Despejando dudas sobre ahorro e inversiones para principiantes, con el asesor financiero Ariel Di Giácomo
Invertir, endeudarse, ahorrar o pensar en la jubilación siguen siendo temas que generan dudas y muchas veces miedos, porque entender cómo administrar el dinero se vuelve clave para evitar errores que se pagan caro en el tiempo. Para despejar conceptos y aportar claridad, Despertar Entrerriano entrevistó al asesor financiero Ariel Di Giácomo, quien explicó de forma simple cómo ordenar las finanzas personales, diferenciar buenas y malas decisiones económicas y planificar el futuro sin recetas mágicas, pero con estrategia.
Una de las consultas más comunes es si sirve invertir en plazo fijo o en el dólar
El plazo fijo, por un lado, lo que hace es defender a las personas de la inflación, porque paga una tasa fija y uno sabe exactamente cuánto va a cobrar al finalizar la inversión, siempre en pesos. Comprar dólares, en cambio, sirve para cubrirse ante una suba del tipo de cambio: si el dólar sube, uno gana más pesos; si no, no. El problema es que son dos opciones muy limitadas. En el mundo, la solución es tener cuentas de inversión con carteras diversificadas, donde una parte esté invertida en pesos para acompañar la inflación y otra parte esté atada al dólar para cubrirse del tipo de cambio.
Cuando una familia empieza a invertir de forma profesional, con una cartera armada a medida, generalmente no vuelve nunca más al plazo fijo o al dólar como únicas opciones. En mis 17 años de experiencia, nadie cerró una cuenta de inversión salvo porque alcanzó un objetivo grande, como comprar una casa o un vehículo.
¿Es malo endeudarse?
No, no siempre. Existen dos tipos de deuda: la deuda buena y la deuda mala. La deuda buena es aquella que no tiene interés o que me permite generar más dinero. Por ejemplo, si mi padre me presta dinero sin interés, o si tomo un crédito para comprar una herramienta de trabajo que me permite generar ingresos.
En ese caso, la deuda se paga sola con el resultado del negocio. La deuda mala, en cambio, es cuando me endeudo a tasas altas para gastos de consumo, como ropa, viajes o mejoras personales, porque en el tiempo voy a necesitar mucho más dinero del que hubiese necesitado si lo pagaba al contado.
¿Cómo se da cuenta una persona de que está endeudándose mal?
La primera señal es mirar el costo financiero total y compararlo con la inflación. Si la inflación es del 30%, pagar tasas del 40 o 45% puede ser razonable. Pero cuando empezamos a pagar tasas del 55, 60 o más, hay que prender una alarma. La peor deuda que existe es pagar el mínimo de la tarjeta de crédito. Mucha gente no lo sabe, pero esas tasas superan el 100% anual. Siempre es preferible pagar la tarjeta completa o, si no se puede, buscar un préstamo personal con una tasa menor para cancelarla.
¿Cuál es la diferencia entre un activo y un pasivo financiero?
La diferencia es simple: el pasivo te saca dinero del bolsillo y el activo te mete dinero en el bolsillo. Un auto para uso personal es un pasivo, porque además de comprarlo, todos los meses genera gastos. En cambio, si ese auto se usa para trabajar, como Uber o reparto, pasa a ser un activo, siempre que los ingresos superen los gastos. La clave está en si ese bien genera o no flujo de dinero a favor.
¿Cuáles son las tres formas que tiene una persona de generar ingresos?
La primera es cambiar tiempo por dinero, que es la más común: trabajar en relación de dependencia o de manera freelance. La segunda es tener un negocio o comercio, que permite despegar un poco el ingreso del tiempo personal. Y la tercera, que suele ser la más desconocida, es hacer que el dinero trabaje para uno. Cuando una persona invierte de manera sistemática, ese dinero empieza a generar más dinero sin que tenga que hacer nada adicional.
Si una persona decide invertir, por ejemplo, el 20% de su sueldo todos los meses, ¿Qué le recomendaría?
La clave está en que esa inversión siempre se define a medida. No es lo mismo alguien de 20 años, sin cargas familiares y con muchos años de vida laboral por delante, que una persona de 50, con hijos y más cerca de la jubilación. Por lo general, se analizan variables como la edad, los ingresos, los gastos, los objetivos personales y el horizonte de inversión.
A partir de ese diagnóstico se arma una estrategia que combina dos herramientas fundamentales: una cuenta comitente en una sociedad de bolsa regulada por la Comisión Nacional de Valores y un plan de retiro. Ese 20% mensual suele distribuirse en tercios: un tercio se destina al largo plazo, a través del plan de retiro, para resolver la jubilación y la disponibilidad de un capital en la vejez; otro tercio se invierte en la cuenta comitente según el perfil de riesgo del inversor, buscando crecimiento de capital y liquidez de corto plazo; y el último tercio se coloca también en esa cuenta, pero con una estrategia más defensiva, pensada para armar un fondo de emergencia que permita afrontar imprevistos como problemas de salud, arreglos del vehículo u otras situaciones que requieran dinero inmediato.
¿Qué puede hacer una persona con pequeños excedentes de dinero para que no se los coma la inflación?
Es clave entender que no hace falta tener millones para invertir. Con montos chicos se puede acceder a los mismos activos que alguien con grandes capitales. Separar una parte del excedente todos los meses permite crear un respaldo económico para emergencias y, a largo plazo, construir un capital que trabaje para la persona.
¿Cómo debería prepararse una persona para la jubilación?
Hoy las jubilaciones no alcanzan para mantener el nivel de vida previo. Por eso es fundamental planificar con anticipación. En general, recomendamos destinar entre el 5% y el 15% del ingreso mensual para la etapa jubilatoria, dependiendo de cada situación. Lo más importante es empezar temprano: una persona que comienza a los 25 años necesita aportar mucho menos que alguien que empieza a los 45 para lograr el mismo capital.
¿Qué ingresos necesita una familia para acceder a un asesoramiento financiero?
Lo único indispensable es que los ingresos sean mayores a los gastos. Si una persona no llega a fin de mes, primero hay que ordenar su presupuesto. Tenemos clientes con ingresos muy distintos: algunos ganan 800 mil pesos y otros 15 millones. Lo importante es que exista excedente para poder planificar.
Ariel Di Giácomo – Asesor Financiero
Responsable General – Tu Asesor Financiero
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