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Entrevista a Marta Giménez (65), veterana de guerra de Malvinas

Entrevista a Marta Giménez (65), veterana de guerra de Malvinas

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#Yo quiero malvinizar Concordia – 5°A ESCUELA SECUNDARIA N°30 “María E. Walsh”

-¿Cómo recibió la noticia de que iría a la guerra, qué sintió en ese momento?

Bueno, primero antes de contestarte y para poner un poquito en contexto les quiero comentar que yo soy Oficial de la Marina Mercante, no ejerzo en este momento, mi profesión era navegar, hacía muy poco que me había recibido, soy primera promoción de mujeres en Argentina y en Latinoamérica Oficiales de Marina Mercante. Y cuando me enteré de la noticia y nos enteramos todos en el buque, yo me encontraba navegando en un buque que se llama “Canal Beagle”, que pertenecía a la Armada pero funcionaba como un buque civil, llevaba carga comercial, no era un buque con armamento de guerra ni nada de eso. Así que cuando nos enteramos que la Argentina había recuperado las Islas Malvinas fue justamente el día 2 de abril a las 7 de la mañana. Nosotros habíamos estado dejando carga en un puerto del sur, en la Patagonia nuestra y de ahí zarpamos a Ushuaia con carga comercial. Esa noche del 1 de abril, nosotros teníamos previsto llegar a Ushuaia el día 2 de abril a las 8 de la mañana. Y al llegar al Canal Beagle que es la entrada a Ushuaia, navegando por Tierra del Fuego, escucharon los mozos la canción de Malvinas, el Himno de Malvinas y enseguida ellos son los primeros que se despiertan. Yo me encontraba descansando, eran las 7 de la mañana, suena el teléfono en mi camarote y me avisan que me levantara con urgencia porque estábamos en guerra porque habíamos recuperado las Malvinas, no podía ser una broma. Y cuando nos designan que el buque iba a colaborar con tareas de logística fue cuando llegamos a Buenos Aires.

-¿Nos podría describir en qué consistía su trabajo, cuál era exactamente su tarea como comisaria de buques de marina?

El trabajo de un Comisario de a bordo es toda la parte administrativa y de hotelería del buque, o sea, si fuese un buque de carga y pasaje como el que yo navegaba, tenía a cargo todo lo que eran los papeles de la carga, para cargar un buque se requieren un montón de papeles sobre todo aduaneros, impositivos, una parte jurídica que hay que cumplimentar y también toda la documentación de los tripulantes, es decir, que tengan sus permisos para navegar al día, todo lo que es la parte de recibo de sueldo, y en el caso de los pasajeros igual. Dentro del buque el comisario de abordo también se ocupa de lo que es la hotelería, el mantenimiento de limpieza, el menú que van a comer los tripulantes, la ropa de la gente. Y si ustedes me preguntan de qué se ocupó el buque durante el conflicto de Malvinas, y el buque fue designado ya no a transporte de carga comercial sino a transporte de carga de guerra, que consistió en llevar tropa al Sur, material bélico, ya sea tanques, cocinas de campaña, armamento, comida para la gente, ropa, correo, un sinfín de cosas que estaban requiriendo en ese momento fueron llevadas. Hubo buques también que llevaron combustible, todo de acuerdo al tipo de buque.

-¿Cómo fue el día a día durante la guerra?

Bueno, no navegábamos como en una situación normal. Ya navegar es una profesión riesgosa pero durante la guerra se sumaban cosas que digamos eran totalmente ajenas a una navegación rutinaria. Nosotros navegamos con tropa enemiga  y en el mar nuestro con carga que era muy codiciada, no sólo mi buque, hubo más de 50 buques mercantes que navegaron en estas condiciones. En el caso de los buques mercantes no teníamos con qué defendernos, ni nosotros estábamos capacitados porque no era nuestra función. Las condiciones en las que navegábamos psicológicamente eran muy extremas porque era el día a día, entonces, uno navegaba y decía «bueno, un día más para llegar a puerto, un día más para llegar a destino, para dejar la carga que teníamos». Se navegaba en sigilosa y sin comunicación con el exterior, el buque iba solo por así decirlo, no?, sin un apoyo exterior y navegar en sigilosa significa sin que se emitan luces al exterior, entonces colocábamos en las ventanas que se llaman ojos de buey en los buques frazadas para no permitir que la luz saliera para afuera.

-¿Qué momentos de la guerra recuerda con más intensidad?

