Dos concordienses procesados por otorgar cuentas bancarias a una red transnacional de estafadores
Una joven de 20 años y un muchacho de 26 son dos hermanos concordienses que se encuentran procesados con prisión preventiva por prestar sus cuentas a integrantes de la banda criminal de estafas virtuales y bancarias liderada por un nigeriano que sustrajo unos 200 millones de pesos. Además, otras veinte personas se encuentran en la misma situación que los de Concordia.
«Me siento bastante estúpida al día de hoy por haber prestado mi cuenta a los 18 años. Claramente no tenía idea, ni dimensionaba lo que era prestar los datos de mi cuenta para que me hagan una transferencia y también al día de hoy me siento víctima de eso. Jamás quise ser parte de una red criminal de estafas», declaró la joven concordiense.
Esta organización utilizaba distintos modos de engaños, algunos conocidos, pero particularmente contactaban a sus víctimas a través de la aplicación para citas Tinder. Luego de un tiempo lograban hacerse de sus datos bancarios y allí llegaban las transferencias bancarias. Así es como se hacían de mulas bancarias o de dinero según los definen en el ámbito investigativo, las cuales eran reclutadas para cumplir con la labor de extraer el dinero acreditado, volver a transferirlo o depositarlo en otras cuentas. Esto se recompensaba con un pago.
El líder de esta banda es un hombre nigeriano que no pudo ser localizado pero si identificado como Obina Chukwuemeka Ejikeme, más conocido como Bobby. A finales de agosto y luego de una investigación por parte de la Policía Federal Argentina, se realizaron múltiples allanamientos en barrios de clase media y media alta de la ciudad Buenos Aires, en las provincias de Buenos Aires y en San Luis, y en el domicilio de los hermanos concordienses ubicada sobre calle Gobernador Cresto.
El primero en entrar a la banda con este rol fue el muchacho, un barman de 26 años, quien luego sumó a su hermana «para que colocara su cuenta bancaria a disposición». También sirvió de testaferro para la obtención de un vehículo para dos integrantes de la banda con sus datos personales, pero que utilizaran estos últimos y en sí era propiedad no declarada de ellos.
El joven no negó haber prestado su cuenta bancaria pero sí afirmó nunca haber preguntado por el origen del dinero ya que no imaginaba que esté vinculado a alguna acción ilegal además de que, por el momento que atravesaba, la recompensa económica que le dejaba era beneficiosa para él. En una de las estafas que realizaron junto a su hermana le sustrajeron a una mujer 278 mil pesos.
Los dos hermanos fueron procesados como miembros de una asociación ilícita de carácter transnacional y coautores del delito de estafa, y quedaron con prisión preventiva, además de ser embargados en 15 millones de pesos.






