En búsqueda de un predio propio, Arsenal de Osvaldo Magnasco apuesta el crecimiento deportivo e institucional
En diálogo con Despertar Entrerriano, el presidente del Club Arsenal de Osvaldo Magnasco, Martín Bone, trazó un panorama claro sobre la actualidad de la institución: un club con fuerte arraigo barrial, en constante crecimiento deportivo, pero con una necesidad urgente que condiciona su desarrollo, la falta de un predio propio.
De cara al inicio del campeonato, Bone explicó que el equipo ya se encuentra listo para competir, luego de una suspensión el último fin de semana por cuestiones administrativas. Sin embargo, la problemática estructural sigue siendo la misma de siempre: Arsenal entrena en una plaza del barrio y año tras año debe resolver dónde jugar y prepararse: “Participamos todos los años, pero siempre con el dilema de no tener cancha ni un lugar fijo para entrenar”, resumió el dirigente.
A pesar de este escenario, el club sostiene su actividad gracias al compromiso de los chicos y el esfuerzo de la comisión. Actualmente, Arsenal cuenta con 114 jugadores asegurados en todas sus categorías, incluyendo fútbol femenino y primera división, e incluso hay jóvenes que quedaron afuera por falta de documentación o que se siguen acercando desde otras zonas, lo que refleja el crecimiento sostenido de la institución.

El desafío, entonces, pasa por acompañar ese crecimiento con bases más sólidas. En ese sentido, Bone destacó que uno de los pasos clave es avanzar en la obtención de la personería jurídica, una herramienta que consideran fundamental para abrir puertas en futuras gestiones, especialmente para conseguir el tan ansiado predio propio.
Mientras tanto, el día a día no es sencillo. Los entrenamientos se realizan de noche, con poca iluminación y adaptándose a los tiempos laborales y educativos de los jugadores. Aun así, el compromiso no se negocia: “Los chicos hacen un sacrificio enorme y nosotros vamos a respaldarlos. Queremos que tengan sus herramientas, su ropa, que se sientan parte de un club a la altura”, remarcó.
Más allá de lo deportivo, Arsenal cumple un rol social clave en Osvaldo Magnasco. Según Bone, el club representa el sentido de pertenencia de un barrio donde la gente “defiende sus colores” y vive el fútbol con una pasión marcada, en convivencia con otras instituciones de la zona.
En lo personal, el presidente transita sus primeros pasos al frente de la institución con entusiasmo y responsabilidad: “Es un desafío lindo, lleva tiempo y esfuerzo, pero se hace con gusto”, expresó, destacando también el acompañamiento familiar dentro de la comisión.
Con el torneo a la vuelta de la esquina, las expectativas son moderadas pero optimistas: “Queremos ganar, pero vamos paso a paso. Se han armado buenos equipos y creemos que vamos a dar pelea”.
Por último, Bone dejó abierta la invitación a toda la comunidad para colaborar con el club, ya sea a través de iniciativas como rifas o eventos —como el tradicional locro del 1° de mayo— o acercándose a dar una mano: “El objetivo es que todo lo que se haga se vea reflejado en los chicos y en el barrio”.
Una realidad que combina esfuerzo, pertenencia y sueños grandes, en un club que, aun sin cancha propia, sigue jugando el partido más importante: el de construir comunidad.
Fuente: Despertar Entrerriano.






