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Despejando dudas con la licenciada en nutrición Camila Carricaberry: ¿el ayuno intermitente es una herramienta real o una moda impulsada por las redes?

Despejando dudas con la licenciada en nutrición Camila Carricaberry: ¿el ayuno intermitente es una herramienta real o una moda impulsada por las redes?

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El ayuno intermitente se volvió una de las estrategias más nombradas en redes sociales cuando se habla de alimentación, descenso de peso y hábitos saludables. Mientras algunas personas lo recomiendan como una solución efectiva, otras advierten sobre sus riesgos y cuestionan si realmente funciona para todos por igual. En medio de videos virales, consejos rápidos y mucha información contradictoria, Despertar Entrerriano dialogó con la licenciada en nutrición Camila Carricaberry para despejar dudas sobre qué es realmente el ayuno intermitente, qué respaldo científico tiene, cuándo puede ser útil y en qué situaciones puede resultar perjudicial.

¿Qué es realmente el ayuno intermitente y qué tan respaldado está científicamente?

El ayuno intermitente es una estrategia de alimentación que alterna períodos de ingesta de alimentos con períodos de ayuno. Sí es una estrategia que fue estudiada en distintos contextos clínicos y metabólicos, por lo tanto tiene evidencia científica que la respalda, pero hay que diferenciar la evidencia científica de cómo se divulga en redes sociales.

Actualmente en redes se presenta muchas veces como la estrategia más prometedora o la más eficiente para bajar de peso y la realidad es que no necesariamente es así. Tiene efectos benéficos estudiados, pero eso no significa que sea una solución universal ni que aplique para todas las personas.

Muchas veces se habla del ayuno intermitente sin explicar cómo funciona realmente. ¿Cómo se organiza?

El ayuno intermitente se centra principalmente en cuándo se come y no tanto en qué alimentos se comen. Esa es una de sus características principales. Existen distintos protocolos. Está el 16-8, donde se realizan 16 horas de ayuno y 8 horas de alimentación; el 12-12; el 5-2, donde hay cinco días de alimentación habitual y dos días con restricción calórica; o los ayunos alternados, donde se combinan días normales con días de ayuno o semiayuno.

Durante el período de ayuno generalmente se permiten agua, infusiones sin azúcar o bebidas sin aporte calórico. Y justamente ahí aparece una cuestión importante: muchas veces no se tiene en cuenta la calidad de la alimentación. Entonces la persona pone toda la atención en respetar horarios, pero no en qué alimentos consume dentro de esos períodos de ingesta.

También suele circular mucha información sobre “cómo cortar el ayuno” o qué alimentos consumir primero. ¿Eso influye?

Sí, pero eso ya tiene que ver con otra cuestión más relacionada con la respuesta glucémica o el efecto que generan determinados alimentos en el cuerpo. Por ejemplo, hay personas que recomiendan romper el ayuno con proteínas en lugar de carbohidratos por cómo impactan esos alimentos a nivel metabólico. Pero eso ya entra dentro de otro análisis más nutricional y personalizado. Lo importante es entender que eso no define lo que es el ayuno intermitente en sí mismo, sino que tiene que ver con la calidad y composición de la alimentación, que es otro tema aparte.

Desde la nutrición, ¿qué beneficios concretos puede aportar cuando se aplica correctamente?

Cuando está bien aplicado y supervisado, puede ayudar a mejorar la organización de la ingesta, sobre todo en personas que se sienten más cómodas haciendo menos comidas durante el día. También puede contribuir al control del peso corporal, principalmente en personas con sobrepeso u obesidad, y ayudar a reducir masa grasa. La evidencia científica también mostró mejoras en algunos marcadores metabólicos, como el perfil glucémico y lipídico.

