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Emilia Mazza, dueña de «Mamazzita», alfajores artesanales de la región nos cuenta su historia

Emilia Mazza, dueña de «Mamazzita», alfajores artesanales de la región nos cuenta su historia

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En esta edición de Entrevistados de Despertar Entrerriano nos encontramos con Emilia Mazza, creadora de «Mamazzita», Alfajores Artesanales Regionales, ya que el 19 de marzo se conmemora el Día Internacional del Artesano, para homenajear a personas que, así como Emilia, con su talento, creatividad e imaginación realizan cosas únicas y originales.

-¿Podrías contarnos cómo surgió «Mamazzita»? ¿Cómo empezaron?

«Este proyecto arrancó en el 2019, yo soy pastelera, trabajé muchísimos años con eventos, haciendo pastelería, en 2019 me planteé como objetivo hacer una marca de alfajores, teniendo en cuenta que Concordia estaba pensando en ser ciudad turística, y siempre que vas a un lugar de turismo ¿qué te llevas?….alfajores. Empecé a armar la marca, empecé a armar la receta, soy bastante perfeccionista, entonces buscando el equilibrio perfecto, buscándole la vuelta, también justo se dio que en el 2019 empezó lo que es la producción vitivinícola acá en Concordia, entonces con una emprendedora de vinos se nos ocurrió hacer un alfajor de vino merlot, que es la cepa acá de Entre Ríos, ese fue el primer alfajor que largamos, y la verdad que surgió espectacular; solo en ese momento teníamos el clásico de dulce de leche y el de vino merlot, llegó la pandemia y fue reinventarse, porque nos quedamos sin trabajo, y el proyecto que lo habíamos pensado en dos años, se achicó y después largamos y fue un éxito».

– ¿A qué se dedicaba antes de hacer alfajores?

«Yo soy de familia gastronómica, nacida y criada dentro de un restaurante, mi viejo tiene un restaurante, así que toda la vida labure con mi viejo, y aparte también me dedicaba a hacer eventos con lo que es mesas dulces, y todo lo que es pastelería».

– ¿Cuál es la historia detrás del nombre?

«Es medio un chiste interno entre mi marido y yo, en realidad el nombre original era «Mamazza», yo soy Emilia Mazza, y siempre me dijeron «Mamazza», pero tuvimos problemas con el tema de que cuando uno empieza a hacer las cosas bien, registrar marca y empezar a hacer las licencias de cada alfajor, y demás nos surgió el tema de que la marca ya estaba registrada y entonces tuvimos que cambiar de nombre y quedó «Mamazzita».

– Al ser este un producto artesanal, ¿cómo fue salir adelante? ¿Qué fue lo más difícil?

«Lo más difícil fue primero tratar de conseguir buenos proveedores, que nos llevó muchísimo tiempo conseguir los proveedores que hoy tenemos, ya que nosotros decidimos trabajar con un concepto que es el de Km0, que usamos solo productos que se producen acá en Concordia o en la región, porque también en esa búsqueda de vuelta de nuestro producto fue querer agregarle valor a todos los productos que tenemos en nuestra zona; entonces el primer gran inconveniente fue conseguir proveedores que puedan satisfacer las expectativas de las necesidades que teníamos, que por ahí de hacer 15 docenas pasamos a hacer 200 entonces fue empezar a conseguir esos proveedores, que por suerte hoy los tenemos. Después el tema de tratar de imponer la marca, que nos conozcan».

¿Cuándo tomaron la decisión de trabajar con el concepto de Km0?

«Yo soy fanática de todo lo que es producción local, creo que tenemos talentos increíbles, tenemos producción, frutas, vinos, tenemos todo; que estaba también un poco dejado de lado, porque hoy se busca quizá mucho lo industrial, lo comercial, y se estaba perdiendo lo nuestro, entonces volvamos a lo nuestro, lo nuestro está de moda, y pongámoslo de moda. Como siempre creí en lo que tenemos, entonces usar el concepto Km0 para elaborar me parece que es la mejor opción y es calidad también, porque tenemos todos productos frescos, y buenos de acá».

– ¿Ha cambiado algo la forma de producir los alfajores desde que empezaron, con algún avance técnico, etc?

«Sigue siendo a pulmón; yo arranque en la cocina de casa con una producción muy chiquita, hoy por suerte tengo una producción de 1000 alfajores semanales, en prueba, porque hoy tengo un equipo de trabajo, entonces nos proponemos esta semana vamos a tratar de vender un poquito más, vamos probando hasta cuanto nos da la producción con la maquinaria que tenemos; porque nosotros seguimos haciendo todo de manera artesanal, tratamos de no implementar máquinas para no volvernos industriales, porque creemos que nuestra marca se caracteriza por eso, en ser artesanal, y a la gente le gusta eso, entonces creemos que el crecimiento tiene que ir acompañado de procesos artesanales; por ejemplo, en vez de comprar bañadoras de chocolate, nosotros bañamos a mano, templamos el chocolate, técnicas que por ahí son viejas, pero conseguimos un resultado que es excelente y que a la gente le gusta, y por eso nos eligen, entonces seguimos manteniendo eso».

