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Decidir ser padres después de los 30: Testimonios de una elección consiente que crece en la ciudad

Decidir ser padres después de los 30: Testimonios de una elección consiente que crece en la ciudad

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Hasta hace unas décadas, ser madre o padre después de los 30 era visto como “llegar tarde”. Hoy, esa idea está quedando atrás: cada vez más mujeres y hombres eligen transitar la maternidad y la paternidad en una etapa más madura, priorizando su desarrollo personal, profesional y emocional antes de dar el paso.

Una decisión que se planifica

La búsqueda de estabilidad económica, el deseo de viajar, formarse académicamente o encontrar una pareja estable son razones que, según testimonios a Despertar Entrerriano explican este cambio. También influye un factor clave: la posibilidad de decidir cuándo y cómo tener hijos gracias a una mayor información sobre salud reproductiva y planificación familiar.

Mariana, 35 años, mamá de un bebé de seis meses, cuenta que esperó para “sentirse lista”: “Quería vivir otras experiencias primero. A los 28 me fui a estudiar al exterior, viajé, trabajé y recién cuando sentí que tenía un lugar al que llamar hogar, pensé en ser mamá. No me arrepiento de haber esperado”.

Por su parte, Carlos, 38 años, papá de un nene de cuatro, lo explica desde el lado profesional: “A los 25 todavía estaba armando mi carrera. No quería que mi hijo creciera mientras yo trabajaba 15 horas por día. Después de los 30 logré un equilibrio y hoy puedo acompañarlo más”.

Más madurez, menos presión social

El cambio también está relacionado con una nueva mirada social. Aunque todavía existen comentarios o presiones, cada vez más personas sienten que no hay una “edad correcta” para criar.

Julieta, 40 años, madre primeriza, lo ve como una ventaja: “De chica me decían que a los 35 ya era tarde. Hoy, con más herramientas emocionales, siento que puedo acompañar a mi hijo de otra manera. Estoy más tranquila, menos ansiosa”.

Incluso, algunos deciden formar familia más tarde para hacerlo desde una relación consolidada. Martín, 42 años, papá de dos mellizos, afirma: “Conocí a mi pareja a los 37. No queríamos correr. Nos tomamos el tiempo de disfrutar la relación antes de pensar en hijos”.

Un fenómeno que seguirá creciendo

Datos del INDEC y de organismos de salud muestran que la edad promedio de madres y padres primerizos en Argentina ha aumentado en la última década. En las grandes ciudades, es cada vez más común que el primer hijo llegue entre los 32 y los 38 años.

Florencia, 37 años, que fue madre hace un año, lo resume así: “No llegué tarde. Llegué cuando tenía que llegar. Hoy disfruto cada momento con mi hija porque es un deseo cumplido, no una obligación social”.

En definitiva, la maternidad y la paternidad después de los 30 son un reflejo de una sociedad que empieza a entender que cada vida tiene su propio ritmo. Ser madre o padre en esta etapa no significa perder tiempo, sino haberlo invertido en llegar preparados para una de las experiencias más transformadoras de la vida.

Fuente: Despertar Entrerriano

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