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Fiesta Patronal de Nogoyá: los jóvenes que repican las campanas y la tradición que atraviesa generaciones

Fiesta Patronal de Nogoyá: los jóvenes que repican las campanas y la tradición que atraviesa generaciones

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En el 244° aniversario de la ciudad y la celebración patronal de Nuestra Señora del Carmen, un grupo de jóvenes volvió a mantener viva la tradición de hacer sonar las campanas de la Basílica.

La Fiesta Patronal de Nogoyá volvió a reunir este jueves a miles de fieles en una jornada atravesada por la emoción, la fe y las tradiciones que identifican a la comunidad.

En coincidencia con el 244° aniversario de la ciudad, la celebración en honor a Nuestra Señora del Carmen tuvo nuevamente como uno de sus momentos más simbólicos el histórico repique de campanas de la Basílica, un sonido que desde hace generaciones convoca al pueblo a participar de las misas y de la tradicional procesión de la patrona.

Nogoyá celebra cada 16 de julio una fecha con un profundo significado histórico y religioso. La ciudad nació alrededor de la capilla que resguardaba la imagen de la Virgen del Carmen, tallada por el padre Fernando Andrés Quiroga y Taboada, y desde entonces la advocación mariana es considerada por los vecinos como «la primera ciudadana».

A diferencia de otras localidades, Nogoyá no tuvo un fundador formal, sino que creció bajo el amparo de su patrona. Como sucede cada año, el sonido de las campanas volvió a marcar el ritmo de la celebración.

Desde las primeras horas de la madrugada, un grupo de jóvenes voluntarios subió hasta el campanario de la Basílica para cumplir con una tarea que, aunque muchas veces pasa inadvertida, resulta esencial para mantener viva una de las tradiciones más antiguas de la ciudad.

Elonce acompañó el trabajo de los jóvenes campaneros y dialogó con Braian Reyes, uno de los responsables de coordinar el grupo que mantiene vigente esta costumbre.

«Para mí, como para todos mis compañeros que seguimos la tradición, en cada julio siempre nos agarra esa alegría de poder volver a hacerlo, de poder estar presente en la novena, y por supuesto, como todos los nogoyaenses y los que se acercan de alrededor también, poder disfrutar del cumpleaños de la ciudad y de nuestra Virgen del Carmen», expresó con emoción.

Actualmente el campanario cuenta con cinco campanas, aunque solamente cuatro permanecen en funcionamiento. «Ahora tenemos en funcionamiento cuatro campanas, son cinco en realidad, pero bueno, una no está funcionando, y tratamos de ser tres chicos para cada campana más o menos», explicó Reyes al describir la organización del equipo.

Este año fueron ocho los voluntarios que participaron de la tarea. Las obligaciones laborales y personales hacen que la conformación del grupo cambie con el paso del tiempo, aunque el compromiso con la tradición permanece intacto.

«Hoy somos ocho, este año somos ocho. Por el tema de trabajo se complica, hay gente que no puede estar, no puede asistir en un año, al otro año sí, y bueno, todos tratan igual de un poquito flexibilizar los horarios y esas cosas para poder cumplir, porque ya te digo, el trabajo voluntario que tenemos es silencioso, no muchos saben qué estamos acá o qué hacemos, cuándo estamos, por ejemplo, hoy estamos desde las cinco de la mañana acá arriba», relató.

El esfuerzo comienza mucho antes de que los fieles lleguen a la Basílica. Mientras la ciudad todavía duerme, ellos ya preparan el campanario para anunciar cada celebración litúrgica. «Este año, por ejemplo, agradezco que nos tocó un buen clima, que no nos tocó llovizna ni frío, un poquito de viento a las cinco, pero no, ningún problemita, y siempre disfrutando de lo que es esto», agregó.

La historia de los campaneros está profundamente vinculada con el Barrio San Roque de Nogoyá. Allí nació una tradición que se transmite de generación en generación y que sigue sumando nuevos integrantes. «A mí me invitaron los chicos de una camada anterior, porque esta tradición ya viene de muchísimos años», dijo y agregó que «se invita siempre del mismo barrio, que es nuestro Barrio San Roque», recordó Reyes.

Con el paso del tiempo, algunos integrantes dejaron la actividad por cuestiones de edad, pero fueron incorporando a jóvenes que asumieron el compromiso de continuar con la tarea. «Quedé como uno de los más jóvenes, y se va renovando el grupo. Los de antes, me acompañaron y me enseñaron todo esto, después me gustó y nos gusta estar siempre presentes», contó a Elonce.

Para quienes integran el grupo, tocar las campanas representa mucho más que una tarea física. Es una forma de vivir la fe desde un lugar diferente y de sentirse protagonistas de una jornada profundamente emotiva para toda la comunidad. «Y es emoción, más que nada. Hay gente que lo vive de diferente forma, también he estado allá abajo, mirando cuando sale la Virgen, sintiendo miles de cosas, porque esto es una fiesta bastante emocional», dijo.

Además, agregó que «también nosotros queremos estar acá. Por el momento, queremos cumplir con las campanas, con toda la voluntad de poder estar y vivirlo todos los 16 de julio», aseguró.

El trabajo también exige esfuerzo físico. Las campanas conservan su peso original y requieren coordinación entre varios voluntarios para hacerlas sonar durante cada celebración. «Son pesadas y ruidosas, pero de todas formas, siempre vamos a estar al pie del cañón», concluyó Braian Reyes, mientras el sonido del bronce volvía a extenderse sobre Nogoyá para anunciar una nueva celebración de la Virgen del Carmen y un nuevo aniversario de la ciudad.

Fuente: El Once

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