“Cada vez quedan menos artesanos, pero es una cuestión de que la industria se va modernizando” Roberto Maya, trabajador metalúrgico
En esta edición N° 186 de Entrevistados, desde Despertar Entrerriano dialogamos con Roberto Maya, trabajador del rubro metalúrgico, bajo el marco del Día del trabajador metalúrgico. Con 40 años de trayectoria en una empresa familiar, Roberto repasó sus comienzos junto a su padre, la transformación del oficio con la llegada de nuevas tecnologías, los desafíos de sostener una empresa a través de distintas crisis y qué significa continuar disfrutando de un trabajo que aprendió desde muy joven.
Para comenzar, ¿querés contarnos hace cuánto tiempo te dedicás al rubro metalúrgico?
“Trabajo en Metalúrgica Maya hace aproximadamente 40 años. Prácticamente arranqué muy joven con mi padre. Es una empresa familiar que estamos continuando ahora mi hermana y yo. En su momento la arrancaron mi papá y mi mamá y nosotros estamos siguiendo ese camino.”
¿Qué fue lo que te llevó a continuar en este rubro?
“Me crié dentro del rubro y fue bastante normal que alguno de los hijos de la familia se enganche en el trabajo y en la actividad. Más allá de eso, siempre me gustó. Fui a la escuela técnica y desde muy chico fui mamando de alguna manera el estar en contacto con esto, tanto por mi padre como por mi madre, porque siempre nos dedicamos a eso.”
¿Qué actividades realizás habitualmente dentro de la metalúrgica?
“Fue muy variado. Arrancamos de muy abajo: de ayudante, de cadete, aprendiz de tornero, aprendiz de soldador, de todo un poco. Después, con los años, fui aprendiendo el oficio y perfeccionándonos. También hicimos capacitaciones y cursos a lo largo del tiempo e incorporamos tecnología.”
Después de 40 años en el rubro, ¿qué diferencias encontrás entre la metalurgia de antes y la de hoy?
“Ha cambiado mucho. Mi padre arrancó como herrero de forja, trabajando con una fragua y moldeando un material prácticamente desde la nada, todo a mano y con muy poca maquinaria. Hoy cambió todo. La tecnología que manejamos actualmente era impensada hace 20 años. Ahora estamos cortando y trabajando con láser y tenemos varias máquinas con control numérico que son programables y permiten hacer prácticamente lo que uno quiera. Antes todo era mucho más artesanal. Cada vez quedan menos artesanos, pero es
¿Qué lugar ocupa actualmente el rubro metalúrgico en Concordia y qué tipo de trabajos realizan?
“El oficio es bastante amplio. Hay colegas que se dedican exclusivamente a la construcción de galpones, naves industriales o estructuras metálicas. Nosotros hacemos mucho servicio para otras empresas metalúrgicas, como corte, plegado y ahora corte láser, que incorporamos hace un tiempo. También hacemos mantenimiento industrial, reparaciones y construcción de máquinas. También hicimos trabajos de montaje en obras, mantenimiento e instalaciones. El abanico es enorme. Manejamos tornería, fresadora, plegado de chapa, corte, provisión de materiales y asesoramiento técnico.”
¿Cuál fue el mayor desafío que atravesaste a lo largo de estos años?
“Las mayores dificultades que hemos tenido siempre fueron, lamentablemente, las crisis que tuvimos que atravesar. Creo que no es solamente el rubro metalúrgico, sino todos los rubros, por cuestiones económicas y políticas del país. Cuando empezamos, atravesamos una época muy complicada, entre los años 80 y 90, con una terrible hiperinflación y muchos problemas. Después tuvimos unos años bastante buenos y volvimos a otro escenario complicado, que fue el 2000-2001. Ahora estamos en una transición que no es ni buena ni mala, pero es una transición que hay que pasarla. Creo que son épocas y eso es lo más difícil: mantener en el tiempo una empresa y llevarla adelante.”
¿Qué es lo más gratificante que te dejó este oficio?
“Creo que lo más gratificante, en cualquier rubro, es cuando le ponés un esfuerzo enorme a una actividad, te sale bien y tenés el reconocimiento del cliente, de la gente o de quien recibió el trabajo. También nos reímos con mi hermana, porque a veces hacemos trabajos que no son económicamente convenientes, pero los hacemos porque nos gustan. A veces no te dan la ganancia que uno quiere, pero te generan mucha satisfacción. Con mi hermana pasamos mucho tiempo en la oficina sacando números, viendo costos y ganancias, y a veces tenemos esas discusiones de decir: “Eso no sirve hacerlo”. Pero yo respondo: “A mí me gusta”. Y ahí está la satisfacción”
¿Qué consejo le darías a una persona joven que quiere ingresar al rubro metalúrgico?
“El abanico de posibilidades es enorme. Creo que lo más importante son las ganas de aprender. Dentro del rubro tenés infinidad de cosas para hacer, de acuerdo con lo que te guste. Podés ser tornero, soldador, plegador, trabajar con una máquina de corte o incluso sentarte en una oficina. Antes eso no pasaba. Hoy podés diseñar piezas sentado y después llevar ese diseño a una máquina para cortarlo o fabricarlo.”
Si pudieras volver 40 años atrás, cuando recién comenzabas, ¿volverías a elegir este mismo rubro?
“Sin lugar a dudas. Lo sigo disfrutando, me sigue gustando lo que hago, así que sí, haría lo mismo. Modificaría algunas cosas, algunas equivocaciones que se podrían modificar, estaría bueno. Pero también son parte del camino. Cada cosa, lo bueno y lo malo, te llevó a ser lo que sos hoy.”
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