Nuestra ciudad no queda afuera del boom de la venta de contenido sexual a través de las redes sociales
En una conversación con Jennifer Ameli, una chica trans de 25 años que vende contenido erótico a través de redes sociales y realiza encuentros sexuales, nuestro medio Diario Despertar Entrerriano muestra su experiencia y las razones que la llevaron a tomar este camino. La historia de Jennifer rompe con los tabúes que hoy día se mantienen en la sociedad.
El trabajo sexual es una realidad que abarca diversas circunstancias y motivaciones. Aunque muchas personas ingresan a este oficio por una realidad pura y exclusivamente económica, existe una diversidad de experiencias que desafían los estereotipos comunes.
En este contexto, un número significativo de trabajadoras sexuales proviene de clases sociales variadas, incluyendo a mujeres de clase media e incluso estudiantes universitarias. Para ellas, el trabajo sexual se presenta como una opción laboral independiente y rentable que les brinda una fuente de ingresos.
Sin embargo, la realidad de las trabajadoras sexuales está marcada por la discriminación y los estigmas sociales. La pregunta común de «¿y vos qué hacés?» puede ser un desafío difícil de sortear, ya que la mayoría de las trabajadoras sexuales enfrenta el estigma y la discriminación cuando deben responderla.
En una conversación con Jennifer Ameli, una chica trans de 25 años que vende contenido erótico a través de redes sociales y realiza encuentros sexuales, nuestro medio Diario Despertar Entrerriano muestra su experiencia y las razones que la llevaron a tomar este camino. La historia de Jennifer rompe con los tabúes que hoy día se mantienen en la sociedad.
DDE: Jennifer, ¿cómo es el trabajo de una trabajadora sexual? Los encuentros son sexuales…
JA: A lo que me dedico es a realizar encuentros y sobre todo hacer contenido para las redes sociales, esto último es a lo que más me dedico. Hay muchas chicas que eligen hacer más contenido o encuentros. Yo soy un 90% de contenido y el resto de encuentros. Tengo la posibilidad de elegir la persona con quien hacer el encuentro, no es que salgo y estoy con cualquiera. Si la persona me gusta, hay una charla, le propongo algo, lo capta y le sirve genial, hacemos el encuentro.
DDE: ¿Está muy de moda la venta de contenido en redes sociales? ¿Es una cuestión económica?
JA: Es impresionante las mujeres como se dedican a la venta de contenido, yo particularmente hace 4 años que trabajo de esto que me abrí una cuenta en Instagram por primera vez. En plena pandemia fue el «boom» de vender contenido, muchas videollamadas. Durante todo este tiempo vivo de las redes sociales y de los encuentros también, no voy a mentir. Hoy en día está mucho más naturalizado. Lo hago porque me gusta, me deja guita que es lo más importante. A mi me gusta darme lujos, salir, comprarme ropa, entonces lo hago sin problemas. Lo hago porque me gusta.
DDE: ¿Cómo surgió esta posibilidad de trabajar vendiendo contenido? ¿Tu familia que te dijo?
JA: Me gusta mucho mostrarme en las redes sociales, no tenía pudor de mostrar fotos y videos. Como voy y vengo de Buenos Aires, los de allá me dijeron que tenía que empezar a generar contenido con esto y ahi empece a subir mis fotos en historias de Instagram pero censuradas y siempre con mis reglas, porque generalmente el hombre te pide que muestres un poco más y ahí es cuando le decis ‘es tanto’. Hay personas que no te pagan por una foto, que quieren el encuentro.
Lo mio fue muy mediático en mi familia porque me largue sola y siempre hay un chusma que aparece en la familia diciendo ‘mira que se vio una foto, un video tuyo’ y bueno, como soy frontal fui y conte de lo que vivo.
DDE: ¿Utilizas otras aplicaciones como Cafecito u OnlyFans?
JA: Cafecito me parece muy comunacho, lo que sí tengo es only y mi canal privado de Telegram donde pueden ver todo mi contenido. Lo que tiene Instagram es que antes podías subir mucho contenido pero hoy día te cierran la cuenta, te censuran. En las otras redes encuentras el contenido tranquilamente.
DDE: ¿Con qué género trabajas? ¿Hay un público en particular?
JA: Tengo amigas que se dedican a lo mismo y a veces nos ayudamos entre todas haciendo videos entre sí para venderle al público masculino. Laburas con parejas, hombres solos, mujeres solas, siempre todos tienen el morbo de ‘ver que hay ahí’ entonces están a la expectativa, conmigo sin problema te mando el catálogo y vos elegís que video queres. Las videollamadas son como un ‘fetiche’ que tienen, es muy bueno este punto.
Los chicos jóvenes están muy morbosos, y quieren saber el tema, como es la onda. Ojo, también hay mucha gente grande que te ven y te mandan un mensajito privado.
DDE: ¿Está el peligro de no saber con quién te vas a encontrar?
JA: Si, con la inseguridad que hay se corre mucho peligro. Por suerte tengo la posibilidad de seleccionar a las personas con las que quiero estar. Suelo siempre ondar por la gente que conozco, ir más por ese lado. Lo hice mucho tiempo en Buenos Aires que es mucho más arriesgado que acá. En Concordia fumo abajo del agua, me dejan en el centro y vuelvo caminando a mi casa porque es mucho más chico pero el peligro siempre está.
DDE: ¿Hay más chicas trans trabajando? ¿Hay discriminación?
JA: Siempre son más las minas las que trabajan. Viendo como está la sociedad, son muy pocas las chicas trans que se manejan en las redes sociales. Cuando no tienen recursos de estar en las redes, acuden a otro mecanismo que es la calle en sí, pero hay de todo. En Concordia hay un montón de chicas que venden contenido. Hay mucha discriminacion, siempre está. Pero viene más en sí de las típicas ‘conchetitas’ que no muestran nada y cuando te ven en las redes mostrando el culo te critican. La gente más grande en redes sociales también critica.







