Las personas con apnea del sueño son más propensas a la depresión y la ansiedad
Un estudio canadiense señaló una fuerte relación entre las alteraciones respiratorias nocturnas y los problemas de salud mental. Los especialistas recomiendan sumar chequeos psicológicos en los pacientes.
Adultos de entre 45 y 85 años con alto riesgo de apnea obstructiva del sueño presentan hasta un 40% más de probabilidades de sufrir problemas de salud mental, según un estudio canadiense publicado en JAMA Network Open y realizado por el Instituto de Investigación del Hospital de Ottawa y la Universidad de Ottawa.
La investigación se basó en datos del Estudio longitudinal canadiense sobre el envejecimiento, permitiendo analizar la relación entre las alteraciones respiratorias durante el sueño y la aparición o persistencia de depresión y ansiedad en la población de mediana edad y adultos mayores.
La apnea obstructiva del sueño (AOS) es una afección prevalente pero subdiagnosticada, dijeron los autores. Se produce por la relajación de los músculos que sostienen la lengua, el paladar blando y otros tejidos de la garganta, causando pausas respiratorias durante las horas de descanso, las cuales pueden extenderse por 10 segundos o más. Estas pausas pueden repetirse 10, 20 y hasta 30 veces por hora, explicó en Infobae el doctor Daniel Pérez Chada, (MN 47.085), presidente de la Fundación Argentina del Sueño. Consultor del servicio de Neumonología y director de la Clínica del Sueño del Hospital Universitario Austral.
Y describió sus consecuencias: “Este fenómeno afecta negativamente tanto la continuidad del descanso como diversas variables fisiológicas: se altera la oxigenación de la sangre, la presión arterial, la frecuencia cardíaca y, en situaciones más graves, aumentan los niveles de dióxido de carbono en sangre”.
El experto añadió que, dado que cada pausa respiratoria concluye con un breve, pero repetido despertar cerebral, el sueño se ve fragmentado y su calidad disminuye.
Además de estas consecuencias, hoy el nuevo estudio reveló que las personas que sufren apnea del sueño tienen el 40% más de probabilidades de sufrir problemas de salud mental.
Cómo se realizó el estudio
El análisis abarcó una cohorte nacional compuesta por 30.097 adultos canadienses que fueron observados durante una mediana de 2,9 años. Al inicio, el 23,5% de los participantes mostraba alto riesgo de apnea obstructiva del sueño, cifra que aumentó a 27% al ser reevaluados en el seguimiento, según los investigadores del Instituto de Investigación del Hospital de Ottawa y la Universidad de Ottawa.
Para identificar a las personas de mayor riesgo, el equipo empleó un cuestionario que valoraba ronquidos, somnolencia diurna, presencia de apneas observadas durante el sueño e hipertensión arterial. Se consideraba de alto riesgo a quienes sumaban al menos dos de estos factores.
El criterio de mala salud mental se determinó combinando cuatro parámetros: una puntuación igual o superior a 10 en la Escala de Depresión Corta del Centro de Estudios Epidemiológicos, una puntuación igual o superior a 20 en la Escala de Distrés Psicológico de Kessler, diagnóstico médico autoinformado de trastorno mental y uso de antidepresivos. Aplicando esta definición, el 34,3% de los participantes cumplía con los criterios al inicio y el 31,9% en la revisión posterior.
Los modelos estadísticos utilizados señalaron que quienes tenían alto riesgo de apnea del sueño registraban probabilidades notablemente superiores de presentar problemas de salud mental, tanto en la evaluación inicial como en el seguimiento.
Los odds ratios oscilaron entre 1,39 y 1,44, lo que representa hasta un 40% más de probabilidades en quienes tienen mayor riesgo, frente a los participantes que no lo presentan. Incluso entre los que no reportaban mala salud mental al inicio, el riesgo de desarrollarla resultó mayor (odds ratio de 1,20) durante el periodo del estudio.
La definición de alto riesgo aplicada en la investigación requería dos o más puntos en el cuestionario basado en síntomas y antecedentes relacionados. El vínculo entre apnea y problemas de salud mental es bidireccional, de acuerdo con el trabajo publicado en JAMA Network Open.
Por un lado, la apnea no tratada puede favorecer o agravar cuadros de depresión, ansiedad y otros trastornos mentales, a causa de la hipoxemia nocturna, las interrupciones constantes del sueño y fenómenos de inflamación sistémica. Además, las comorbilidades cardiometabólicas habituales en pacientes con apnea también parecen contribuir al deterioro psicológico.
Por otro lado, la presencia de desórdenes mentales puede facilitar o intensificar los síntomas de la apnea a través de alteraciones autonómicas, cambios en neurotransmisores y deterioro neuromuscular.
Hasta ahora, la evidencia sobre esta relación recíproca era limitada, lo que resalta el valor de estos nuevos datos aportados por el equipo de Ottawa.
Las implicancias de este hallazgo son clínicas y sociales. Los autores del trabajo subrayaron la relevancia de que los profesionales sanitarios integren la evaluación rutinaria del estado mental en adultos con signos de riesgo de apnea obstructiva del sueño. Detectar de manera temprana síntomas de depresión y ansiedad podría favorecer intervenciones más eficaces, especialmente en adultos mayores y personas con enfermedades crónicas asociadas.
Los problemas de salud mental suponen una carga considerable en los ámbitos sanitario y socioeconómico a nivel global. Trastornos como la depresión y la ansiedad figuran entre los principales factores de discapacidad, hospitalizaciones, desempleo y deterioro de la calidad de vida en adultos de mediana y avanzada edad.
El equipo de investigación concluye que incorporar controles periódicos de salud mental en personas con factores de riesgo de apnea obstructiva del sueño puede mejorar significativamente la detección y el abordaje de problemas como la depresión y la ansiedad en la población adulta.
Fuente: Infobae