Hay varios pero bueno dos fueron los que más me afectaron, uno fue el día 10 de mayo, el hundimiento del buque “Islas de los Estados” porque en ese buque iba mucha gente que yo conocía, compañeros con los cuales había navegado y fallecieron 18 tripulantes y particularmente había uno que se llamaba Alejandro Cuevas, había estudiado conmigo en la escuela de náutica y habíamos hecho un viaje con pasajeros justamente a Islas Malvinas, Puerto Madryn, Antártida Argentina y Ushuaia, y bueno, fue uno de los que falleció en ese momento. El buque explotó, estaba cargado de combustible, en realidad, creo que era combustible para los aviones y la fragata los atacó y literalmente voló por los aires. Cuando nos enteramos, porque como les dije nosotros estábamos navegando en sigilosa hasta que no llegábamos a puerto no nos enterábamos lo que sucedía, fue muy conmovedor para mí. Y otra situación fue estando en Puerto Deseado, estábamos desembarcando carga que habíamos llevado y al lado nuestro se había colocado un buque que sí era de la marina de guerra, que es el «Aviso Sobral», nosotros habíamos estado con la tripulación de ese buque, yo no los conocía, los conocí en ese momento en Puerto Deseado, porque el comandante de ese buque era amigo y compañero del buque en el que estaba yo, entonces esa noche vino a cenar a bordo y ahí los conocí, conocimos al capitán y algunos de la tripulación. Y bueno, ellos zarparon en la madrugada para Ushuaia y nosotros zarpamos a la mañana otra vez para Ushuaia y al otro día nos enteramos que había sido atacado, habían volado el puente de mando y había fallecido el capitán que había estado cenando a bordo con nosotros y había heridos y otro oficial también había fallecido. Así que fueron como dos hechos muy puntuales, muy próximos a lo que yo había vivido y a mí me afectaron y hasta el día de hoy, cuando lo recuerdo, me conmueve. 

-¿Sufrió maltrato por parte de los militares o de sus jefes cuando hacía su trabajo?

No, un buque mercante es totalmente diferente a los buques de guerra porque ellos tienen un orden militar, los buques mercantes no lo tienen porque somos civiles, si bien había una escala jerárquica, hay un capitán, primer oficial de cubierta, un jefe de máquina y demás, es como cualquier otro trabajo en el que uno tiene que ser respetuoso con todos y en particular obedecer las órdenes de los jefes porque es así, como en la escuela también. No es lo mismo, yo de hecho no soy militar, soy civil, fui voluntaria cuando al buque lo designaron, a mí no me obligaron a ir, dijeron «los que quieren se quedan, los que no se bajan», y todos los que decidimos quedarnos fuimos voluntarios. O sea que yo el contacto que tuve con los militares fue porque dentro del buque había militares como en todo buque mercante. Todos los buques mercantes que fueron afectados a la guerra tenían un cupo mínimo de personal militar que eran quienes recibían las órdenes en código secreto y las retransmitían, lo que nos podían decir, nos decían, lo que era estrictamente secreto militar lo manejaban ellos, pero no, no he tenido maltrato. Lo que sí te quiero decir y a todos los chicos es que navegar es un medio difícil, a veces hay que contemporizar con la gente que está a bordo y conmigo, ha habido a alguno que le he tenido que tener paciencia, pero no hubo maltrato. 

-¿Vivió situaciones de machismo estando abocada a la guerra?

No, no, es mi experiencia personal eh. No somos muchas las mujeres que hemos estado en esta situación pero yo te voy a hablar de mi experiencia personal y por lo que tengo entendido, y bueno, capaz ya han estado con Silvia (se refiere a Silvia Barrera VGM, enfermera durante la guerra) y les habrá contado su experiencia. El hecho de haber estado en una situación de semejante estrés como tener la incertidumbre de no saber si mañana ibas a estar navegando en las mismas condiciones, que no sabías si realmente ibas a llegar a puerto o no, realmente como iba a ser el día siguiente, las horas siguientes, para salir a navegar. No te daba tiempo a nada solamente pensar en la situación que estábamos viviendo, llegar con esa carga a puerto y llegar sanos y salvos con la carga que teníamos que dejar para la gente que nos estaba esperando y que la necesitaba. Sí se vivieron situaciones de mucho nervio, hubo, y con esto no quiero decir nada en contra de los varones, porque no he tenido un problema con ellos durante los años que navegué, pero sí hubo muchos compañeros que estaban muy mal, lloraban. Yo tenía un cocinero que lo tenía que escuchar todos los días hablar sobre su familia y que si íbamos a volver y que tenía chicos y tratar de reconfortarlo, y lo que fuese a pasar tenía que pasar y que si no, podía desembarcar en el siguiente puerto. Por ahí en algún momento yo también he hablado con alguien pero no, malos tratos no. 