– ¿Cuál es tu objetivo a largo plazo con la marca?

«Mi objetivo a largo plazo es poder llegar a tener una fábrica mucho más grande, poder comercializar en todo el país, y también ¿por qué no? fuera. Hoy es bastante complicado, porque más allá que tengo todas las licencias, para comercializar, tenemos un país que es muy grande, y los tiempos de vencimiento de un alfajor al ser artesanal son cortos, por ahí mandar al sur no podemos porque tiene muy poquito tiempo de vencimiento, de caducidad el alfajor, entonces tratando de resolver esos problemas para que siga siendo lo más natural y lo menos sin conservantes posibles, para poder cubrir las necesidades de vender en el país y después también pensar en vender afuera del país».

– ¿Cuál fue tu mejor experiencia en este rubro? ¿Qué sueño pudiste cumplir?

«Ya cumplí mi sueño teniendo una marca; hoy la marca en Concordia está bastante instalada, creo que todo el mundo conoce nuestros alfajores, eso principalmente, y segundo, hoy puedo vivir de esto, yo y mi familia, vivimos de hacer lo que nos gusta».

– ¿Cuántas variedades de alfajores tienen? ¿Se van reinventando cada cierto tiempo?

«Utilizamos Km0, que son todos productos de temporada, hacemos mucho hincapié en eso, porque tenemos que aprender a consumir los productos. Tenemos 6 variedades de alfajores hoy en góndolas que son: el clásico «Negro» y «Blanco» de dulce de leche; «Frutos del Litoral», que es arándanos, frambuesa y mora; «Arándanos al Vino Blanco», que ya está terminando la temporada; «Mousse de Vino Merlot», que es la sepa nuestra de acá de Entre Ríos; y «Corazón de Naranja y Mandarina». Ahora se viene la temporada otoño-invierno, y vamos a ver que nos da la naturaleza para hacer alfajores, por lo general vamos también sacando otras cosas, ahora tenemos «Conitos de Dulce de Leche», «Cuadraditos de Limón», «Cuadraditos de Naranja», tengo alfajor de «Yerba Mate», alfajor de «Yatay»; vamos probando con lo que nos va dando la naturaleza, y vamos haciendo alfajores».

– ¿Cuánto tiempo se demora en sacar un nuevo producto?

«Yo soy media loca, así que por lo general me levanto hoy y digo quiero probar esto y lo hago y lo traigo y lo doy para degustar por lo general, pero por ejemplo para tenerlo con licencia, lleva unos 6 meses tener un producto en góndola con todo lo que requieren».

– ¿Cuál es la materia prima que utilizan?

«Usamos netamente productos locales, con mucho proveedor local que es productor, por ejemplo, tengo a Mariana que es la señora que nos hace los dulces para hacer los alfajores frutales, que también ella tuvo que empezar a hacer 10 millones de pruebas para poder llegar a los que queríamos entonces es también un trabajo en conjunto, con nuestro producto también otros emprendimientos van creciendo y van saliendo adelante».

-¿Cuál es su favorito y por qué?

«El de «Mousse de Vino Merlot», para mí es el más rico».

– ¿Se puede vivir de la artesanía? ¿Qué se necesita para lograrlo?

«Se puede, de hecho lo estoy haciendo, yo creo que lo principal es ser persistente y creer en lo que uno hace, si llegas a un buen producto, por más que te cueste arrancar, que se conozca y de más, hay que creer mucho en lo que uno hace y ser persistente, trabajar, trabajar, trabajar, hasta que un día se da, es así».

– ¿Qué consejo le daría a alguien que esté empezando a emprender con un producto artesanal y local?

«Se necesita muchísimo, hoy Concordia está muy bien posicionada en turismo y hacen falta muchísimos productos artesanales locales; la gente que nos visita, el turista que nos visita, viene a buscar eso y por ahí faltan muchísimos más productos para ofrecerle a los turistas. Por ahí tenemos ciudades cercanas, Federación, Colón, que explotan las casas de regionales y de artesanías y demás, y acá por ahí nos falta eso, entonces si hay gente que no sabe qué hacer y está buscando qué hacer, en tal caso piense que tenemos una ciudad que está pujante en turismo y por ahí se necesitan cosas turísticas para poder ofrecer, como emprendimientos, así que se puede vivir de esto, por supuesto, y hay que creer en lo que uno sueña, creerlo mucho».

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