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“Taxista de Ley”: Hoy 7 de mayo recordamos el Día Nacional del Taxista, de la mano de Guillermo Cuberli, quien nos cuenta todas sus experiencias en este oficio

“Taxista de Ley”: Hoy 7 de mayo recordamos el Día Nacional del Taxista, de la mano de Guillermo Cuberli, quien nos cuenta todas sus experiencias en este oficio

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En esta edición de Entrevistados de Despertar Entrerriano, nos encontramos con Néstor Francisco Guillermo Cuberli, taxista desde hace más de 15 años en la ciudad de Concordia, en conmemoración al Día Nacional del Taxista en homenaje a todos los profesionales que cada día trabajan para facilitar el traslado de personas de unos lugares a otros.

-Cuéntenos, ¿por qué se hizo taxista? ¿Qué lo impulsó a serlo?

“Yo antiguamente era carnicero con un amigo, lamentablemente nos fue mal y quedamos con muchas deudas “gracias” a los políticos que teníamos en ese tiempo; nos quedaron debiendo bastante plata, y estábamos muy mal hasta que decidí terminar con esa deuda; mi compañero se quedó en la carnicería y un amigo me ayudo a comprarme el auto, yo estaba a punto de irme a Tierra del Fuego donde iba a conseguir trabajo y un amigo me dijo: “yo te doy toda la plata, si te gusta el trabajo métele”, así que gracias a él, que me dio toda la plata, empecé y después le fui devolviendo despacito, me cayó también el dólar uno a uno, y así lo terminé pagando, hasta que después fui cambiando de auto. Yo desde agosto del 2006 que estoy en la Terminal y antiguamente había estado en una empresa de remis, que después cerró, era una empresa familiar, y una vez que cerró, me fui a remises Del Centro y después fui de taxista a la Terminal, hasta el día de hoy”.

-¿Cómo es la vida del taxista? ¿Qué horarios tienen? ¿Cuándo descansan?

“No tenés horarios prácticamente, el descanso muchos de los que somos dueños y taxistas por ahí te diría que no lo conocen. Todos los que estamos de taxistas y remiseros, que para mí es todo lo mismo, con la diferencia que los que estamos un poquito más viejos nos vamos de taxista, porque no pagamos la base, en el caso mío esa es la diferencia principal, yo no le veo otra, porque somos los mismos compañeros que nos vemos en todos lados, y el trabajo es el mismo y es sacrificado, en el sentido que vos te tenés que levantar a la mañana despejado, para poder manejar, pero aparte tenés que andar con ganas para buscar el pasaje o para meterle horas, y en el caso mío yo no soy el más madrugador, pero 8 – 8:30  hs hasta las 20 – 21hs seguro me quedo, y si tengo viajes largos, chau no paré, no importa que no termine. En el caso mío yo vengo machucándome porque no da el trabajo, no tengo días libres; le buscan de un lado del otro: subir modelo, bajar modelo, pero para mí el trabajo no es rentable, sigo en esto porque no tengo estudios y no tengo la oportunidad para decir “me voy a tal lado donde gano 200 mil pesos”, pero no es con esto; los dueños de autos eso de irse de vacaciones son muy pocos, ahora algunos compañeros se han tomado, pero eso es porque vienen 3 o 4 años machucándose pero es porque no les da más el cuerpo”.

-¿La economía influye en su trabajo, el aumento del combustible y demás?

“Por supuesto, aparte el aumento de combustible está pisado, nosotros tuvimos el año pasado inflación del 97%, hasta el 100% hasta diciembre, nosotros tuvimos un aumento el año pasado de aproximadamente 75.2%, 24% y pico abajo, eso que no tenés ganancias y las tenés a sudor, porque tenés que meterle horas y achicar gastos, y no sabemos ya más de que gastos achicar porque no tenemos, y el combustible está pisadito”.

-Aproximadamente, ¿cuántos kilómetros recorre un taxista en el día?

“Eso es relativo, por ejemplo yo mañana que tengo la suerte, a las 7:30 de la mañana tengo que estar en Ezeiza, yo mañana meto de ida y vuelta 900 y pico de kilómetros, pero acá hago 150 – 180 kilómetros si es que hacemos viajes largos, y nosotros de la Terminal generalmente hacemos viajes largos”.

-¿Cuál fue el viaje más largo que ha tenido? ¿A dónde?

