“Antes necesitabas mucha técnica para cortar un vidrio, ahora sigue siendo un oficio que requiere experiencia, pero las herramientas y los materiales ayudan mucho más” Guillermo Bondaz, vidriero
En esta edición N° 174 de Entrevistados, Despertar Entrerriano conversó con Guillermo Bondaz, vidriero concordiense con más de cuatro décadas de experiencia en el oficio. Desde sus primeros pasos a los 14 años hasta la consolidación de su propio negocio, compartió cómo descubrió una profesión que se transformó en su pasión, los desafíos más importantes de su carrera y la evolución de un rubro que, según asegura, sigue necesitando artesanos que conozcan el trabajo desde adentro.
¿Hace cuánto tiempo te dedicás al oficio y cómo fueron tus comienzos?
“Estoy en el rubro del vidrio desde los 14 años. Hoy tengo 59. Primero trabajé para una empresa de Concordia. Estuve muchos años ahí y después se me dio por arrancar con un amigo, José, nuestra propia vidriería. Hace ya unos 14 años que tenemos Vidriería Al.con y gracias a Dios nos va muy bien. Todo empezó cuando tenía 12 o 13 años. Había terminado la primaria y había arrancado la secundaria, pero la verdad es que no me gustaba la escuela. Mi mamá me retaba para que fuera. Al lado de mi casa habia una vidriería y yo, de curioso nomás, me pasaba los días mirando cómo trabajaban. Me gustaba observar. De a poco empecé a ayudar, después a trabajar, y cuando me di cuenta ya estaba metido de lleno en el oficio.”
Agregó: “Y después llegó el momento de largarme por mi cuenta. Con José, mi socio, arrancamos casi temblando porque no sabíamos qué iba a pasar. Empezamos en un local sobre San Juan y después nos trasladamos a Sarmiento y Balcarce, donde seguimos trabajando hoy.”
¿Cómo es un día habitual de trabajo para un vidriero?
“Nosotros arrancamos temprano. Después de la pandemia adoptamos el horario de 8 a 16 y nos quedamos con eso. Igual los clientes ya nos conocen y nos llaman fuera de horario si hace falta. Generalmente llegamos antes, tomamos unos mates y organizamos la jornada. Tenemos una hoja donde anotamos todos los trabajos pendientes. Capaz tenemos diez trabajos programados y terminamos haciendo cinco porque no dan los tiempos.”
Sumó: “Después están las visitas a domicilio. Esa parte la hago yo. Voy a tomar medidas, hablar con los clientes, ver qué necesitan y preparar los presupuestos. Muchas veces sigo hasta las seis o siete de la tarde recorriendo obras.”
Para alguien que no conoce el rubro, ¿qué hace exactamente un vidriero?
“Antes había muchos más vidrieros. Hoy quedan pocos que hagan solamente vidrio. Muchos colegas se fueron al rubro de las aberturas de aluminio, que tuvo un crecimiento enorme. Nosotros seguimos dedicándonos al vidrio propiamente dicho. Hacemos reposiciones, mamparas de baño, espejos, trabajos en obras y todo lo relacionado con el vidrio. Las mamparas son uno de nuestros fuertes. A mí me gusta el vidrio artesanal, trabajarlo, cortarlo, manejarlo. Eso es lo que realmente disfruto.”
¿Qué cambios viste en el oficio desde que empezaste hasta hoy?
“Cambió muchísimo. Cuando yo arranqué existía el vidrio que se llamaba vitrea. Era un vidrio mucho más complicado de trabajar. Había que ser bastante artesano para cortarlo bien. Después apareció el cristal y la calidad mejoró muchísimo. Hoy los materiales son excelentes y el trabajo es mucho más práctico. Antes necesitabas mucha técnica para cortar un vidrio porque cualquier error te lo arruinaba. Ahora sigue siendo un oficio que requiere experiencia, pero las herramientas y los materiales ayudan mucho más.”
¿Cuál fue el mayor desafío que enfrentaste en tu carrera?
“Siempre nos acordamos con José de tres desafíos enormes que tuvimos. El primero fue cuando nos llamaron para hacer un trabajo en el alero de Donato, frente al casino. Desde abajo parecía sencillo, pero cuando subimos no sabíamos ni por dónde arrancar. Finalmente salió muy bien y quedaron conformes. El segundo fue una pileta de natación donde el cliente quería instalar un vidrio enorme, de casi tres metros sesenta de largo. Pesaba más de quinientos kilos. Nunca habíamos hecho algo así. Tuve que ir a buscar el vidrio a Buenos Aires, coordinar una grúa y resolver un montón de problemas porque ni siquiera podía entrar al terreno. Fue un desafío enorme.”
Cerró diciendo: “El tercero fue una fábrica de zapatos en Buenos Aires. Un arquitecto nos llamó para hacer un trabajo importante. Cuando llegamos y vimos la magnitud de la obra pensé: ‘No sé si esto es para nosotros’. Pero igual dijimos que sí. Estuvimos casi veinticinco días trabajando allá sin volver a Concordia.”
¿Qué es lo más gratificante que te dejó esta profesión?
“El contacto con la gente. Eso es lo que más disfruto. Yo soy una persona muy abierta y me gusta hablar. Voy caminando o estoy en el negocio y la gente me grita desde el auto: ‘¡Flaco! ¡Alcon!’. Eso me encanta. También me conocen porque soy medio despelotado con los horarios. Capaz digo que voy un día y termino apareciendo tres días después. Entonces algunos clientes me dicen ‘el lento’. Pero ya me conocen así y nos llevamos bárbaro. Escuchar a la gente, charlar, conocer historias, eso es algo que disfruto muchísimo.”
¿Qué consejo le darías a un chico que quiere aprender el oficio?
“Que se anime. Lo recomiendo cien por ciento. Justamente ahora tengo un chico que trabaja con nosotros, Jeremías. Hace casi un año que está y veo que tiene muchas ganas de aprender. Me recuerda un poco a mí cuando empecé. Es un oficio que siempre te va a dar trabajo. Por lo menos en el rubro específico del vidrio no hay tanta gente especializada. Si te gusta y aprendés bien, siempre vas a tener oportunidades.”
Si pudieras volver atrás, a ese chico de 14 años que se quedaba mirando por curiosidad en una vidriería, ¿volverías a elegir este camino?
“No lo dudo. Creo que nací para esto. No sé exactamente por qué me atrapó tanto, pero desde chico me fascinaba mirar cómo trabajaban con el vidrio. Y esa pasión nunca se fue. Todavía hoy me gusta aprender cosas nuevas. Hace poco estuve en una exposición en San Pablo viendo novedades del rubro. También voy a las muestras que se hacen en Buenos Aires. Siempre estoy tratando de aprender algo más. Por eso te digo que sí, sin ninguna duda. Lo volvería a elegir mil veces.”
Te invitamos a ver lo más destacado de la entrevista a través de los reels en redes sociales, buscános como @Despertarentrerriano.