-¿Cómo se enteró que hundieron el Crucero Ara Gral. Belgrano, qué sintió?

Nosotros estábamos navegando. El Ara Gral. Belgrano fue hundido un 1 de mayo, nosotros salimos de Puerto Belgrano los últimos días de abril y este submarino es el mismo que hunde al Belgrano, nosotros nos enteramos creo que dos días después que habíamos zarpado de puerto, o sea que hasta no llegar a puerto, te dije que navegábamos en sigilosa, no nos enterábamos. Cada buque que era hundido nos tocaba muy de cerca y al ser un buque tan grande con tantos muertos obviamente nos afectó, a mí tremendamente.

-¿Tiene algún lindo recuerdo de alguna situación que haya vivido en la guerra?

La actitud de la gente del Sur, la actitud de la gente de San Julián (se refiere a Puerto San Julián, ciudad de la provincia de Santa Cruz), por ejemplo, una vez que el buque llegó a San Julián durante este período de la guerra, antes de la guerra y normalmente cuando llega un buque por ahí que es de la Armada o que está relacionado con la Armada, se le permite a la gente del lugar, previa autorización, que lo visiten. Eran los primeros días antes de que la flota inglesa llegara a nuestro mar y habíamos tocado Puerto San Julián, y había pautada una visita de un colegio primario al buque. Y bueno, me tocó recibirlos, se les había preparado una merienda. Y estábamos en los alerones y se acerca una nenita, se saca una cadena que tenía con una virgencita y me la dio y me dijo que era para que no me pase nada durante la guerra. 

-¿Está en contacto con los Veteranos (varones)? ¿qué relación mantiene con ellos?

Hay muchos centros de Veteranos y hay uno que se llama Operativo Malvinas que es un centro de veteranos civiles que agrupa 14 diferentes ocupaciones o especialidades, de gente que ha participado de la guerra, por ejemplo gente del correo, gente de vialidad, los clérigos, los marinos mercantes aviadores civiles, bueno, no tengo acá el listado pero son 14 en total, y yo pertenezco a ese centro y hace muy poquito ocupé el cargo de tesorera. Nosotras somos muy pocas las mujeres Veteranas entonces siempre hay contacto con los varones y aunque fuésemos muchas también habría porque yo charlo y estoy con gente que ha navegado conmigo y en la misma empresa a la cual yo pertenecí, las dotaciones iban rotando. Así que, imaginensé, yo navegaba sola con 38 varones, cada vez que iban rotando las dotaciones…

-¿Considera que ha recibido suficiente apoyo y reconocimiento por su servicio en la guerra?

Mirá, cuando yo acepté tripular el buque sabiendo que iba a hacer apoyo logístico en la guerra, porque yo no entré en combate ni estuve en las Islas durante el conflicto, sí navegando en el teatro de operaciones. Creo que, y esto tal vez lo diga por todos también, me voy a tomar el atrevimiento, nadie pensó en qué nos iban a dar finalizada la guerra, ni siquiera sabíamos a ciencia cierta qué era una guerra, más que lo que veíamos por televisión en películas o documentales, nadie a ciencia cierta sabía a qué se enfrentaba. Pero mucho menos pensamos, al menos yo, nunca pensé, en un reconocimiento económico, ni de parte del estado ni de la sociedad, de verdad que eso vino a posteriori y si bien la lucha por la atención médica fue muy ardua.

-¿Cómo cree que la guerra ha afectado su vida?

Lo que me quedó a mí de la guerra fue el tema de los aviones porque siempre nos sobrevolaban entonces cuando yo volví a mi casa permanecí (encerrada) durante dos meses, yo tenía un departamento en Buenos Aires, y vivía sola y ahí estuve y hasta que un día dije “bueno, salí Marta volvé a tu vida normal”. Me molestaban muchísimo los aviones, yo tenía una parra en mi casa de uvas y cada vez que sobrevolaban los aviones yo me asustaba y me metía adentro corriendo. Hasta que en un momento me di cuenta ya hablando con la psicóloga pude elaborar esto y superarlo. Hoy me conmueve cuando hablo y toco alguna fibra más íntima pero puedo vivir, puedo vivir digamos bien en relación a ese tema.

-¿A qué se dedica hoy, cómo es su vida en España?

