IAPV, edificios y conflictos entre vecinos: qué pasa cuando el problema aparece después de vivir años en el barrio
Filtraciones entre departamentos, espacios comunes deteriorados, construcciones sin autorización y vecinos que no pueden afrontar arreglos son situaciones que se repiten en muchos complejos habitacionales construidos por el IAPV. Para entender qué responsabilidad tiene el organismo y qué se puede hacer en estos casos, Despertar Entrerriano dialogó con el arquitecto Alfonso Sá, director regional del IAPV en Concordia, quien explicó cómo se manejan estos conflictos y cuál es la situación actual en barrios como las 708 viviendas de La Bianca, el ex Molino y María Goretti.
Filtraciones, conflictos y la falta de consorcios
Uno de los problemas más comunes en los bloques de departamentos construidos por el IAPV con el paso del tiempo son las filtraciones entre unidades. En muchos casos, cuando un vecino necesita arreglar un caño o una pérdida que afecta a otro departamento, aparecen los conflictos porque no hay dinero para afrontar la reparación o no hay acuerdo entre los propietarios. En estos casos, el IAPV explicó que la responsabilidad no es del organismo, sino de los propietarios o del consorcio, si es que existe.
Según explicó Alfonso Sá, el problema principal es que en muchos conjuntos habitacionales nunca se conformaron consorcios, por lo que no hay una administración que se encargue del mantenimiento y de resolver los conflictos. “En los conjuntos donde hay consorcio, los problemas se solucionan porque hay expensas y una administración que toma decisiones. El problema aparece en los barrios donde nunca se conformó consorcio, entonces no hay quien organice ni quien decida cómo hacer los arreglos”, explicó.

En ese sentido, remarcó que cuando las viviendas ya están escrituradas, los conflictos pasan a ser problemas entre privados. “Cuando las casas están escrituradas, los problemas entre vecinos son problemas entre privados. Si un vecino no permite que otro entre a arreglar una filtración, ya es un tema legal entre ellos, no del instituto”, señaló.
También explicó que el IAPV solo puede intervenir cuando se trata de viviendas nuevas que todavía están dentro del período de garantía de la obra. “En obras nuevas hay plazos de garantía, primero de seis meses o un año y después un período de diez años por vicios ocultos. Pero en estos barrios de los que hablamos ya pasaron 30 o 40 años, entonces ya no entra en garantía”, aclaró.
La situación de las 708 viviendas y otros complejos habitacionales
Uno de los barrios que suele mencionarse cuando se habla de estos problemas es el complejo de las 708 viviendas de La Bianca, donde conviven distintas situaciones legales y administrativas. Allí, según el relevamiento realizado por el IAPV en una de las manzanas, el 58% de las viviendas ya están escrituradas, mientras que hay un porcentaje importante de familias que terminaron de pagar la casa pero todavía no iniciaron el trámite de escritura. También hay unidades con deuda y algunos casos irregulares: “El 58% está escriturado, después hay un porcentaje de personas que están en condiciones de escriturar pero no iniciaron el trámite, y después hay unidades con deuda o situaciones irregulares, que son pocas pero existen”, explicó Sá.
Desde el organismo indicaron que actualmente están trabajando en una campaña de notificaciones para regularizar estas situaciones, intimando a quienes tienen deudas o deben iniciar el trámite de escritura. Los créditos de las viviendas del IAPV son a 300 meses, es decir, aproximadamente 25 años, y una vez cancelado el crédito, las familias están obligadas a iniciar la escrituración.
En otros complejos habitacionales también existen situaciones similares. Por ejemplo, en el barrio María Goretti la mayoría de las viviendas ya están escrituradas, mientras que en el ex Molino hay situaciones más complejas, ya que existen resoluciones de adjudicación antiguas pero todavía hay unidades con deuda o situaciones que no están del todo claras desde su origen: “En el ex Molino hay una resolución de adjudicación de los años 90, pero hay unidades con deuda y otras al día, y en algunos casos no está claro con qué criterio se adjudicaron en ese momento. Son conjuntos muy antiguos y hay situaciones históricas que nunca se terminaron de ordenar”, explicó el funcionario.
Espacios comunes, construcciones irregulares y proyectos a futuro
Otro de los problemas que se repiten en estos barrios es el deterioro de los espacios comunes y la construcción de cocheras o ampliaciones sin autorización. En el caso de las 708 viviendas, por ejemplo, muchas cocheras se construyeron en espacios comunes del complejo y no en la vía pública, como muchas veces se cree: “En las 708 muchas cocheras se hicieron en espacios comunes del conjunto, no en la vía pública. Eso en realidad debería controlarlo la administración del consorcio, pero como no hay consorcio, esas situaciones quedan sin control”, explicó Sá.
También señaló que el municipio interviene en lo que tiene que ver con obras privadas, controlando que no se realicen construcciones fuera del código urbano, mientras que el IAPV intimó en varias oportunidades a vecinos por construcciones no autorizadas.
En ese sentido, adelantó que actualmente están trabajando en conjunto con el municipio en un proyecto para ordenar la situación de las cocheras en ese barrio. “Estamos trabajando con el municipio en una propuesta para ordenar las cocheras, porque somos conscientes de que el barrio no se pensó con espacio suficiente para estacionamiento y hoy la necesidad existe. La idea es construir cocheras de acuerdo al código y ordenar la situación actual”, explicó.
Finalmente, desde el IAPV remarcaron que la única forma de resolver muchos de los problemas de mantenimiento y convivencia en los complejos habitacionales es la conformación de consorcios, aunque reconocieron que no siempre es fácil lograrlo. “La única forma de solucionar los problemas en conjuntos de viviendas es que haya consorcio y administración. Si no hay una organización, es muy difícil tomar decisiones y mantener los espacios comunes”, concluyó Sá.
Fuente: Despertar Entrerriano






