¿Atropellar un animal es delito? La fiscal Rivoira nos explica que dice la ley y cuando puede haber una causa penal
Cada vez que aparece un video o un caso en redes sociales donde una persona atropella a un perro o un gato, surge la misma pregunta: ¿es un delito o puede tratarse simplemente de un accidente? En Argentina existe una ley que protege a los animales del maltrato y los actos de crueldad, pero no todos los casos se encuadran de la misma manera. Para conocer qué sucede cuando ocurre un hecho así, Despertar Entrerriano se comunicó con la agente fiscal Julia Elena Rivoira, quien explicó cómo funciona la legislación vigente, cuándo puede intervenir la Justicia y qué situaciones pueden derivar en un proceso penal.
Muchos casos de presunto maltrato animal se vuelven virales en redes sociales. Videos, o denuncias públicas suelen generar indignación inmediata, aunque no siempre queda claro qué ocurre realmente en el plano legal. Frente a ese escenario, la fiscal Rivoira explicó que primero es necesario diferenciar dos cuestiones: las penas previstas por la ley y la protección legal que existe para los animales.
“Hay que tener en claro que en la legislación argentina existe una ley que protege a los animales. Concretamente protege a los animales de los actos de crueldad. Cuando hablamos de animales no nos referimos solo a los domésticos o de compañía, sino a la totalidad de los animales. Ellos tienen derechos, que por supuesto no son equiparables a los derechos de las personas, pero sí tienen derechos fundamentales, como el de no sufrir ni que se les provoquen sufrimientos”, explicó.
La normativa a la que hace referencia es la Ley 14.346, que sanciona el maltrato y la crueldad animal. Aunque se trata de una ley con varios años de vigencia y que podría ser actualizada, sigue siendo la herramienta legal con la que trabaja actualmente la Justicia; “La ley separa dos situaciones: por un lado el maltrato animal y por otro los actos de crueldad. La pena va desde los quince días de prisión hasta un año. Es decir que las personas que, de manera deliberada y con intención, le provoquen a un animal un sufrimiento innecesario o deliberado pueden quedar sometidas a un proceso penal”, señaló.
Para que una causa avance, sin embargo, es fundamental que exista una denuncia. De lo contrario, el sistema judicial no puede iniciar una investigación de manera automática, salvo en determinados casos: “Lo más importante es que alguien radique una denuncia. Si no hay denuncia no se puede avanzar. También puede ocurrir que la actuación se inicie de oficio, por ejemplo si el personal policial toma conocimiento del hecho, le informa al fiscal y el fiscal ordena intervenir”, detalló.
Cuando se trata de un accidente
Uno de los casos que más debate genera ocurre cuando un conductor atropella a un animal en la vía pública. Allí la situación cambia, porque no siempre existe intención.
Según explicó Riboira, en muchos casos se trata de hechos culposos, es decir, accidentes: “Todos sabemos que pueden ocurrir accidentes. Lamentablemente los accidentes ocurren todos los días y no solo las personas son víctimas, sino también los animales. En esos casos hablamos de una situación culposa, porque nadie sale con la intención de atropellar a un animal”, sostuvo.
Sin embargo, la situación puede adquirir otra dimensión si, después del hecho, la persona decide abandonar al animal sin intentar ayudar o avisar a alguien: “Si una persona atropella a un animal y lo deja tirado, sin brindarle ningún tipo de auxilio, sin avisar o sin intentar que alguien lo ayude, eso eventualmente podría considerarse un caso de maltrato. Muchas veces la persona puede no estar en condiciones de trasladarlo, pero sí puede avisar o pedir ayuda para que alguien intervenga”, explicó.
¿Qué pasa si esquivar al animal pone en riesgo a otras personas?
Otra situación frecuente ocurre cuando un animal se cruza en una calle o una ruta y el conductor debe decidir en segundos si frena, esquiva o sigue su marcha, lo que incluso puede poner en riesgo a quienes viajan en el vehículo o a otros conductores.
Para la fiscal, en ese escenario hay un principio que no admite discusión: “La vida de la persona está por encima de todo. Eso no es discutible en ningún ámbito. Si alguien viene circulando con su familia, con su bebé, o con otros vehículos alrededor, y se le cruza un animal, la persona va a priorizar proteger su vida y la de quienes viajan con ella”, señaló.
En ese sentido agregó: “Puede ser una situación muy dolorosa, pero en la vida humana el mayor bien jurídico protegido es la vida de las personas. Los animales tienen derechos, pero las personas tienen más”.
Casos que sí constituyen maltrato o crueldad
Más allá de los accidentes, existen situaciones que claramente encuadran dentro del maltrato animal y que pueden derivar en investigaciones judiciales.
Entre ellas se encuentran el abandono, el hacinamiento, la falta de higiene, la falta de alimentación o la ausencia de atención veterinaria. “Hay casos en los que vemos animales con lesiones avanzadas, lesiones que se prolongan tanto en el tiempo que el animal pierde un ojo o sufre daños graves. Eso ya no es solamente maltrato, sino crueldad, porque se le está infringiendo un dolor absolutamente innecesario”, indicó.
Rivoira recordó además que en Concordia ya hubo causas penales que terminaron en condenas vinculadas al maltrato animal: “Aquí en Concordia se investiga el maltrato animal. En una causa que se inició en un geriátrico, donde había personas abandonadas, también encontramos una perra en estado de abandono. Cuando se inició la investigación penal por las personas, también se avanzó por el animal y esa causa terminó con una condena”, contó.
La importancia de denunciar
La fiscal también destacó el trabajo que realizan distintas organizaciones y grupos de voluntarios que ayudan a rescatar y asistir animales en situaciones de riesgo: “Hay muchísimas personas que colaboran: organizaciones, la veterinaria municipal, protectoras de animales, grupos que se organizan en redes sociales. Hacen un trabajo excelente, recaudan fondos y ayudan a rescatar y asistir a los animales”, afirmó.
Al mismo tiempo, observó que en los últimos años se produjo un cambio cultural respecto a este tema: “Antes, hace unos años, muchas veces el vecino veía una situación de maltrato y no intervenía. Hoy hay más conciencia, más empatía y más personas que avisan, que filman o que ponen en conocimiento estas situaciones. Todo eso ayuda a difundir y también a que se puedan sancionar los casos de maltrato”, explicó.
Finalmente, recordó que las denuncias pueden realizarse en cualquier comisaría o directamente en la fiscalía: “Las personas pueden acercarse y denunciar. Incluso a veces ni siquiera es necesario dar el nombre. Con avisar, el personal policial puede intervenir y el fiscal puede ordenar medidas. Lo importante es que los hechos se conozcan para que se pueda actuar”, concluyó.
Fuente: Despertar Entrerriano