Ahora, algo importante es que la adherencia a largo plazo suele ser muy variable. Muchas personas no logran sostener esta estrategia durante mucho tiempo porque generalmente son esquemas bastante restrictivos o rígidos. Entonces, si bien los beneficios existen y están estudiados, eso no significa que cualquier persona vaya a obtenerlos automáticamente. Siempre hay que evaluar a quién se le puede aplicar, si esa persona realmente puede sostenerlo y si se adapta a su contexto de vida.

¿Qué tipo de personas podrían llegar a beneficiarse con esta estrategia y por qué es importante la individualidad?

Eso siempre debe evaluarse de forma individual en consulta con un profesional. Hay que analizar la historia clínica, hábitos, patologías, objetivos, rutina diaria y también el vínculo que la persona tiene con la comida. Porque justamente el gran problema de la información que circula en redes es que muchas personas creen que existe una única verdad o una estrategia universal que funciona para todos, y eso no es así.

Así como puede tener beneficios, ¿en qué casos puede resultar perjudicial?

En general no está recomendado en personas embarazadas, niños, adolescentes, adultos mayores, personas con trastornos de la conducta alimentaria o relaciones conflictivas con la comida. Tampoco se recomienda en personas con diabetes bajo tratamiento farmacológico sin supervisión profesional porque puede generar hipoglucemias, es decir, disminuciones del azúcar en sangre que pueden provocar mareos, descompensaciones o malestar.

También puede generar ansiedad, hambre intensa, desregulación alimentaria o episodios de atracones si está mal planificado. Y además, como no siempre se prioriza la calidad de la alimentación, puede haber tanto excesos como déficits nutricionales. Otro punto importante es que muchas personas creen que por hacer ayuno automáticamente van a bajar de peso. Pero si durante los períodos donde comen consumen más calorías de las que necesitan, igualmente puede haber aumento de peso.

¿Qué pasa en personas que hacen deporte o entrenamientos intensos?

Tampoco suele recomendarse en personas que hacen actividad física intensa o prolongada sin supervisión. Porque pueden no tener suficiente energía para entrenar o, por ejemplo, terminar de entrenar y seguir varias horas sin comer. Eso puede afectar el rendimiento, dificultar la recuperación y favorecer la pérdida de masa muscular. Y justamente muchas personas que entrenan empiezan a hacer ayuno porque lo ven en redes sociales sin evaluar si realmente se adapta a sus necesidades.

Si alguien está pensando en probar esta estrategia, ¿qué debería tener en cuenta antes de empezar?

Primero entender que el ayuno intermitente no es una estrategia superior al resto ni tampoco necesaria para tener una alimentación saludable. Y si igualmente la persona quiere intentarlo, lo ideal es consultar con una nutricionista matriculada para evaluar el estado general de salud, hábitos, objetivos personales y relación con la comida.

Desde mi criterio profesional, el ayuno intermitente es simplemente una herramienta más dentro de muchas estrategias posibles. Puede servir en determinados casos, pero no significa que sea la mejor opción para todas las personas. Además, tampoco demostró tener mayores beneficios que sostener una alimentación saludable, equilibrada, completa y adaptada a la rutina, gustos y necesidades de cada uno, que justamente es lo que favorece la adherencia a largo plazo.

Para cerrar, ¿qué reflexión te parece importante dejar sobre este tema?

Creo que es importante tener cuidado con la información que circula en redes sociales, especialmente cuando promete resultados rápidos, fáciles o milagrosos sin sustento científico ni acompañamiento profesional.

Hoy muchas personas consumen contenido sobre nutrición desde redes y terminan creyendo que existe una única forma correcta de alimentarse, cuando en realidad todo debería adaptarse a la individualidad de cada persona. Por eso siempre es importante consultar con profesionales matriculados y construir hábitos sostenibles en el tiempo, en lugar de buscar soluciones extremas o rápidas.

Camila Carricaberry
Licenciada en Nutrición – MP CONUER 781

Contacto: +54 9 3454 927595
Instagram: @nutri.camicarricaberry

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