“El viaje más largo que me tocó, unos días antes de fin de año, fue hasta San Vicente, unos 757 kilómetros aproximadamente; se había muerto una persona y los dos hermanos que trabajaban acá querían ir, fui, los dejé y me vine. La experiencia es brava: que te están esperando al otro día y tu obligación es llegar, porque los están esperando para enterrar al señor, y vos vas con dos hermanos que lo quieren ver y tenés que llegar y llegar; gracias a Dios el auto estuvo bien, tenés que estar concentrado, no es fácil, además que hasta allá tenés muchos radares, entonces tenés que estar concentradito porque si no las multas te llegan, pero bueno hay que hacerlo, y a mí me encanta, me encanta el trabajo de taxista”.

-¿Qué es lo que más le gusta de ser taxista?

“El trato con la gente, que vos por ejemplo discutís con algún amigo o familiar, y sube un pasajero y te saca de eso, porque viene de un baile o un cumpleaños, o bueno otro que viene de velorios; de diferentes cosas te sacan conversación y a vos ya te cambia el día, tenés para bien y para mal, porque hay algunos que vienen con 140 problemas; a mí me encanta todo”.

-¿Y lo que no le gusta?

“Lo que no me gusta sería que hay mucha exigencia de tránsito, y no sé si es parejo, y ahora Tránsito nos viene exigiendo hace tiempo. Nosotros venimos cumpliendo las leyes como las que hay que cumplir, pero algunas personas están pidiendo que se estiren los años de entrada de los autos, uno los estira, pero nosotros venimos con la ley y tenemos que seguir existiendo, por eso para mí no pasa el problema de que no hay autos, taxis o remises en Concordia, para mí pasa por otra cosa, pero no lo dicen; para mí hasta la pandemia venía todo bien, pero después de la pandemia en la Argentina se ha caído casi el 50% de autos y remises de todo el país. Antes de la pandemia venia todo bien, llegó la pandemia y uno se tenía que quedar en su casa, el auto solo no puede salir, entonces el auto no facturaba, entonces por ejemplo, si yo era chofer, el empleador me tenía que dar algo, porque ¿yo que voy a hacer con mi familia?, y entonces empezaron los juicios, y no hay una barrera”.

“Yo, por ejemplo, estoy muchas horas, y ya no quiero, y el cuerpito te pide que tengas a alguien que te haga 10 – 12 horas, pero en el caso mío yo no tengo, y no puedo hacer eso porque no puedo joder a nadie, ningún compañero mío, y no hay una forma que salga parejo para los dos: yo presto el auto y pongo un chofer, él me paga tanto porcentaje, cuando se va yo le tengo que dar algo, pero no me puede hacer un juicio en el que me pide 100 mil cosas porque entonces yo le tengo que dar el auto y ahí me quedo sin auto y caminando, y con un hermoso y lindo juicio, y esa parte no la miran, y todos están con los modelos; y por algo debe ser, que si se fijan bien, muchos de los que tenían empresas de remises y tenían autos trabajando, ahora no lo tienen; hay un detalle, y lo tienen que mirar, pero yo pienso que acá a la larga en este trabajo va a quedar el que tiene su auto, y si yo pudiera tener la suerte de tener un chofer, encantadísimo, pero que sea algo que esté en la ley, que lo podamos cubrir bien, yo encantado le daría, porque no es fácil, después de varios años que venís, el cuerpito no quiere más y tenés que salir”.

-¿Cómo fue el tema de la pandemia? ¿Cómo afectó su oficio? ¿Qué cuidados se tuvieron que implementar?

“En la Terminal no teníamos clientes, porque estaba cerrada la Terminal, entonces teníamos que salir con la clientela, pero con la clientela tuya tampoco podías salir de la ciudad, entonces era muy complicado. Muchos pasamos encerrados y mirando el techo, y no es fácil; también se han presentado muchos problemas en ese sentido. Implementamos las cosas que te pedían y para cruzar a Salto tenías que tener el seguro y todo, y en el auto estaba la barrera, tuvimos que estar con todas las reglas como todo el mundo, pero nosotros en la Terminal nos arrastramos, la pasamos muy mal y yo en el caso mío, si me dicen que apareció alguien que dijo: “ay ustedes la están pasando mal” y nos dio, no sé, un saco de azúcar por ejemplo, no, todo tuvo que salir de nosotros, cada cual se la bancó a su manera, y hay veces que siento que nos piden mucho. No hay cosa que me duela más pagar en el bolsillo que el sellado del UDAAPA, es una cosa que no sé, y la tenemos que pagar 6 veces al año y lo tenés que hacer, en sí no te molesta, porque aparte ahí los muchachos nos tratan re bien, pero hay cosas que hay que aflojar un poquito”.

-En su opinión, ¿es un trabajo en el que corren riesgo?

