Estas son 5 mujeres que lideran destacados emprendimientos tecnológicos en América Latina
Intentarlo cuantas veces sea necesario. Pero también atreverse a innovar y creer en uno mismo. Son algunas de las premisas de muchas de las mujeres que han logrado el éxito en el ámbito tecnológico de América Latina, donde el panorama no siempre es alentador.
Ellas son:
– Argentina: Lucía Policastro y la nanobiotecnología para la salud
– Chile: Marcela Ruíz y la tecnología para escuchar los océanos
– Colombia: Adriana Noreña y el reto de «democratizar» internet
– Ecuador: Jennifer Samaniego y el poder de la educación inmersiva
– México: Blanca Treviño y la globalización de las TI
Según la CEPAL, en la mayoría de los países de la región, el porcentaje de mujeres graduadas de carreras de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (CTIM) no supera el 40%.
Un campo “crítico”, indica la organización, es el de las tecnologías de la información y las comunicaciones, que registró en 2019 solo un 18% de mujeres en las matrículas en la educación superior.
Además, “se estima que 4 de cada 10 mujeres en la región no están conectadas y/o no pueden costear una conectividad efectiva, entendida como acceso a internet, disponibilidad de dispositivos y habilidades básicas para su utilización”.
Pese a esa realidad, hay muchas líderes e iniciativas que buscan cambiar esas estadísticas para ayudar a que más mujeres encuentren en la tecnología una aliada.
Argentina: Lucía Policastro y la nanobiotecnología para la salud
En 2012, un ingeniero que trabajaba en tecnología de microfluídos visitó a la bióloga Lucía Policastro en su laboratorio de Buenos Aires.
“Vino con sus chips y me contó lo que hacía. Cuando vi esos chips, dije: ‘Guau, ¿vos hacés esto? Con eso podemos hacer nanomedicinas. ¡Probemos!’”, recuerda la doctora.
“Partiendo absolutamente de cero, cada uno poniendo su conocimiento, construimos un chip, empezamos a hacer mezclas y salieron nanomedicinas homogéneas, parejitas”.
Ese fue el inicio de Plamic, una plataforma tecnológica para desarrollar nanomedicinas que fue reconocida, en 2021 en el Concurso Innova Salud del ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación de Argentina y, en 2022, en el programa Brain Chile, de la Pontificia Universidad Católica.
Chile: Marcela Ruíz y la tecnología para escuchar los océanos
Ruíz es la directora y una de las fundadoras de Acústica Marina, una empresa liderada por mujeres que desarrolla tecnología hidroacústica para estudiar los océanos.
“En el sonido es donde centramos nuestra tecnología, que va en la línea del desarrollo de hardware y software y que está impulsada por la inteligencia artificial (IA). Ella nos ayuda a medir, monitorear y procesar la onda acústica para identificar patrones”.
Analizar los océanos presenta muchos desafíos: sus vastas extensiones hacen difícil la recolección de datos en tiempo real.
Junto a su equipo, Ruíz trata no solo de investigar constantemente, sino de innovar y establecer alianzas en la región. “Tenemos boyas 100% operativas en el mar chileno como herramientas para adquirir información”.
Y es que con el monitoreo acústico pasivo, también se pueden advertir posibles riesgos de colisión entre la fauna marina y las embarcaciones, así como también alertar sobre la pesca ilegal.
Colombia: Adriana Noreña y el reto de «democratizar» internet
Hace casi 20 años, Adriana Noreña tenía en Cali un pequeño negocio de cosméticos.
Empezó a indagar sobre herramientas tecnológicas, en particular sobre Google, que pudieran ayudar a su compañía.
Dejando atrás su faceta como microempresaria, asumió cargos de liderazgo en compañías reconocidas.
Dentro de Google, Noreña cuenta que creó una iniciativa que busca impulsar a las mujeres a abrirse paso en la organización, con esquemas en los que las colegas más senior se vuelven mentoras de las más jóvenes.
Esa iniciativa también tiene un enfoque externo, dirigido a las mujeres de cada país para, por ejemplo, apoyarlas a gestionar sus negocios o a participar en talleres educativos.
A lo largo de sus 25 años de existencia, el buscador de internet más usado en el mundo no ha estado exento de controversias, algunas relacionadas con dos grandes retos de nuestra era: la privacidad y la desinformación online.
Ecuador: Jennifer Samaniego y el poder de la educación inmersiva
Hubo una época en la que Jennifer Samaniego soñó con cadáveres.
Lideraba un proyecto para crear autopsias virtuales que pudieran usar los estudiantes de Derecho de la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL), en el sur de Ecuador.
Y es que antes de esa plataforma, el profesor a cargo de medicina legal hacía dibujos a mano para acompañar sus clases.
Ahora, con la realidad aumentada, los estudiantes pueden ver “los tipos de cadáveres, de muertes, todo el proceso de análisis interno y externo, acceder a un glosario, al informe forense”.
“Eso permite que el alumno deje el Zoom y vaya a un centro forense virtual a hacer la práctica”.
De acuerdo con Samaniego, la universidad cuenta con unos 40.000 estudiantes a distancia y unos 10.000 presenciales.
Ese proyecto, le permitió a la ingeniera y a sus colegas ganar en 2020 en la Universidad de Georgia, Estados Unidos, el primer premio del concurso que convoca el Global Online Laboratory Consortium, una organización que promueve “el desarrollo, el intercambio y la investigación de laboratorios accesibles de forma remota para su uso educativo”.
Eso le ha permitido crear alianzas con otras instituciones educativas en América Latina.
De hecho, gracias a esa iniciativa, en 2023 junto a su equipo fueron seleccionados en el Metaverse Community Challenge, que organizan el Banco Interamericano de Desarrollo y Meta, como una de las comunidades con mayor impacto en la implementación de tecnologías inmersivas en Latinoamérica y el Caribe.
México: Blanca Treviño y la globalización de las TI
Blanca Treviño decidió estudiar la licenciatura en sistemas computacionales a finales de los años 70, una época en que hablar de ese campo “se escuchaba como ir a la Luna y regresar”,
Treviño se convirtió en la cofundadora de Softtek, una empresa dedicada a soluciones tecnológicas y transformación digital. Actualmente, es su presidenta y CEO.
Ha sido clave para que Softtek no solo se posicionara en la industria de las tecnologías de la información de su país y el resto de Latinoamérica, sino para entrar en el mercado estadounidense con un modelo que denominaron nearshore, término con el que se definen «los servicios de outsourcing prestados desde países vecinos”.






