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Elecciones en Argentina: Entre la Obligación y el Deber Cívico

Elecciones en Argentina: Entre la Obligación y el Deber Cívico

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Mañana domingo 13 de agosto, los argentinos volvemos a elegir a nuestros representantes en las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO), donde se decidirá la interna de los diferentes espacios políticos para definir los candidatos a presidente, vicepresidente, representantes del Parlasur, senadores y diputados del Congreso de la Nación.

En Entre Ríos, se definirá las listas de los precandidatos, de cada alianza política, a presidentes municipales, concejales, legisladores y quién será el gobernador de la provincia de cara a las elecciones generales del 22 de octubre. Cabe destacar que en nuestra ciudad, por primera vez en la historia, 16 precandidatos disputan la intendencia.

En este sentido, ¿por qué es vital que cada voto cuente y que como ciudadanos emitamos nuestra elección de manera consciente?

El voto en Argentina tiene las siguientes características: es universal, todos los ciudadanos argentinos tienen derecho a ir a votar; es igual, el voto de todos tiene el mismo valor; es secreto, resguardando la privacidad de los votantes, evitando revelar las preferencias individuales; es libre, el elector no puede ser forzado a votar a un candidato; y es obligatorio, tienes el deber, como ciudadano, de hacerlo.

Con un especial énfasis en obligatorio, podemos decir que el voto es obligatorio en Argentina por mandato constitucional desde 1994, cuando se realizó la última reforma de la Carta Magna. Según Daniel Sabsay, abogado constitucionalista, esto “proviene de educar al soberano, de generar la conciencia de que se está frente a un deber cívico, y no a un derecho”.

Aún así, según las estadísticas de los últimos años, aproximadamente el 24% de la población no cumple con su obligación de votar; ya sea por desinterés, porque no se sienten representados, porque están decepcionados de la política, o incluso porque sufrieron un inconveniente.

Estas personas deben enfrentarse por su falta a una multa de 50 a 500 pesos aproximadamente, además, se los incluye en un listado de infractores y hasta que regularicen su situación quedan inhabilitados para realizar trámites por un año; y no podrán desempeñar funciones, o empleos públicos durante tres años.

En las elecciones de 2019 en nuestro país se planteó, como en otros años, la no obligatoriedad del voto, aunque no se llegó a la reforma constitucional que tendría que existir para que esto sea posible.

En nuestro país no se quiere que el voto deje de ser obligatorio porque se cree que sería peligroso que se repliquen esquemas que ya se ven en países latinoamericanos donde el voto es optativo, adonde se suele estar muy por debajo del 50 por ciento el nivel de concurrencia, como ya ha sucedido en Colombia o Venezuela años anteriores, porque es extraño ver que la gente se acerque a sufragar sin tener la necesidad de hacerlo.

De igual modo, resulta algo injusto que se penalice a alguien por no ir a votar, pero a quién vota con memes; insultos; o rompiendo balotas; denotando su desinterés, no reciba ninguna penalización porque simplemente no se puede hallar a un culpable. Las personas que hacen esto, si no fuera obligatorio ir a votar, probablemente tampoco llevarían a cabo estas acciones, porque simplemente no irían.

En este sentido es lamentable pensar en los precursores, en los que lucharon por años para conseguir la democracia, lo decepcionados que estarían ahora si vieran todas estas cosas, y que su lucha, su esfuerzo terminó así y no es tomado con la importancia y responsabilidad que conlleva.

El voto obligatorio y secreto fue establecido por la ley Sáenz Peña en 1912, y en aquel entonces sólo estaba habilitado para los ciudadanos argentinos varones, nativos o naturalizados, mayores de 18 años. La mujer fue incluida en el derecho a votar en 1947, a través de la ley de sufragio femenino (13.010), también conocida como Ley Evita, ya que fue promovida por la esposa del presidente Juan Domingo Perón.

A partir de la reforma constitucional de 1994, se estableció un esquema electoral por el que se vota cada dos años: en las elecciones presidenciales y en las de medio término, cuando se renueva la mitad de las bancas legislativas. Además, desde 2011 se incorporaron las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) al cronograma electoral, para que los electores definan a sus candidatos que luego competirán en las elecciones generales.

El acto de votar va más allá de una simple rutina cívica. La obligación de votar no debe considerarse una imposición, sino una oportunidad valiosa de ejercer el derecho político de elegir a quienes dirigirán el rumbo del país. Cuando los ciudadanos votan de manera consciente, están otorgando poder a sus voces y contribuyendo a la construcción de una sociedad más justa y equitativa.

La historia y el futuro del país están en juego, y cada ciudadano tiene el deber de participar activamente en el proceso. Cada elección es una oportunidad para moldear el camino que tomará la nación y definir las políticas que impactarán directamente en la vida cotidiana de todos.

Esto implica no solo acudir a las urnas, sino también informarse sobre las propuestas de los candidatos, sus planes de gobierno y su trayectoria. Esta reflexión profunda nos permite a los votantes tomar decisiones informadas, ya que el voto consciente es un pilar esencial de la democracia argentina. Más allá de las diferencias políticas, es una muestra de respeto por la historia y los valores de la nación. En estas elecciones, cada voto contará y, por lo tanto, es fundamental que cada ciudadano se prepare, informe y participe activamente. El futuro de Argentina está en juego, y es el deber de todos contribuir a moldearlo con responsabilidad y convicción.

El voto no va a dejar de ser obligatorio, ni hoy ni mañana, entonces ya que tenemos el deber de hacerlo, este domingo, cuando vayamos a votar hagámoslo de una manera consciente, y cumplamos con nuestro derecho político de elegir a las autoridades que nos van representar y ya que tenemos el deber de hacerlo hagámoslo de la mejor manera posible.

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