“Si, a mí me robaron, se me pararon todos los pelos. Me estaban robando, cuando todavía estaba la mampara que separaba, el chico me agarró de atrás, de arriba y me puso el revólver, me lo acuerdo como si fuera hoy; mientras la otra rata inmunda, porque son ratas inmundas, me sacaron hasta los anteojos de leer, me sacaron todo. Mientras estaban todos ahí robándome, yo sentía que la gente gritaba detrás mío: “¡le están robando, le están robando!” gritaban atrás los vecinos; yo no estoy juzgando pero para que veamos cómo es la ley y al que le toca le toca: cuando me quise mover, que me quisieron sacar la llave, porque te la sacan y la tiran para que no la encuentres más, me dicen: “te dije quietito”, y tic te gatillan, ellos la deben tener toda calculada, pero esa gatillada me la acuerdo hasta el día de hoy, el ruidito y todo, se te enfría todo; estaba ahí, mientras sentís que te están robando, y ves gente que corre, que grita: “¡que se metan los gurises!” y todos: “que lo maten a él, vamos a salvarnos nosotros”; pero en algún momento me van a tener que defender a mí, como yo los voy a tener que defender a ellos, porque nosotros, todos los remiseros y taxistas, el cliente te dice: “entra allá al fondo, 10 cuadras, dobla allá”, uno se mete allá y no podes dar marcha atrás, loco, lo tenés que salvar al tipo, porque ese te lleva, y después va  a ser el tipo que te va a venir a buscar, para sacarte; y eso no me lo olvido más”, dice en referencia del robo.

“Y cuando se fueron los que me robaron la termera, la tiquetera, hasta los anteojos, que yo digo, no podes ser tan rata loco, salí desplumado, sin el celular, me sacaron todo; y hay una señora y un señor mirando y me dicen: “¿te robaron?”, puse en marcha y me fui, ¿qué iba a decir?, di la vuelta, me temblaba todo, hice cuatro cuadras, le digo a una persona: “negro, mira que me robaron, ¿me prestas el celular?”, “no, no puedo” me dice; salí 10 cuadras, vi una chica, le digo: “vos sabes que me robaron”, y ella si me prestó, pero no todos te creen parece”.

“Los barrios son complicados, y yo lo que digo es que si la gente no empieza a defender, yo no te digo que van andar defendiendo, pero si me decís, “anda para allá, llévame, llévame tranquilo que es mi casa”, bueno, pero yo después tengo que salir 3 cuadras de su casa tranquilo, sino es muy riesgoso, y hay mucha gente que no trabaja porque la ha pasado mal. Hace poco algo que me dio mucha vergüenza, que mataron al chico, yo creo que era de remises Concordia o Orellana, no recuerdo bien, no sé si éramos 70 autos en la policía; yo digo bueno, mata a otros más, total pareciera como que hasta que no salgan 50 mil personas porque mataron a uno, las cosas no van a cambiar. Los mismos que van y te dicen “tenés que poner para que no te roben la luz roja de stop, para que nosotros te veamos”, pero esto es un peligro, ellos (los maleantes) saben mejor que nosotros, mejor que los policías, todas las tramullas, pero bueno eso es lo que está pasando”.

-Para usted, ¿cómo debe ser un buen taxista?

“Sordo, ciego y mudo,” dijo entre risas “que se yo, hay un montón, la mayoría, deber haber gente mala, pero la mayoría son de darse, darse totalmente, y también pasamos así por tontos, por muy dados, porque la mayoría somos muy dados, pero es la regla nuestra, y así vamos a seguir, el verdadero taxista es de dar mucho”.

-¿Qué le dejó este oficio?

“Me ha dejado muchos amigos, gracias Dios; como todo tenés el 50% buenos y el 50% que no concuerda con uno, y bueno que cada cual haga su vida, pero amigos me ha dejado muchos, amigos buenísimos, lo único que me gustaría más que seamos más de juntarnos, porque es algo muy separado, es algo que por el mismo trabajo, que uno vive allá en la loma de los quinotos, ¿qué te vas a juntar?, pero ahí en la Terminal donde estoy, gracias a Dios me ha dado muchos amigos, estoy muy contento de estar en la Terminal, y bueno espero que algunos estén contentos de tenerme ahí al lado, pero hay gente muy buena”.

-¿Lo volvería a elegir?

“Si volvería a elegir este oficio, pero no por lo que entré, porque a mí me encanta, pero yo lo primero, cuando me decía mi amigo “metete, metete que yo te voy a ayudar”, yo decía “nooo”, como que yo me quemaba, era una cosa que no me gustaba, lo volvería a elegir pero no porque me hayan jodido en la forma que estuve 4 años yo y mi amigo laburando para poder pagar cuentas, pero si no sí. Taxista de ley, y ahí en la Terminal mejor todavía, gracias a Dios hasta ahora todo bien”.

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