“El Reiki es una terapia alternativa, soy fiel creyente de que tanto las terapias holísticas, como ir a un psicólogo ayudan a salir adelante” Erwin Mover, terapeuta holístico
En esta edición N°184 de Entrevistados, hablamos con Erwin Mover, terapeuta holístico, en el marco de una fecha vinculada al bienestar y las terapias alternativas. Con más de una década de recorrido en el Reiki y otras prácticas holísticas, Erwin contó cómo llegó a este mundo por curiosidad, qué significa para él acompañar a otras personas y cómo fue transformando una práctica que comenzó como hobby en una parte importante de su camino personal.
¿Hace cuánto tiempo te dedicás al Reiki y cómo fueron tus comienzos?
“Empecé con el tema holístico en 2014, cuando comencé con Lorena, una profesora de Reiki. Hice nivel 1 y hace aproximadamente tres años hice nivel 2. Son diferentes niveles, hasta tres o cuatro, dependiendo de la rama del Reiki, y yo llegué hasta el nivel 2. Empecé por curiosidad y también porque desde chico siempre me decían que tenía un don especial. Siempre calmaba a mis hermanos o a los perros y papá siempre decía: “Vení, hay un perrito nuevo, andá a acariciarlo que se va a dormir, que se va a tranquilizar”.
Agregó: “Con el Reiki también empecé a sentir curiosidad. Hice el curso y primero lo tomé como hobby, pero hace unos cuatro años la parte holística la tomo más profesional y para ayudar a las personas. Está bueno saber Reiki porque no es que sea un don. Lo hacés y después, con la práctica, vas canalizando”.
Para quienes no conocen del tema, ¿cómo explicarías qué es el Reiki y qué implica lo holístico?
“El Reiki es una terapia alternativa. Arrancó en el siglo XX en Oriente. Es una imposición de manos donde el cuerpo se divide en diferentes chakras, que son núcleos o puntos energéticos. Por mala alimentación, traumas, sentimientos o emociones, esos puntos se pueden ir bloqueando. Con una terapia de Reiki uno se puede hacer un autoreiki si estudia y, después, hacérselo a otras personas. Yo soy fiel creyente de que tanto las terapias holísticas como la religión, como ir a un psicólogo o a un psiquiatra, ayudan para que la persona salga adelante. Obviamente, siempre uno tiene que tener la voluntad de querer cambiar.”
Mencionó además: “A la persona que está del otro lado le digo que ir o hacer Reiki es hermoso. Te desconecta del mundo, te sentís mejor y es lindo. No es nada de brujería, no es nada raro, sino sentirse bien con uno mismo. Creo que todos venimos, a la larga, a sanar y a evolucionar en este plano terrenal.”
¿Cómo es una sesión de Reiki? ¿Qué actividades realizás durante el proceso?
“Yo lo hago de dos formas diferentes. Está la presencial, donde la persona viene al lugar. Antes tenés que preparar la energía, poner una música relajada y la persona se puede acostar en una camilla para estar cómoda. La sesión dura entre 40 minutos y una hora, dependiendo. Uno va sintiendo esos diferentes puntos o chakras y después termina la sesión hablando de cuál podría estar bloqueado, qué sentimiento puede estar relacionado y dando un consejo a la persona.”
Sumó: “También está el Reiki a distancia. Yo me mandé a sublimar unos banderines con el cuerpo humano, de un hombre y una mujer, y también de un perro y un gato, porque no solamente se les hace a los seres humanos, sino a todos los seres vivos. He hecho Reiki a plantas de amigas, a animales propios y conocidos y han mejorado. Me gusta decir que han “transmutado” el estado en el que estaban.”
Desde que comenzaste en 2014 hasta hoy, ¿qué cambios notaste en la mirada de la sociedad hacia estas prácticas?
