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Humedales Urbanos: Concordia entre la urbanización y la conservación ecológica

Humedales Urbanos: Concordia entre la urbanización y la conservación ecológica

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Los humedales, entre los que figuran lagos, lagunas, ríos, arroyos, zonas costeras, estuarios, marismas, manglares y arrecifes de coral, abarcan una superficie estimada de más 570 millones de hectáreas en todo el mundo, pero más del 35% de los humedales del mundo desaparecieron en 50 años.

Precisamente como humedal urbano nos referimos a “Zonas de humedales que se encuentren total o parcialmente dentro del límite urbano o periurbano y subsisten en las ciudades como muestras de ecosistemas originales que han sido intervenidos y mantienen, en parte, la estructura y dinámica característica de los ambientes naturales”

Para saber cómo se los incluye dentro del desarrollo de nuestra ciudad y cómo subsisten en Concordia, desde Despertar Entrerriano nos comunicamos con Eduardo Etchepare, Biólogo Especialista en Humedales.

En nuestra región podemos encontrar humedales asociados a cursos de agua que desembocan en el Río Uruguay, son fluviales pero de cursos menores del río; no existen humedales de tan grandes dimensiones como los asociados al Río Paraná, entonces todos nuestros humedales están asociados a todos los arroyos que surcan el ejido de Concordia. 

Entonces tenemos por ejemplo, desde Yuquerí Chico, el humedal Yuquerí Chico, Yuquerí Grande; Manzores; Salto Chico, que está al costado de La Bianca; Ayuí Chico; varios cursos del Arroyo Duraznal; y otros cursos menores que atraviesan San Carlos; el Arroyo Ayuí, etc; todos ellos tienen sus valles de inundación que son considerados humedales. Y después, afluentes menores, pequeñas vertientes o cursos de agua que inclusive nacen dentro del ejido de la ciudad. “Esos son los tipos de humedales que nosotros tenemos en Concordia, son humedales asociados a pequeños cursos de aguas que a su vez se unen a los arroyos principales que desembocan en el río Uruguay”.

Según Etchepare, estos nos aportan numerosos beneficios como son “almacenamiento de agua, la amortiguación de las inundaciones (acumulan y retienen agua en épocas de creciente), la recarga de aguas subterráneas, y la retención de sedimentos y nutrientes que contribuye a la mejora de la calidad del agua y al aumento de la fertilidad y productividad natural de las llanuras inundables. Ofrecen hábitat, alimento y refugio para la biodiversidad, incluyendo numerosas especies de interés económico de las que se obtiene alimento, forraje para ganado doméstico, madera, productos farmacológicos, de interés ornamental, especies objeto de la caza y pesca. Proporcionan ambientes de interés paisajístico, turístico, comercial, cultural y educativo. Son ecosistemas de importancia respecto al cambio climático, tanto para los procesos de mitigación, ya que intervienen en el secuestro y almacenamiento de carbono, como para los procesos de adaptación, actúan como “infraestructura natural” para reducir el riesgo de fenómenos extremos relacionados con el agua, como tormentas, inundaciones y sequías”

Pero también al encontrarse en zonas urbanizadas corren peligro de ciertas amenazas. “La construcción de terraplenes, el cambio de matriz original y el drenaje, frecuentemente para expansión de la agricultura, sumados al aumento en la extracción de agua dulce, son las principales causas de pérdida y degradación de humedales continentales. Se puede adicionar la alteraciones del régimen hídrico para la infraestructura de energía y transporte (es decir, represas y carreteras existentes y futuras), desarrollo urbano no planificado, relleno, la caza furtiva, la propagación de especies exóticas invasoras, contaminación, cambio climático, subvaloración de los humedales por parte de la sociedad y los actores clave, etc. Estas actividades humanas pueden provocar la eliminación de los humedales o su degradación, lo que a su vez, tiene graves consecuencias para la fauna y flora asociadas, así como para las comunidades humanas que dependen de ellos”.

Para el biólogo, esto se da debido a la falta de conocimiento sobre las características de los humedales, “qué especies están presentes, qué relaciones existen entre ellas, cuáles son los factores que las afectan, de qué manera se benefician las poblaciones locales de sus servicios y cómo se pueden maximizar el uso sustentable de sus recursos, información necesaria para poder tomar decisiones que conciernen al manejo y conservación de los mismos”.

Entonces, ¿cómo se hace para que convivan dentro del urbanismo de nuestra ciudad?

Sabiendo cual es el correcto uso de este tipo de ambiente. En  Concordia, se encuentra actualmente vigente la Ordenanza Municipal Nº 36802 de Protección de Humedales, aprobada en el año 2019 y modificada en 2020 mediante las Ordenanzas Nº 37149 y 37532, teniendo por objeto regular la protección, conservación y preservación de los humedales dentro de los límites del ejido de nuestra ciudad.

Tal como nos pudo explicar Eduardo Etchepare, “para alcanzar los objetivos de la presente ordenanza se plantean dos metas principales, crear un Consejo de Protección de los Humedales de la ciudad de Concordia (Art. 4) y elaborar un Inventario de Humedales (Art. 13) a los efectos de integrar toda la información necesaria para la adecuada protección, control y monitoreo de estos bienes comunes naturales, ubicados en la Ciudad y su Ejido”.

“Esto convierte a la ciudad de Concordia en un Municipio pionero a nivel nacional sobre la protección de estos ambientes. A su vez, las nuevas modificaciones a la ordenanza original crean un Equipo de Trabajo dependiente del municipio e integrado por representantes de diferentes áreas o sus equivalentes (ART. 14). Es así que en la actualidad, tanto el Consejo de Humedales como el Equipo Técnico del Municipio se encuentran operativos y el Inventario de Humedales se encuentra en su etapa final y ya con el objetivo de ser incorporado al nuevo Código de Ordenamiento Urbano de la ciudad”.

“En cuanto a lo social (privados) y los organismos encargados de su gestión (público) esto implica un cambio de paradigma, es decir, dejar de ver los humedales como terrenos baldíos e inservibles para revalorizar los beneficios que nos brindan a la sociedad en su conjunto o terrenos que pueden adquirirse a bajo costo para luego ser rellenados y de esta manera lograr una renta extraordinaria. En este sentido, implica adaptaciones a las nuevas normas donde los profesionales sobre todo aquellos involucrados en desarrollos urbanísticos e inmobiliarios, deben estar al tanto de la nueva legislación para lograr un buen asesoramiento”, concluyó.

Según la normativa vigente, entonces, en un humedal se permiten diversas actividades y usos que buscan la recuperación, conservación y mejora de la flora, fauna, suelos, paisaje y calidad del agua. Estos incluyen iniciativas para fortalecer la vegetación, la fauna y los recursos acuáticos, así como visitas educativas y científicas destinadas a comprender y divulgar los valores naturales del ecosistema. También se pueden llevar a cabo estudios de seguimiento y control del estado del humedal. Sin embargo, se prohíben actividades que amenacen la integridad del humedal, como la alteración del ciclo hidrológico, la modificación de aguas, la destrucción de hábitats, la introducción de especies no autóctonas, la pesca y el uso de productos químicos nocivos. La creación de infraestructuras no relacionadas con la conservación, la emisión de ruidos perturbadores y la disposición de residuos sólidos también están restringidas. Estas regulaciones buscan proteger y preservar el humedal, aunque en casos necesarios, se podrán conceder autorizaciones bajo la supervisión y condiciones establecidas por el municipio.

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