Te voy a sacar de clima, ahora me dedico a no hacer nada. No trabajo más en relación de dependencia. Después de dejar de navegar yo estudié en la facultad, soy Licenciada en Trabajo Social, trabajé 10 años en educación en emprendimientos privados y en empresas privadas como asistente social. En el año 2016 salió una ley especial para Veteranos de guerra para poder jubilarnos antes, y bueno, yo después de 23 años de aportes, me jubilé. Me jubilé por educación y tengo un emprendimiento privado que tiene que ver con el turismo y lo hacemos entre familia y así que ahora nos dedicamos a eso. Y este año mis hijos se vinieron a vivir acá a España, mi hija está en un Máster acá en Comercio Internacional. Mi hijo es Sommelier y vino a probar suerte acá y nosotros vinimos a acompañar un poco.

-¿Por qué piensa que las veteranas fueron invisibilizadas durante tanto tiempo?

No nos dieron mucho lugar desde la fuerza a la cual yo pertenezco, de hecho tampoco nos dan lugar todavía. Muy rara vez nos invitan a una ceremonia, no somos de un lugar ni del otro,  a pesar de ser de la Marina Mercante que depende de la Armada. Y el año pasado tuvo como un ímpetu por esto de los 40 años y nos empezaron a invitar más y a dar un papel más destacado digamos a las veteranas mujeres. Yo creo que desde el punto de vista de visibilizarnos me parece bien, no que somos más importantes que el resto, por mucho tiempo no nos conocían y está bueno que conozcan lo que nos pasó a cada una, pero de ninguna manera somos más, pero menos tampoco.

-¿Qué significa ser Veterana?

Para mí es algo que llevo con mucho orgullo, es un honor y es como algo que tengo que llevar así con mucho orgullo el haber tenido “la oportunidad de” y esto es lo difícil de entender de haber tenido la oportunidad de estar en el lugar como en el que estuve y decir que serví a la patria, no se da siempre en este extremo digamos, no en una situación tan crítica como en una guerra, a la patria se sirve en cada lugar que uno esté. Y es un honor, un orgullo y bueno, no sé qué más decirles chicos. Lo que les quiero decir es que a la patria la servimos todos, todos los días en cada lugar.

-Una reflexión final sobre su vida en Europa…

Desde que subí al avión ya miraba todo con nostalgia. Dejar todo es la vecina de al lado, la del frente, el kiosco y el almacén que uno va a comprar, no sé, lo cotidiano. Pero son las costumbres, es la medialuna que extraño tanto, ir a comprar a lo de Cristian mi carnicero que te da ese churrasquito que te gusta, acá es todo muy diferente, y no es que no me guste tratar de innovar ni nada pero siempre se es extranjero afuera. Se extrañan la gente, los amigos, el saludo. Pero hay mucha gente pobre durmiendo en los portales de las casas, pidiendo monedas y pidiendo comida. Eso de decir que esto es una panacea ideal, y bueno, hay muchas cosas que no son así, sobre todo la gente pidiendo en los portales de los supermercados que yo esperaba no verlos, la otra vez fui a Bélgica y conté doce personas durmiendo en la calle, tenían, que me llamó la atención colchones inflables y mantas de polar todas nuevas, pero eran doce, doce personas durmiendo en la calle y estamos hablando de Bélgica, una cosa increíble.

MEGA SÚPER PRODUCCIÓN PERIODÍSTICA #Yo quiero malvinizar Concordia – Estudiantes 5°A: ACOSTA, Rocío – ALMADA, Franco – BENÍTEZ, Jennifer – BLOCK, Milagros – CABRAL, Santino – DUARTE LESCANO, Guadalupe – ELGUERO, Candela – ESCOBAR, Thiago – FANEGA, Priscila – FERNÁNDEZ, Camila – FILLOL, Roberto – FRANCO, Augusto – GIMÉNEZ, Sofía – GOY, Fiorella – JACOBO, Gastón – LEIVA, Jennifer – LÓPEZ, Axel – MAIDANA, Agostina – MAIDANA, Fabricio – REYNOSO, Axel – ROBERTS, Aylén – RODRÍGUEZ, Carlos – ROLÓN, Brisa – RUIZ, Mauricio – RUIZ, Santiago – SOTO, Agostina – VARGAS, Emilce – YEDRO, Lucas – ZÁRATE, Mayda – Docente: Lic. Liliana Rueda – Escuela Secundaria N°30 «María E. Walsh» – Concordia – Entre Ríos – Argentina.

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