El relato de un veterano de guerra a 41 años de lo sucedido en Malvinas
Diario Despertar Entrerriano diálogo nuevamente con Daniel Stella, que tenía 32 años cuando le tocó ir a Malvinas, con el grado de Teniente Primero y se desempeñó como Jefe de una Compañía de Infantería.
«Me enteré de la noticia de Malvinas, yo estaba haciendo un curso junto con mi familia para irnos en el año 83 a la Antártida y estábamos en el curso y se presentó el director y una serie de autoridades que nos informaron lo que había ocurrido, no teníamos ninguna idea de lo que había sucedido, como o porque, fue todo una operación ultra secreta, así que fue una gran sorpresa para nosotros como para el resto del pueblo argentino. Fue una gran alegría y gran satisfacción lo que mostró la cantidad de gente que se acercó a la Plaza de Mayo a festejar y a avivar nada más ni nada menos que a Galtieri, esa fue la forma en que nos enteramos; y después obviamente a través de los medios de comunicación cada vez teniendo mayor cantidad de información. En general fue una gran alegría para todos nosotros que nos habíamos formado desde la escuela primaria con la idea de que las Malvinas eran argentinas y el poder recuperarlas después de tantos años realmente era una gran aventura».
«Fue una gran alegría, una gran fiesta entre todos nosotros (los soldados) porque era una forma de participar y estar presentes en esta fiesta, y como profesionales la guerra era para lo cual nos habíamos preparado durante tantos años y obviamente queríamos probarnos en combate».
Desde Despertar Entrerriano en conmemoración al Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas y como una forma de recordar a quienes dieron la vida defendiendo la soberanía sobre las islas Malvinas, le consultamos sobre su experiencia y la importancia de esta fecha.
«Las experiencias obviamente de la guerra no son buenas, son malas, son tristes, son dolorosas, pero analizándolo desde el punto de vista profesional es lo que todos queríamos, vernos y probarnos en combate, y poder tener una idea acabada de lo que éramos capaces de hacer y cómo era en realidad. A esto yo lo asemejo a un cirujano, no creo que un cirujano quiera operar a una persona, pero lo hace porque se preparó toda la vida para eso, y nosotros nos preparamos toda nuestra vida para ser militares y para ejercer, y desde el punto de vista profesional fue realmente una experiencia inolvidable, porque mandar gente, seres humanos en la guerra es una experiencia única e irrepetible, así que fue para mí una experiencia única el haber podido participar».
Aunque al ir se sintieron victoriosos y notaron el apoyo y la felicidad de la gente al despedirlos, el recibimiento al regreso no fue para nada similar…
«El regreso fue muy triste, muy malo, muy deprimente, tanto de las autoridades militares como de la sociedad, la misma gente que fue a festejar el 2 de abril, fue a romper todo el 14 de junio, porque tenemos una sociedad triunfalista y no le gustó la derrota como no le gusta en un equipo de fútbol, como no le gusta en nada, siempre tenemos que ser campeones del mundo. Nos recibieron muy mal, las autoridades nos tuvieron por un tiempo largo ocultos, los soldados fueron dados de baja y dejados a su posibilidades sin buscar trabajo, buscar cómo seguir la vida después y eso trajo aparejado un montón de problemas de salud que tuvieron muchos, inclusive los suicidios que hubo durante todos estos 41 años. En las unidades también hubo muchos problemas porque los que habíamos estado en Malvinas éramos mirados cómo los indisciplinados, cómo los culpables, es decir, tanto la sociedad como las autoridades tomaron cómo que los responsables de haber perdido la guerra habíamos sido los que participamos de ella, y la realidad es que los errores estratégicos que cometieron los altos mandos durante el desarrollo de la guerra no lo pudimos solucionar los que estábamos ahí en el frente».
«La sociedad recién ahora está empezando a tomar conciencia y a valorar a los veteranos de guerra, recién ahora la sociedad empezó a reconocer que nos había emparentado con el proceso militar como si fuera lo mismo, y no era lo mismo; una cosa era haber ido como soldado, como militar a cumplir con defender a la patria, y todos esos principios y valores que nos enseñaron, y otra era la cuestión política o las intenciones que tenía el poder político. Durante muchos años nunca tuvimos la recepción que creo que merecíamos, de haber sido recibidos, de haber tenido desfiles, haber tenido el recibimiento que creo que merecíamos después de tanto esfuerzo, tanto sacrificio, y de todo lo que habíamos vivido: las penurias, el frío, el miedo, el hambre, la muerte de camaradas, los heridos; y todo eso nunca pasó, recién hace unos años por primera vez se realizó un desfile por la 9 de Julio donde pasaron los veteranos, cada una de las unidades desfilando y ahí pudimos un poco sentir el orgullo y empezar a sentir que éramos reconocidos; y yo noto ahora mucho reconocimiento de la sociedad hacia los veteranos de guerra, pero pasaron muchos años, muchos años hasta que la sociedad empezó a tomar conciencia de cuál era la realidad».
Para finalizar Stella nos comentó la importancia de Malvinas y cómo debe conmemorarse cada 2 de abril.
«Para mí Malvinas es un sentimiento, es un proyecto, es un sueño que espero que algún día se pueda cumplir de que ese territorio que es nuestro y nos fue arrebatado por el imperialismo colonial, todavía de los ingleses, pueda volver a ser nuestro; así nos preparamos desde la escuela primaria en que las Islas Malvinas eran nuestras, así que es un sentimiento, es un sueño y todos los 2 de abril nos trae recuerdos de lo vivido, de los esfuerzos, de los sacrificios, de juntarnos con los que los compartimos, con los que los vivimos a esos momentos y recordarlos, con emoción, y con tristeza por los que no volvieron que son los verdaderos héroes, los 649 que quedaron tanto en el Atlántico Sur, como en las Islas, como centinelas cuidando, nuestros representantes allá y que no los puedan sacar, así que es un sueño que espero que algún día se pueda concretar».
«Cada 2 de abril lo recuerdo con una gran emoción, un gran orgullo, porque dimos todo y fue una derrota honrosa, no fue otra cosa, porque luchamos hasta el final y hasta el mismo enemigo, los mismos ingleses, reconocen las virtudes del soldado argentino, reconocen la valentía, el esfuerzo y todo lo que se hizo, lo duro que le fue para ellos poder ganarnos, así que para mí fue una derrota honrosa y la asemejo a otras derrotas cómo Ayohuma o Curupayty, que fueron derrotas que tuvimos pero que fueron honrosas, donde cada uno dejo todo de sí para lograr el objetivo, así que esperamos este 2 de abril una vez más juntarnos como lo hacemos habitualmente y recordando fundamentalmente los muertos, a los que nos han dejado, a los que ya no están, a los que no han vuelto, el respeto a la familia de aquellos que no volvieron, a todo eso nos sumamos. El 2 de abril debe ser una fiesta nacional, es un día para recordar, para meditar, para pensar y para recordar, así que para mí es muy importante que se conmemore, que se recuerde en cada una de las escuelas, en cada uno de los ámbitos, se recuerde este día en honor y gloria de los veteranos de guerra que perdieron su vida, o han quedado heridos o con grandes secuelas tanto físicas como psicológicas, porque volver de la guerra nunca se vuelve igual que uno fue, vuelve otra persona», concluyó.






