Charlamos con Juan Corradini sobre cómo es trabajar de portero en un edificio del centro concordiense
En una nueva edición de «Entrevistados» por Diario Despertar Entrerriano, nos adentramos en el mundo de Juan Corradini, portero de un edificio en la ciudad. Con 28 años de experiencia en la Torre «Las Azaleas» del microcentro concordiense, Juan nos revela los detalles de su trabajo y cómo los avances tecnológicos han impactado en él. Desde su rol como uno de los primeros en tomar contacto con el edificio hasta la rutina diaria como portero y conserje.
Nacido en Corrientes pero adoptado por Concordia, Juan es uno de los pilares fundamentales en el funcionamiento de su edificio. Como uno de los primeros en tomar contacto con los residentes y visitantes, su papel va más allá de simplemente abrir y cerrar puertas ya que él mismo vive en el lugar donde trabaja. Nos cuenta cómo el avance de la tecnología ha transformado su trabajo, desde el control de acceso hasta la gestión de servicios para los residentes.
En un principio, Juan nos dijo: “por lo que tengo entendido debo ser uno de los más antiguos en este oficio. Tengo 28 años de servicio como portero de edificios en la ciudad. Mis inicios tienen que ver también con el fútbol, porque jugaba en mi provincia -soy de Corrientes- donde conocí gente muy buena en esta carrera como deportista que me dieron la propuesta de jugar en Concordia, entonces les pedí si tenían un trabajo para poder venir y fue que así llegue a ser portero de edificio”.
“Concordia me dio dos cosas, la de jugar y trabajar en el edificio “Las Azaleas” en Pellegrini y Catamarca en pleno centro de la ciudad. Cuando llegué era uno de los edificios con mayor tecnología para la época, más lindos. Llegué a esta ciudad, fui al lugar de esa persona que me contrató y una semana después con la inauguración del edificio, comencé a trabajar como portero en el lugar”, señaló.
Explicó que “con el paso del tiempo, puedo decir que estoy desde el arranque del consorcio. Empecé a ver la llegada de muchos propietarios, quienes me dieron un rol importante dentro del edificio. Ellos me dan y me dieron la confianza de recibir cosas que les envían, los escucho y ellos a mí, es como una situación de amiguismo que tenemos con los habitantes del lugar, más allá de ser vecinos porque también tengo mi propia vivienda ahí”.
DDE: ¿Cómo es un día siendo portero de edificio?
JC: Tengo la posibilidad de vivir en el edificio, ya desde un principio. Desde muy temprano a las 06.30 hs ya están las actividades, donde le facilitamos el trabajo a un señor que está encargado de recolectar los residuos dos veces al día, luego empezamos a diagramar por dónde arrancamos las actividades. Vamos por las escaleras, por el palier, hall de entrada del edificio. Casi siempre vamos por este último para que todos aquellos que pasan por la vereda puedan ver que está limpio, que es un lugar sano de trabajo y que así como está temprano el edificio en su ingreso, se replica lo mismo durante toda la jornada en el resto de los puntos.
DDE: ¿Es como una especie de guía del edificio?
JC: El consorcio cuenta con 40 departamentos donde 20 unidades viven sus propietarios y los otros 20 están en alquiler. La mayoría que vive ahí cuando no estoy o me pasa algo, están preguntando y a los pocos minutos ya saben porque se generó eso lindo con los vecinos.
Si bien es mi lugar de trabajo, también es mi hogar porque como te expliqué más arriba, tengo mi casita ahí desde que llegué a la ciudad. Entonces cada vecino para mí es igual, todos por igual, me llevo bien con ellos y ellos conmigo. Es muy importante llegar a ese acuerdo o consenso o confianza con ellos.
Sé quién está en primer departamento y quién en el último, de eso se trabaja, de trabajar con conocimiento de lo que hacer, por eso también me mantuve en este lugar durante tanto tiempo.
DDE: ¿Nota diferencias desde aquellos inicios a estos años?
JC: Muchas cosas cambiaron no solo en el edificio sino también en la ciudad. Cambiaron los propios habitantes del edificio y van pasando cosas que antes no pasaban, pero la misma ciudad va cambiando. Hoy por ubicarse el edificio en pleno centro, al desocuparse un departamento a los pocos días ya está habitado nuevamente.
Los principales cambios se dan dentro del mismo edificio con el recambio de inquilinos o dueños, después de ahí la sociedad en su conjunto. Antes había un boliche bailable en la esquina, o un resto en el frente que te dan mayor o menor movimiento. Como te dije, es un edificio que está en el centro de la ciudad y los cambios mayormente se dan en estos sectores.
DDE: ¿Los avances tecnológicos tienen que ver con estos cambios también? ¿Son positivos?
