Francisco Bertín, el actor concordiense que llegó a Netflix para interpretar al novio violento de Moria Casán
Nació y creció en Concordia, llegó a Buenos Aires con la idea de estudiar Medicina y terminó reencontrándose con el teatro, una pasión que había descubierto de niño. Años después, Francisco Bertín formó parte de Moria, la serie que recorre la vida de la icónica figura argentina y que puede verse en Netflix. En diálogo con Despertar Entrerriano, contó cómo construyó a Rubén, uno de los primeros novios de Moria Casán, cómo fue trabajar junto a Sofía Gala y los desafíos que enfrenta actualmente como actor.
A veces, una decisión puede cambiar por completo el rumbo de una vida. Francisco llegó desde Concordia a Buenos Aires a los 18 años con una idea muy clara: estudiar Medicina. Sin embargo, el teatro, una pasión que había conocido durante su infancia, volvió a aparecer en su camino y terminó llevándolo por una dirección completamente distinta.
Hoy, años después, el actor concordiense puede verse en la serie sobre la vida de Moria Casán, donde interpreta a Rubén, uno de los personajes que formaron parte de la etapa previa a que la actual diva se convirtiera en una de las grandes figuras del espectáculo argentino.
De un taller municipal en Concordia a las pantallas de Netflix
Francisco nació y vivió toda su infancia y adolescencia en Concordia. Su primer acercamiento al teatro se produjo siendo niño, cuando participó de un taller municipal de la Dirección de Cultura de Concordia, a cargo de Andrés Gauna: “Me había gustado mucho el teatro, pero después pasó el tiempo”, recordó.
A los 18 años se mudó a Buenos Aires para estudiar Medicina. Pero durante sus primeros tiempos en la ciudad encontró un taller de teatro y decidió anotarse. Fue entonces cuando volvió a conectarse con algo que, sin saberlo, terminaría convirtiéndose en su profesión: “Me reencontré con algo que me gustaba muchísimo, así que dije: quiero hacer esto”, contó.
Al año siguiente ingresó a la Universidad Nacional de las Artes (UNA), donde cursó la Licenciatura en Actuación. Paralelamente, continuó su formación junto al maestro de teatro Pompeyo Audivert y comenzó a participar en obras teatrales y distintos proyectos audiovisuales: “Empecé a trabajar en distintas obras y a filmar algunas cosas de a poco, haciendo castings. Mucho teatro, algunas cosas en cine, y después llegó la oportunidad de hacer Moria”, relató.
Rubén: un personaje atravesado por los celos y el control
En la ficción, Francisco interpreta a Rubén, uno de los primeros novios de Moria, durante la etapa en la que todavía era conocida como Ana María Casanova, antes de convertirse en la gran figura del mundo del espectáculo. Pero Rubén está lejos de representar un vínculo romántico ideal. Se trata de un personaje posesivo, celoso, manipulador y violento, cuya construcción implicó comprender la lógica de una persona atravesada por la necesidad de controlar al otro: “Representa un vínculo muy posesivo, muy tóxico y muy violento para la vida de Moria. Es una persona que le gustaba tener todo bajo control, saber qué hace, y que coartaba mucho su libertad”, explicó.
Para construirlo, el actor buscó trabajar desde la psicología del personaje y desde aquello que ocurría en su interior, incluso cuando exteriormente intentaba mostrarse tranquilo: “Él dentro de su cabeza no puede parar de pensar en todos sus fantasmas, con quién habla Moria, qué está pasando y todo eso. Pero busca sacar la información de una manera sutil, hacer preguntas, encontrar la grieta por dónde sacar esa información”, describió. Esa tensión contenida termina, inevitablemente, aumentando hasta derivar en discusiones y situaciones de violencia.
Trabajar con Sofía Gala y construir escenas de confianza
Una de las grandes experiencias que le dejó el proyecto fue volver a trabajar junto a Sofía Gala, con quien ya había compartido escenario en una obra de teatro antes de participar en la serie: “Con Sofía fue un trabajo muy lindo. Ya nos conocíamos y teníamos muy buena onda. Para este proyecto fue súper generosa y muy buena compañera”, destacó.
Para él, trabajar junto a una actriz que interpreta a su propia madre también representó una experiencia particular: “Ella está representando a su mamá y está contando un poco su historia también. De hecho, hay escenas donde ella, Sofía actuando como Moria, tiene a Sofía, y eso es todo muy loco”, expresó.
Debido a la intensidad de algunas escenas, el trabajo requirió una preparación especial. En las secuencias íntimas participó una coach de intimidad, mientras que las escenas de violencia fueron trabajadas junto a profesionales especializados para lograr el efecto buscado sin poner en riesgo a los actores: “Todo fue pactado. Una coach de intimidad es una persona con la que vos hablás y quedás de acuerdo sobre qué hacer, qué no hacer y hasta dónde”, explicó.
Uno de los grandes momentos que se llevó del proyecto fue, precisamente, conocer a Moria Casán: “Haberla conocido fue algo muy lindo. Es una mujer muy generosa, con mucha escucha y que reconoce mucho el trabajo de los actores y de todas las personas que estaban haciendo la serie”, contó.
Actualmente, Francisco continúa ligado al teatro en Buenos Aires. Se encuentra trabajando en dos obras: “Edipo en Ezeiza”, de Pompeyo Audivert, y “Gurisa”, de Toto Castiñeiras. Además, adelantó que está próximo a comenzar los ensayos de un nuevo proyecto teatral y que también participará en un cortometraje: “La vida del actor siempre es estar haciendo castings, audiciones y esperando respuestas. Es un poco la dinámica y el tiempo de los actores, estamos todo el tiempo en eso”, finalizó.
Fuente: Despertar Entrerriano












