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“El carnaval me dio amistad, humildad y compañerismo” Héctor Jorge Benavides – Integrante de la batería de Emperatriz

“El carnaval me dio amistad, humildad y compañerismo” Héctor Jorge Benavides – Integrante de la batería de Emperatriz

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En esta edición N° 158 de Entrevistados, y en el marco del feriado de Carnaval —una de las celebraciones más populares del país, que en Argentina se conmemora con dos jornadas no laborables (lunes y martes) destinadas a festividades culturales y tradicionales—, Despertar Entrerriano dialogó con Héctor Jorge Benavides, histórico integrante de la batería de Emperatriz. Con un recorrido que comenzó en comparsa Orange y que hace 16 años continúa en la verde y blanca, comparte su historia carnavalera, la pasión por la cuíca, el valor de la amistad dentro de la comparsa y la emoción de vivir cada desfile desde adentro, en esos días que se viven “a puro carnaval”.

Para comenzar, ¿podrías presentarte y contarnos hace cuántos años formás parte del carnaval?

“Mi nombre es Héctor Jorge Benavides y en el carnaval empecé en la comparsa Orange, cuando mi hija iba al Instituto Orange Jazz. Ellas salieron cuatro años y yo también salí esos cuatro años. Después hubo dos años en los que no participamos más porque la comparsa dejó de salir. Y hace 16 años que estamos en Emperatriz. Digo ‘estamos’ porque mis hijas también salen. Ellas bailan, fueron figuras en algunos años en Emperatriz. A veces les fue bien, otras no tanto, pero siguen, igual que yo. Hace 16 años que estoy con Emperatriz”.

¿Qué fue lo que te motivó a ser carnavalero?

“Es una pregunta que encierra mucho. A mí lo que más me gusta del carnaval es la amistad. Hacer amistad con todos los chicos, con gente de otras comparsas. Si pinta juntada, hacemos asado; si no hay plata, hacemos un guiso o una picada. Pero lo principal es la amistad en general. Esa es la palabra número uno para mí”.

¿Cómo pensás vivir este próximo feriado de Carnaval?

“Full carnaval. Si no llueve, todos los días. Estamos esperando que el tiempo acompañe. Yo, como todos los sábados, estoy ansioso y con ganas de salir. Pero lo más lindo es la previa, eso que hacemos en la escuela antes de ir a la manga. Porque una vez que ya estás en la manga, ahí se termina la joda. La previa es lo mejor que hay”.

¿Cómo es un sábado de desfile desde que te levantás hasta que termina la jornada?

“Antes del desfile estoy tranquilo. Preparo el traje, preparo el instrumento. Yo toco cuíca, voy en el ala de cuíca con los chicos. Me fijo que esté todo completo, que no falte nada. Después, tranquilo. Al otro día del desfile, descansar. Y si ya está el show en YouTube, lo miramos en familia y sacamos lo bueno y lo malo. Hacemos autocrítica”.

¿Cómo fue la preparación en los meses previos?

“Primero se prepara el instrumento. En la cuíca hay que afinarla, tener el trapito que se frota, que nosotros le decimos ‘gorborado’. Los ensayos son para pulir experiencia y que todo salga bien el día del desfile. Para eso están: para equivocarse en el ensayo y no cuando vas desfilando”.

¿Qué es lo que más disfrutás del desfile?

“Cuando vamos llegando a la hinchada y ves toda la verde y blanca. Pero sobre todo cuando llega la batería. No sé cómo será cuando pasa la comparsa entera, pero cuando llega la batería es como que todos enloquecen. En casa siempre me dicen que una noche no salga y me quede a mirar la comparsa. En 16 años nunca lo hice. Nunca vi la comparsa desde afuera. Una vez salí con fiebre, con angina, garganta tomada… me empastillé y salí igual. Es una locura, pero la batería me llama. Quiero vivirlo desde adentro”.

¿Por qué elegiste Emperatriz?

“Después de los años en Orange y dos años sin salir, en 2009 arrancamos en Emperatriz. Fuimos a ver un ensayo en el club Alumni y ahí empezamos. Es como que te subís al tren y después no te querés bajar más. Ese primer año mis hijas fueron figuras al frente. Después Eduardo las eligió como cordoneras, con Abel Benítez, y ganaron. Otra de mis hijas, conocida como ‘Beco’ Benavides, fue bastonera y ganó. Después fue reina de batería, ahí no ganó, que es más complicado porque es otra competencia, mucho más exigente”.

¿Cómo viste la evolución del carnaval en estos años?

“Creció a todo nivel. Yo desfilé en la costanera, frente al Parque Mitre, después en San Lorenzo, después por Gobernador Cresto. Desfilábamos en la calle hasta que se hizo el corsódromo. Se fueron puliendo detalles y las comparsas evolucionaron muchísimo. Hoy tenemos un carnaval que muchos dicen que es el más apasionado de la provincia y hasta del país. Y este año me sorprendió la cantidad de gente desde la primera noche, explotado. Antes la primera noche estaba casi lleno; ahora está lleno total. Y este fin de semana va a ser el tope, sin descanso”.

¿Cuál fue tu mayor desafío como carnavalero?

“El primer año en Emperatriz. Salir a la manga y ver esa cantidad de gente fue impactante. Te inhibís un poco, pero con los ensayos salís adelante. Y otro desafío fue competir en Gualeguaychú. Conocer gente de todo el país, hacer amistades que después siguen por mensajes. Como te digo: primero la amistad, después los resultados”.

¿Qué experiencia gratificante te dejó el carnaval?

“La amistad, la humildad y el compañerismo. En la comparsa hay gente de todos los niveles adquisitivos y nos ayudamos entre todos. Si alguien no llega con el traje, hacemos pollo, empanadas, lo que sea para ayudar. Esa unión es lo más lindo”.

Contanos sobre tu traje y tu rol en la batería.

“Este año representamos el celeste y blanco, la bandera, y la reina de batería es el sol. Me tocó ir adelante con el ala de cuíca. Somos unos 190 integrantes en la batería, divididos en tres grupos que desde arriba formamos la bandera. En Emperatriz el 95% del traje sale del taller. Nosotros hacemos pequeños detalles como pegar piedras o acomodar broches. Todas las costureras hacen los mismos diseños para que todos salgamos iguales. Es un trabajo enorme”.

¿Qué le dirías a alguien que quiere sumarse al carnaval?

“Que se suba al tren. Una vez que subís, no te querés bajar más. La batería tiene escuelita desde abril o mayo. Si no sabés agarrar un instrumento, te enseñan. De 60 u 80 chicos que empiezan, algunos quedan, otros se van a otras baterías. Yo siempre fui de la batería. Empecé tocando el zurdo en Orange. Después en Emperatriz toqué chocalcho, cuíca, repique y ahora hace cuatro años volví a la cuíca. El repique es más fácil, pero la cuíca tiene un sonido único. Ningún instrumento suena como la cuíca. No soy un crack, pero me defiendo”.

Para cerrar: si pudieras volver atrás, ¿volverías a elegir este camino?

“Sí, volvería a elegir ser carnavalero. Desde chico lo fui. A los 8 o 9 años, en el barrio del ex Aero Club, atábamos latas de dulce de batata a la cintura y salíamos a dar la vuelta a la manzana con tres chicas bailando. Molestábamos a los vecinos a la siesta con bombitas de agua. O sea que sí, volvería a elegirlo. Siempre fue parte de mí”.

Te invitamos a ver lo más destacado de la entrevista a través de los reels en redes sociales, buscános como @Despertarentrerriano.

 

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