El deterioro de la biodiversidad: miles de animales atropellados y bosques nativos cada vez más reducidos
Son dos de las principales causas de pérdida de ejemplares. Factores derivados del cambio climático, como los eventos meteorológicos extremos, ponen en riesgo la supervivencia de especies endémicas.
Más de 14.000 animales atropellados y cientos de miles de hectáreas de bosques nativos arrasadas son algunas de las cifras a destacar en el marco del Día Mundial de la Biodiversidad, que se conmemora cada 22 de mayo desde hace 26 años por impulso de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
El cambio climático no escapa de los potenciales riesgos de pérdida de biodiversidad, ya que un estudio reciente marca que la exposición de animales terrestres a fenómenos meteorológicos extremos.
Deforestación sin control
Cada año, se pierden miles de hectáreas de bosques nativos. Según los últimos datos disponibles del Sistema Nacional de Monitoreo de Bosques Nativos, correspondiente a 2024, el acumulado de los últimos cinco años deja un saldo de 1.089.565 hectáreas perdidas, aunque cabe remarcar que se vislumbra una disminución sostenida desde 2022 en adelante.
“El consenso científico viene alertando hace tiempo sobre la emergencia climática y de biodiversidad en la que nos encontramos, y que proteger nuestros bosques resulta fundamental”, expresó a TN Hernán Giardini, coordinador de la Campaña de Bosques de Greenpeace.
En tanto, afirmó que las multas labradas a quienes deforestan “no son suficientes para desalentar desmontes e incendios forestales” y dijo: “Los responsables rara vez son obligados a su restauración. En muchos casos es evidente la complicidad de funcionarios. Debemos acabar con esta impunidad y penalizar su destrucción”.
Según el monitoreo de bosques nativos, el 75% de los desmontes se concentran en cuatro provincias del norte: Santiago del Estero, Salta, Chaco y Formosa. Las principales causas de la pérdida de bosques, afirmaron en Greenpeace, son el avance de la frontera agropecuaria, mayormente para ganadería y cultivo de soja que luego se exporta a Asia y Europa, y los incendios forestales.
El avance de la frontera agropecuaria no configura un problema solo para los bosques: también contribuye a la pérdida de hábitats para múltiples especies que ven cómo sus poblaciones van disminuyendo cada temporada.
Reporte ciudadano
A la pérdida de bosques se suman las afectaciones de acciones humanas sobre la vida animal. La Red de Monitoreo de Fauna Atropellada (Ramfa), compuesta por científicos e investigadores del Conicet y del Centro de Investigaciones del Bosque Atlántico, lleva adelante un proyecto de ciencia ciudadana que reúne todos los casos posibles de atropellamientos de animales en el país a partir de la colaboración de las personas que se cruzan con estos episodios y los cargan en su plataforma.
Desde que comenzaron su actividad, en 2019, hasta la actualidad, se contabilizaron 14.000 muertes de animales por atropellamientos en Argentina. La provincia que más casos tiene es Misiones, seguida por Santa Fe y Buenos Aires.
“Estos números son solo la punta del iceberg del problema”, señaló a TN el coordinador de la Ramfa, Diego Varela. Si bien la base de datos es grande, Varela, que es biólogo del Conicet y se desempeña en el Instituto de Biología Subtropical en Puerto Iguazú, agregó que existe un “sesgo” a la hora de reportar animales atropellados: “Se reportan los más grandes o carismáticos (carpinchos u osos hormigueros, por poner dos ejemplos), pero las especies más pequeñas, como anfibios, ratones, murciélagos o pequeñas aves no se reportan”.
En la lista de especies afectadas y reportadas hay animales emblemáticos, como el yaguareté (en peligro crítico de extinción), el aguará-guazú (9 de cada 10 ejemplares mueren atropellados, según datos del Ministerio de Ambiente de Santa Fe) y osos hormigueros.