JC: Si, es así. Por ejemplo, hoy tenemos mucha gente de afuera. Algunos solo ponen los departamentos para su alquiler. El edificio dentro de los cambios fue conservando todo. Tenemos los contadores del mismo y ahí no hubo demasiados cambios. Nos dan la facultad de que todo pasa por uno, y eso es mucha responsabilidad.
A nivel de modernización y avances, contamos con 17 cámaras distribuidas desde el hall de entrada hasta en las cocheras, pero esto no quita que hayan robado una bicicleta por ejemplo. En una época trabajé de noche, con las preocupaciones de quienes ingresaban, etc.
La implementación de estos avances te permiten recuperar algunos elementos que los propios vecinos del lugar dejan olvidado. Cuando ellos me cuentan que no saben dónde lo dejaron, vamos al control de las cámaras y ahí con la fecha y el horario corroboramos que estén.
Son positivos siempre y cuando la gente colabore con ello. Nosotros los porteros somos un poco ariscos con el cuidado del espacio. Los nuevos censores que tenemos nos ayudan mucho para los controles necesarios de quién entra y quién no al edificio.
DDE: ¿Cómo se divide el edificio?
JC: En “Las Azaleas” hay un consejo formado que coopera con el administrador que es un contador. El consejo está integrado por cinco propietarios que opinan, charlan y llegan a una determinación para las mejoras del edificio. Es como una comisión directiva donde dicen que por este lado se pinta de tal color, en otros costados se arregla y así va trabajando.
Este consejo se fue actualizando también con las cuestiones tecnológicas, porque tenemos ingresos por censores, ya no se utiliza más el ingreso al edificio con llave. Es como una fichita que tiene un censo y así podés ingresar.
Mediante esto, podemos observar si se hizo alguna copia o no de la misma, pero nosotros captamos automáticamente con ese censo si hay o no una réplica y a través de eso, nos fijamos como es el movimiento dentro del edificio. Es un seguimiento de quién entra y sale y una tranquilidad para nosotros los porteros.
DDE: ¿En qué situación se encuentra su profesión?
JC: Hoy muchos consorcios se están manejando mediante empresas de limpieza y aclaro para que explicar. No es lo mismo tener a una empresa que cambia de personal todos los días a tener un personal permanente todos días como es mi caso con una vivienda ahí. Estamos para el cuidado permanente del lugar, con la responsabilidad de recibir un sobre, una tarjeta, un documento. Yo me gané la confianza desde el minuto cero y de eso se trata esta profesión.
Estamos en una lucha constante con estas empresas de limpieza, es por eso que no se ven tantos porteros en la ciudad, sinceramente no lo sé bien, pero debo ser uno de los últimos que están quedando en este hermoso oficio.
DDE: ¿Cómo analiza la profesión dentro de 10 años?
JC: Voy a decir algo que me inculcó mi madre y es la de decir la verdad: tengo un poco de miedo en que por ahí vaya desapareciendo esta profesión. El costo sería uno de los determinantes, que es justamente el costo de tener un portero.
Hay consorcios de 46 o más departamentos, no hay un control estricto y eso quizá al tener tantos departamentos una sola persona no podría ser la responsable.
Hoy día, vos te vas tranquilo de tu casa y al tener mi número de teléfono, me avisas que te llega determinado paquete y yo estoy atento. Si se nos cambia por estas empresas de limpieza no sabes a quién dirigirte porque van cambiando de personal constantemente. En mi edificio vienen todos, carteros, electricistas, etc, la mayoría de todos los de ahí tienen mi número, pero no les pongo horario, llegamos a una coordinación para que ellos puedan llevar a cabo su trabajo.
DDE: ¿Cuál es la experiencia más gratificante que le dio ser portero en la ciudad?
JC: Hay muchas anécdotas. Por ejemplo una de las personas que se comportó bien conmigo y que vivió muchos años fue el ex intendente Elvio Bordet, donde también vivió su hija un tiempo. Muchos personajes de la política han pasado por ahí, como el ex gobernador Jorge Busti.
Dentro del fútbol también hay muchas personalidades como “El Burrito” Ortega y fue una de las experiencias más linda que me tocó presenciar porque uno que viene de ese palo, lo toma de esa forma.
DDE: ¿Que se necesita para triunfar en este trabajo?
JC: El paso de los años hace que te ganes la confianza de los responsables y de los propietarios. La gente en los primeros años costo, pero a partir del cuarto año comenzó el nexo con los habitantes del edificio
DDE: ¿Volvería a elegir la profesión?
JC: Sin dudas que sí. Fue en su mayoría por el fútbol, pero la volvería a elegir. Crié a mis hijos, eduque, les di para estudiar. Es un trabajo tranquilo, siempre y cuando uno le ponga comportamiento y responsabilidad para esto.
Te invitamos a que conozcas más detalles sobre Juan y su historia como portero viendo la entrevista completa de «Entrevistados» ya disponible en nuestro canal de YouTube: Diario Despertar Entrerriano.







