1. INICIO
  2. DESTACADA
  3. Día de los Derechos de los Estudiantes Secundarios
Día de los Derechos de los Estudiantes Secundarios

Día de los Derechos de los Estudiantes Secundarios

53
0

En 1953, con la creación de la UES (Unión de Estudiantes Secundarios), los estudiantes ya tenían su lugar en la escena pública. Pero su crecimiento se dio a fines de esa década cuando el gobierno encabezado por Arturo Frondizi impulsó la sanción de la Ley Domingorena que autorizaba a las universidades privadas a otorgar títulos profesionales. El conflicto fue conocido como educación «laica» o «libre» y el movimiento estudiantil secundario se alió con el universitario, organizado por la FUA (Federación Universitaria Argentina), para oponerse a esta medida.

A finales de la década del sesenta y principios de los setenta, se vivió un proceso de importante movilización social y política juvenil de alcance internacional: la consolidación de los jóvenes no sólo como grupo etario recortado de otros grupos, sino también como actor social y político con capacidad de definir con relativa autonomía una agenda de problemas orientadas a la transformación de la sociedad. Así lo demuestran distintos movimientos juveniles que cobran visibilidad con el Mayo Francés, la primavera de Praga o en México a través de los reclamos estudiantiles que derivaron en la masacre de Tlatelolco. En Argentina, el 29 de julio de 1966, tuvo lugar la llamada «Noche de los bastones largos». Esa noche, la Policía Federal desalojó violentamente cinco facultades de la Universidad de Buenos Aires ocupadas por estudiantes, graduados y docentes que se oponían a la decisión de la dictadura de Juan Carlos Onganía de intervenir las universidades.

En este contexto, numerosos grupos políticos en Argentina también crearon sus frentes estudiantiles. Los estudiantes platenses secuestrados durante «La Noche de los lápices» formaron parte de este movimiento que se extendió por todo el país.

Durante la dictadura de 1976, y a pesar de la represión, existieron ciertas formas de resistencia que se volvieron más visibles luego de la derrota en la guerra de Malvinas (1982). Desde entonces se dio un proceso que algunos investigadores caracterizan como de «entusiasmo democrático», porque millares de personas –muchas de ellas jóvenes- se volcaron a diferentes formas de participación en sintonía con los diversos reclamos de democratización de la vida social que tuvo su auge en la «primavera democrática».

La democracia y la lucha por los derechos humanos fueron los dos pilares de ese proceso. La película La noche de los lápices, dirigida por Héctor Olivera y estrenada en 1986, condensó algunos de los rasgos centrales de este clima de época. En aquellos primeros años de la democracia, esta película funcionó como una bandera para los centros de estudiantes que volvieron a abrirse o se conformaron. El episodio estaba protagonizado por estudiantes, lo que provocaba –y provoca– una fuerte identificación, y el peso del relato estaba en la lucha estudiantil de 1975 por el boleto, una causa que puede convocar adhesiones aún hoy en día. De hecho, el 3 de julio del año 2013, se sancionó la ley 26877 para promover y dar marco normativo a la creación y el funcionamiento de los centros de estudiantes.

En los años ochenta, la película La historia oficial, dirigida por Luis Puenzo y estrenada un año antes que La noche de los lápices, también permite apreciar esta nueva instancia de protagonismo estudiantil (en sintonía con la reactivación de la sociedad civil), sobre todo en aquellas escenas donde docentes y estudiantes se animan a revisar la historia argentina en el mismo momento en que se encaminan a transformar sus experiencias.En la historia del movimiento estudiantil todavía queda mucho por escribir. En estas últimas décadas, los estudiantes fueron reinventando las formas de organización, que no se agotaron en la creación de centros de estudiantes, sino que también en otras estrategias de participación política tendientes a visibilizarlos/as como colectivo social. Ello coincide con la reciente sanción del «voto joven», lo que permite –optativamente- la elección de representantes a partir de los 16 años.

Instagram
YouTube