Dos entrerrianos conquistaron la Regata del Río Negro, la prueba de canotaje más larga del mundo
Erica Riera y Ramiro Bastida, ambos paranaenses, ganaron un primer puesto en la Regata Internacional del Río Negro, la prueba de canotaje más larga del mundo, tras superar nueve etapas.
Los paranaenses Erica Riera y Ramiro Bastida se consagraron primeros en la categoría Travesía Doble Mixto B de la Regata Internacional del Río Negro, la prueba de canotaje más larga del mundo, tras ganar las nueve etapas de la competencia que se llevó a cabo del 8 al 18 de enero. “No sé cuántos kilómetros fueron, no los contamos. Ganamos en todas. Fue algo increíble”, relató Erica.
Cada etapa se premia de manera independiente, lo que significa que cada día de competencia es una medalla. “Corríamos tres días, descansábamos uno. Corríamos tres días, descansábamos uno y tres más”, explicó la palista, describiendo la exigencia de un evento que supera los 400 km y dura más de 10 días.
El recorrido comienza en Plottier, Neuquén, y atraviesa distintas ciudades, con campamentos y espacios de descanso para los competidores. “Ahí fuimos a Cipolletti, esa fue una etapa. En ese lugar uno acampa, descansa o hay camping municipales que son hermosos. Te levantás, preparás el bote otra vez y largás otra etapa. Llegás a otro lugar y exactamente lo mismo”, detalló.
La exigencia física y mental de la carrera no impidió que los ganadores disfrutaran del folklore local. “El canotaje es muy amateur todavía en Argentina, pero se vive mucho en el Sur. Alientan y acompañan. Los palistas en algún momento de sus vidas, la quieren hacer”, dijo Bastidas, destacando cómo la población sigue de cerca cada tramo de la regata.
Las condiciones del río y del clima representan un desafío adicional. Erica sufrió una fractura de tobillo meses antes de la competencia, lo que retrasó su preparación. “Me quebré el tobillo en octubre. Nos tiró un poco abajo porque estábamos muy bien. El 4 de noviembre me sacaron el yeso y el otro día estábamos en el agua otra vez”, contó.
Además, la velocidad del río, los remolinos y troncos generaban tensión constante. “Es adrenalina. Era muy difícil volver a subirte al bote si caías, no había costa, el río era muy rápido. Entonces, estás con esa tensión porque tenés que terminar y te quedan un montón de días más por competir”, agregó Bastidas.
Entrenamiento, pasión y compañerismo
El entrenamiento de ambos demuestra un compromiso profesional pese a la naturaleza amateur del canotaje en el país. Erica combina la actividad con su trabajo, mientras que Ramiro es médico de trabajo en el Hospital de la Baxada. “Es un evento que exige muchas horas de estar en el agua, gimnasio, salir a correr. Si no lo entrenás en serio, no lo disfrutás, la pasás mal y no llegás”, explicó Erica.
El apoyo del equipo de entrenadores y compañeros fue clave para su éxito. “Quiero agradecer a Micaela Malén, a todo el equipo del náutico, la SENA por el acompañamiento. También a Diego Sanabri y la gente de construcción de Uruguay”, destacó Ramiro.
Fuente: El Once



















