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Cuatro especies características de Entre Ríos

Cuatro especies características de Entre Ríos

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Yacaré overo o yacaré ñato.

El yacaré overo o yacaré ñato es una de las dos especies de cocodrilos que viven en nuestro país. Los ejemplares adultos son de color verde con manchas negras y amarillas en el lomo y un color claro en el vientre. En su imponente figura se destacan la musculatura de la cola y el cuerpo robusto, que en los machos adultos puede llegar a medir más de dos metros y medio de largo. Habita en los ríos, lagunas, esteros y riachos de poca profundidad y con abundante vegetación, lo que le permite camuflarse y pasar desapercibido ante presas y depredadores.

Para realizar sus actividades, prefiere las temperaturas cálidas; durante el invierno, en cambio, se limita a moverse solamente para exponerse al sol o sumergirse. El apareamiento del yacaré overo se produce en el agua y luego de la fecundación la hembra se aleja para construir su nido con vegetación, tierra, arena y deyecciones, en el cual pone aproximadamente 35 huevos, pero sólo la mitad logran eclosionar debido a factores como sequía, inundación o depredación.

Lo curioso de este grupo animal es que el sexo del embrión depende de la temperatura de la incubación, siendo machos aquellos que reciban más calor. La dieta del yacaré overo es carnívora y con sólo abrir la boca en el agua puede atrapar moluscos, crustáceos, anfibios, otros reptiles y pequeños mamíferos. La única especie que naturalmente depreda sobre esta es el yaguareté, cuya población ha disminuido por causas humanas y ya no se encuentra en nuestra provincia.

Si bien se lo caza para consumo de carne, huevo y uso de su piel, afortunadamente esta especie en la actualidad no posee grado de amenaza en nuestro país. De todas maneras, en Entre Ríos está protegido por la Ley Provincial de Caza Nº 4841.

Mulita pampeana (Dasypus hybridus)

La mulita pampeana, también conocida como mulita orejuda, es un pequeño armadillo que se distingue por tener orejas y cola cortas, además de que su caparazón es color marrón grisáceo con bandas móviles.

Se distribuye en los pastizales de nuestra provincia y vive en cuevas que ella misma acondiciona excavando el suelo y acondicionándolas con pasto y hojas secas. No posee una gran visión, sin embargo, sus sentidos más destacables son el olfato y la audición, que utiliza principalmente a la hora de buscar comida por el terreno. Si bien es omnívora, acostumbra a excavar agujeros o túneles para introducir su lengua en busca de hormigas y otros invertebrados, lo que pone en evidencia su gran rol como controladora de plagas.

La temporada reproductiva comienza en marzo y luego de siete meses nacen sus crías que serán todas genéticamente idénticas y del mismo sexo, es decir, gemelas.

Tiempo atrás era una especie abundante y común de observar, sin embargo, actualmente se la considera casi amenazada en Argentina debido a la pérdida y degradación de hábitat por actividades agrícolas y urbanización, la caza ilegal para consumo de su carne, la depredación por perros y el atropellamiento en rutas.

Cardenal amarillo (Gubernatrix cristata)

El cardenal amarillo es un ave granívora perteneciente a la familia de los jilgueros, corbatitas, cardenales y chingolos. Mide aproximadamente 18 cm y se caracteriza por ser de color amarillo, con un notable copete negro y la espalda estriada de color oliva y negro, además de distinguirse por su armonioso canto. El macho luce plumas amarillas como el oro y en las hembras, en cambio, son amarillo grisáceas. Esta especie habita exclusivamente en el ambiente de espinal de América del Sur, desde el sur de Brasil hasta el centro de Argentina y Uruguay. En nuestra provincia habita principalmente en la mitad noroeste, en los bosques de ñandubay, tala, molle, coronillo y algarrobo, árboles en los cuales hace su nido en forma de taza.

Lamentablemente el cardenal amarillo se encuentra en peligro debido principalmente a la captura de ejemplares machos -quienes cantan mejor y tienen el plumaje más vistoso-, pero también afecta en las poblaciones la pérdida y fragmentación de su hábitat natural por el desmonte para agricultura y la fumigación con agrotóxicos. Debido a esta alarmante situación, la provincia de Entre Ríos lo declaró Monumento Natural mediante el decreto 4933/02 a fin de proveerlo del mayor nivel de protección jurídica posible.

Lobito de río (Lontra longicaudis)

El lobito de río es un mamífero que pertenece a la familia de los zorrinos y hurones. Se distingue por tener el cuerpo alargado, patas cortas con membranas entre los dedos para facilitar su movilidad en el agua, cabeza pequeña con orejas chicas y redondeadas y una cola que puede llegar a medir más de medio metro en machos adultos. Su pelaje -que está dispuesto en dos capas para facilitar el aislamiento térmico- es de color marrón oscuro en el dorso, más claro en el vientre y la parte de la garganta es amarillenta. Pesa en promedio 15 kg y mide desde el hocico hasta la cola entre 50 y 79 cm. Habita en toda la provincia de Entre Ríos y está íntimamente relacionado a cuerpos de agua como bañados, arroyos, ríos, esteros y lagunas, en cuyas barrancas hace su refugio.

Es de hábitos semiacuáticos, pues se lo reconoce como un gran nadador que logra mover de manera ondulada su cuerpo y su cola, además de bucear por algunos segundos, y cuando está en tierra camina en sus cuatro patas pero tiene también la habilidad de pararse en dos de ellas para observar a su alrededor con un ángulo mayor de visión. De costumbres diurnas, el lobito de río suele estar solo y se comunica con otros de su misma especie mediante gruñidos, sonidos más agudos y marcas con fecas en algunas superficies como vegetación y piedras.

Se lo considera un depredador tope ya que se alimenta tanto en el agua como en la tierra y su dieta se basa principalmente en peces, moluscos y crustáceos, pero también ingiere mamíferos pequeños, reptiles, insectos y aves, además es consumidor de frutos dispersando luego las semillas mediante sus eyecciones. En ocasiones, se lo puede ver también aseando su pelo y descansando en cuevas y huecos de los árboles. Se reproducen generalmente en primavera y en cada gestación -que dura más de dos meses- nacen normalmente dos o tres crías, que se independizan al cabo de un año.

Debido a la pérdida y degradación de su hábitat natural, la contaminación del agua con agrotóxicos y metales pesados que este animal incorpora a través de su alimentación, la disminución de sus presas por estos motivos, el atropellamiento en rutas y la matanza de ejemplares por considerarlo competencia en la pesca, el lobito de río se encuentra catalogado como «especie casi amenazada» en nuestro país; en Entre Ríos está bajo la protección de la Ley de Caza Nº 4841.

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