“Creo que cambió la mirada. Antes el Reiki era visto como algo de “brujo”, como del diablo, se decía. Hoy en día las terapias holísticas han tomado mayor uso. No solamente el Reiki, sino también los registros akáshicos, las constelaciones familiares, las Flores de Bach, entre otras terapias. Yo también hago registros akáshicos desde hace aproximadamente dos años y va de la mano con el Reiki. Hace unos tres años que voy a constelaciones familiares, tanto individuales como grupales. Es hermoso. La semana pasada fui con mi mamá, que también hacía años que quería saber, y fue una linda experiencia poder ir a sanar con ella. Uno va sanando, pero también está bueno sanar el sistema familiar. Es un camino de ida que te abre la mente y siempre, como digo, es tratar de ayudar al otro.”
¿Cuál fue uno de los mayores desafíos que atravesaste dentro de este camino?
“Creo que tuve un bloqueo espiritual y holístico. Todos hemos tenido en algún momento eso de decir: “¿Seré bueno en esto?”. No desde el ego, sino desde preguntarse si realmente uno sirve para esto. Hasta hace un tiempo también tuve que constelar esa parte holística: decir “sí, yo soy bueno en esto”. Yo decía: “Si soy bueno holísticamente, ¿por qué no?”. También hago curaciones por simpatía, como decía mi bisabuela. Por ejemplo, alguien me dice que le duele la cabeza y yo mezclo Reiki con la simpatía. El bloqueo era pensar: “¿Será producto de mi imaginación?”. Pero cuando ves los cambios y cuando las personas te agradecen, es lindo y gratificante. Entonces digo: “Bueno, sigo en este camino”.”
¿Qué es lo más gratificante que te ha dejado este camino?
“Cuando ves los cambios y cuando las personas te agradecen. Eso es lindo y gratificante. Saber que quizás alguien estaba atravesando algo y después te cuenta que se siente mejor, que pudo avanzar o que encontró otra manera de ver las cosas. También me gusta ver cómo sigo aprendiendo. Tengo personas que después me mandan mensajes, me cuentan sus experiencias o me muestran lo que lograron. Para mí eso también forma parte del camino.”
¿Qué consejo le darías a alguien que siente curiosidad por el Reiki o por las terapias holísticas, pero tiene miedo de probar?
“Que no tenga miedo, pero tampoco que se obligue. Creo que cuando nace, es el momento. No todo es casualidad, todo pasa por algo. Cuando ves que el camino te lleva a sanar y a empezar a conocerte por dentro, cambia todo. Es fácil hablar hacia afuera, pero hay que conocerse y escucharse hacia adentro. Eso pasa cuando meditás, cuando estás en silencio y apagás un poco las voces o los ruidos alrededor. Ahí podés decir: “Esto sí, esto no”. Por eso le digo a la persona que se anime a probar. Porque si no, te quedás con las ganas y después decís: “¿Por qué no lo hice?”. Probá. Y si te gusta y te hace bien, no lastimás a la otra persona. Y, como se dice, respetá su libertad. Esa es hermosa.
Si pudieras volver diez años atrás, cuando comenzabas este camino, ¿volverías a elegirlo?
“Sí, volvería a hacerlo. Capaz volvería a estudiar desde antes, pero creo que todo va de la mano con lo que dije recién: todo pasa en el tiempo perfecto. El Erwin de ahora está más maduro, va creciendo y seguramente dentro de cinco años, cinco meses o lo que sea voy a decir: “Mirá lo que dije en esa nota, hoy podría haber dicho otra cosa. Vivo el presente. El pasado sirve para mirarlo atrás, estudiarlo y decir: “Mirá, estas cosas tengo que hacerlas, esta no” o “mirá cuánto mejoré”. Y el futuro lo hacés día a día. Es tu presente.”
Finalizó: “Creo que hoy estoy donde tengo que estar. Estoy orgulloso de la persona en la que me voy convirtiendo. Y del otro lado les diría que no tengan que decir: “¿Por qué no empecé hace cinco meses? ¿Por qué no empecé hace dos días?”. No. Todo llega en el momento exacto.”
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