“Es un trabajo manual y que lleva tiempo, para aprender se necesitan años”: Ariel Mongelós, Joyero y Relojero
Detrás de cada joya reparada y cada reloj que vuelve a funcionar hay años de aprendizaje, precisión y trabajo artesanal. En esta edición N° 194 de Entrevistados, desde Despertar Entrerriano dialogamos con Ariel Mongelós, quien continúa con el oficio familiar iniciado por su padre hace más de 50 años. Entre reparaciones, piezas hechas a medida y metales preciosos, contó cómo es trabajar en el rubro, qué cambios atravesó y por qué volvería a elegirlo.
¿Qué te llevó a dedicarte a la joyería y la relojería?
“Sobre todo, me gustó desde chico. Como era una empresa familiar, tuvimos la posibilidad de continuar con el negocio y fui aprendiendo con los años gracias a mi padre. Ahora estamos, gracias a Dios, muy bien. Hace 50 años me dedico a esto”.
¿Cómo es tu día a día en la joyería?
“Nos dedicamos a la joyería y la relojería. Dependiendo de la cantidad de trabajo, puede ser que un día me dedique exclusivamente a la relojería y otro a la joyería. Por lo general, me tomo un día para hacer joyería y otro para hacer relojería”.
¿Qué tipo de trabajos realizás?
“En la parte de relojería hay mucho trabajo de reparación. Cada cuatro o cinco años, un reloj necesita un service: se desarma completo, se revisa, se cambia o se limpia la cuerda, se vuelve a armar y tiene que salir perfecto. En joyería hacemos desde engarces para colocar piedras y soldaduras de cadenas hasta piezas fabricadas a pedido del cliente. Hay muchas cosas distintas y cada una lleva tiempo y años de conocimiento”.
¿Qué cambios notaste en el rubro con el paso del tiempo?
“Antes, uno se compraba un reloj y era para toda la vida. Con los años, la gente empezó a verlo más como un accesorio. Hay personas que tienen cuatro o cinco relojes y otras que pueden llegar a tener quince o veinte, y se ponen uno distinto cada día. En joyería también van cambiando las tendencias. Hay temporadas en las que se usa más el oro y otras en las que se usa más la plata. Nosotros no trabajamos con acero porque, si se hincha un dedo con un anillo de ese material, es muy difícil cortarlo. En cambio, con el oro o la plata, si surge algún inconveniente, generalmente se puede solucionar”.
¿Cuál es uno de los principales desafíos del oficio?
“El desafío es día a día. A veces el cliente viene y piensa que hacer un trabajo es una pavada, pero cuando le pasás el precio te dice que es mucho. Hay que entender que es un trabajo manual y que lleva tiempo. Además, para aprender joyería se necesitan años. No es como estudiar una carrera durante tres o cuatro años y ya estar listo: todos los días aprendés algo nuevo. La actividad también se vuelve cada vez más sofisticada y hay que tener mucho cuidado al reparar determinadas piezas”.
¿Hay algo curioso del trabajo que la gente no suele conocer?
“La joyería es complicada de explicar porque abarca muchas tareas diferentes. Podés hacer un engarce para colocar una piedra, soldar una cadena o fabricar una pieza a pedido. Todo depende de lo que te solicite el cliente. Por ejemplo, un par de alianzas puede llevar alrededor de una hora de trabajo, desde fundir el material hasta terminar la pieza. Nosotros traemos el oro fino de Buenos Aires, preparamos el oro de 18 quilates y lo fundimos en nuestro taller. Después empezamos a trabajarlo para hacer alianzas, dijes, llaveros o lo que nos pidan”.
¿Qué importancia tiene hoy este oficio en la sociedad?
“Hoy en día, los oficios se están dejando un poco de lado. Mucha gente quiere estudiar ingeniería u otras carreras que quizás no tienen tanta salida laboral. En cambio, en la joyería y la relojería siempre hay trabajo. Tratamos de darles una solución a las personas siempre que se pueda, ya sea porque se les rompió un reloj o una joya que tienen desde hace mucho tiempo”.
¿Qué consejo le darías a alguien joven que quiere aprender el oficio?
“Le diría que es difícil entrar en el rubro si no viene de una familia que se dedique a esto. Es delicado trabajar con metales que son caros y puede haber complicaciones si no preparás bien una pieza”.
Si pudieras volver el tiempo atrás, ¿elegirías nuevamente este oficio?
“Por supuesto que sí, sin duda. Lo elegiría al cien por ciento”.
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