Desafíos y protocolos de seguridad: El rol fundamental del personal de seguridad en los boliches
La violencia en los boliches y otros lugares de noche ha sido un tema de discusión recurrente en la sociedad. Se han planteado diferentes enfoques, desde que en los lugares que los chicos asisten no tienen el control necesario, hasta una mayor responsabilidad de los adultos para educar y contener a los jóvenes.
Desde nuestro medio Despertar Entrerriano conversamos con personal de seguridad de los boliches de la ciudad, quienes nos brindaron información sobre los desafíos más comunes que enfrentan y cómo se manejaron las situaciones de peleas y disturbios. Estos profesionales son responsables de garantizar que los asistentes disfruten de un ambiente seguro y puedan pasar momentos agradables junto a sus amigos.
Nuestro informante, al que llamaremos Juan Martínez para preservar su verdadera identidad, quien ha trabajado durante varios años en diferentes boliches de la ciudad como seguridad, incluyendo B612 y Puerto Juárez, After y Club Hípico, compartió su experiencia y conocimientos sobre el trabajo de seguridad en un boliche. Destacó que su función principal es cuidar la entrada para evitar que las personas ingresen con objetos punzantes u otros elementos peligrosos.
Además, se garantiza que el personal de seguridad reciba capacitaciones y entrenamientos periódicos sobre prevención y otros temas relacionados. Estas charlas y entrenamientos, según la ley 23.370 de Control de acceso a boliches, deben ser desde normativa regulatoria, derechos humanos y nociones básicas de derecho constitucional y penal, hasta primeros auxilios y técnicas de neutralización de agresiones físicas.
Al describir el ambiente de trabajo en un boliche, Martínez dijo que: «Es un ambiente tranquilo si lo llevas bien y todos los ambientes son destacados pero creo que la música es fundamental porque es lo que la gente disfruta». Sin embargo, destacó que los problemas más comunes que enfrentan son las peleas y el consumo de marihuana.
Cuando se trata de enfrentar peleas y disturbios, el personal de seguridad tiene un enfoque en la resolución pacífica. Martínez explicó que intentan identificar rápidamente el problema y abordarlo mediante el diálogo. En caso de que la persona involucrada no comprenda o se niegue a colaborar, se toman medidas más drásticas, incluso su retiro del lugar, ya sea de manera amigable o forzada. «Se trata de ubicar el problema y calmar a la persona hablándolo una vez si no entiende se lo retira del boliche por las buenas o por las malas, es decir, si no hace caso, se procede a una llave de sumisión para trabarlo y sacarlo».
Detalló también que depende de la cantidad que se necesite en el lugar trabajan entre 8 y 10 seguridades, o en caso de ser necesario incluso más. «Cada uno tiene su lugar, su puesto. Por su puesto nos comunicamos a través de handys, y con láser; y en el momento, si hay una pelea que no vemos, un compañero que si la ve, hace seña con el láser, o avisa por los handys».
El testimonio de Martínez también resalta las habilidades necesarias para trabajar como patovica en un entorno nocturno. La capacidad de mantener la calma, la habilidad para resolver conflictos de manera pacífica y la capacitación en técnicas de neutralización de agresiones físicas son aspectos clave para tener éxito en este trabajo.
Además, por ley, (26.370) el personal de seguridad y admisión tiene prohibido el uso de armas, y el consumo de alcohol o drogas durante la jornada laboral.
Tienen la autorización de no dejar ingresar a los establecimientos a personas con: actitudes violentas, comportamiento agresivo, o que causen disturbios; que tengan claras señales de haber consumido drogas o alcohol y tengan actitudes que pongan en peligro al resto de las personas. No dejan ingresar a personas que posean armas, pirotecnia u otros objetos que pongan en riesgo la seguridad. También pueden evitar el ingreso de personas si la capacidad del lugar se encuentra al máximo autorizado por la ley, cuando ya se cumplió el horario de cierre del local o si la persona que intenta ingresar es menor de 18 años y el lugar solo admite mayores de esa edad.
Asimismo, los requisitos que debe cumplir una persona para trabajar como personal de admisión son:
-Tener 2 años de residencia efectiva en el país.
-Ser mayor de 18 años.
-Haber terminado la educación obligatoria.
-Presentar certificado de antecedentes penales y reincidencia carcelaria.
-Presentar un certificado de aptitud psicológica.
-Obtener certificado técnico habilitante para desempeñarse como personal de control de admisión y permanencia.
-Ser empleado bajo relación de dependencia de la persona o empresa titular del lugar de entretenimiento o de la empresa prestadora de dicho servicio.
Cada vez más los boliches han ido implementando protocolos de acción para abordar situaciones de violencia de manera efectiva, al menos dentro del lugar. Si bien, la expulsión de las personas involucradas en peleas no siempre resuelve el problema, los patovicas evitan intervenir en situaciones que ocurren fuera del local, ya que esa jurisdicción corresponde a la policía.
En conclusión, el trabajo de seguridad en los boliches requiere de capacitación constante y habilidades específicas para prevenir y controlar situaciones de violencia. De la mano de los protocolos establecidos, y las estrategias para reducir las peleas al mínimo, intentan garantizar la seguridad de todos los asistentes en estos espacios de entretenimiento nocturno.