“Las estadísticas nos muestran que algunas de las especies más afectadas por las rutas son especies naturalmente abundantes o que frecuentan las rutas en busca de carroña, como los zorros (varias especies), comadrejas, caranchos y chimangos. Por otro lado, tenemos especies poco abundantes o amenazadas de extinción que son muy vulnerables al atropellamiento en rutas. En Ramfa tenemos reportes de otras especies amenazadas como el tapir, yaguareté y ciervo de los pantanos. Para especies como el yaguareté, incluso unos pocos individuos muertos en rutas, significan un impacto importante en su población, ya que su situación es crítica en Argentina”, completó el biólogo.

Problemática global y riesgo vial
Varela remarcó que el atropellamiento es una de las principales causas de muerte de fauna silvestre a nivel global. Por ejemplo, cita el caso de Brasil: según datos del Centro Brasileño para el Estudio de Ecología de Carreteras, alrededor de 475 millones de animales mueren atropellados en el vecino país cada año.
A lo largo del país hay diversas medidas judiciales interpuestas. En Misiones, por ejemplo, la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (Farn) y la Red Yaguareté presentaron conjuntamente un amparo ambiental hace tres años para que la Justicia federal ordene la implementación de soluciones sobre la Ruta Nacional 12.
Tambien hubo pedidos para construcción de pasafaunas (concretamente, el refugio MundoAparte de Rosario para evitar muertes por atropellamientos en la ruta nacional 174).
Si bien diversas gestiones provinciales comienzan a incorporar estructuras para mitigar estos episodios, aún restan decisiones a mayor escala para contribuir realmente a disminuir las muertes de animales por atropellamientos.
El atropellamiento de fauna no solo representa un peligro para los animales, sino que también deriva en un potencial riesgo grave para los usuarios de las trazas viales. Al respecto, el biólogo dijo que sufrir siniestros viales con especies que suelen estar involucradas en atropellamientos como el carpincho (centro y norte de Argentina), el guanaco (Patagonia), los tapires (Misiones) o los ciervos de los pantanos (Corrientes) “implican destrucción de vehículos, heridos y en varios casos la muerte de personas”.
“En el estado de Mato Grosso do Sul, en Brasil, 48 personas fallecieron por accidentes con tapires en los últimos 15 años”, describió.
Cambio climático, otro factor
Los atropellamientos no son el único motivo por el que se pierden ejemplares de fauna. El reciente estudio “Los vertebrados terrestres estarán cada vez más expuestos a múltiples eventos extremos para el año 2085”, publicado en la revista Nature Ecology and Evolution, indica que el 36% de los hábitats de los animales silvestres que viven en tierra firme sufrirán consecuencias por estar expuestos a múltiples eventos meteorológicos, derivado del cambio climático, para el año mencionado.
Del mismo informe se desprende que en caso de que se respeten los lineamientos del Acuerdo de París para mantener el calentamiento global por debajo de 2º para el 2100, el riesgo se vería reducido a un 10%.
Para el análisis, se tomaron en cuenta eventos como olas de calor, sequías, inundaciones e incendios forestales y su afectación a diversas especies de animales a nivel mundial.
Al ritmo que vienen desarrollándose estos eventos, indicaron los investigadores, para 2050 el 75% de las áreas de distribución geográficas de mamíferos, aves, anfibios y reptiles estará expuesta a olas de calor, el 16% a incendios forestales, el 8% a sequías y el 3% a inundaciones.
Del mismo reporte se desprende que las especies con áreas de distribución reducidas se enfrentan a riesgos especialmente graves.
Argentina cuenta con varias especies en esa lista. De hecho, la reciente actualización de la lista roja de mamíferos desarrollada por la Sociedad Argentina para el Estudio de los Mamíferos (Sarem) menciona a varios felinos silvestres pequeños incrementaron su grado de amenaza. En ese grupo, se encuentran el gato huiña de los bosques patagónicos, el gato tirica de las Yungas.
Otros grupos de mamíferos también se categorizaron como amenazados, como el chinchillón anaranjado de la Patagonia, el falso vampiro orejón del norte argentino y los tuco-tucos (roedores pequeños de hábitos cavadores). La mayoría de estas especies existen solo en Argentina, por lo que el riesgo frente a eventos climáticos extremos es aún mayor ya que, de desaparecer, se perdería la especie a nivel global.
Fuente: TN






