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Del lujo al abandono: El Hotel Colón, un ícono de Concordia que hoy alberga a cartoneros y personas en situación de calle

Del lujo al abandono: El Hotel Colón, un ícono de Concordia que hoy alberga a cartoneros y personas en situación de calle

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En la emblemática esquina de Pellegrini y 1° de Mayo, se alza el esqueleto majestuoso de lo que alguna vez fue uno de los hoteles más elegantes del litoral argentino: el Gran Hotel Colón. Hoy, el abandono es el protagonista. El paso del tiempo, el descuido y los cambios en la ciudad han transformado un símbolo de esplendor en una postal que duele.

Origen con peso histórico

El Hotel Colón no fue un edificio más. Su primer propietario fue nada menos que Federico Zorraquín, el primer intendente de Concordia. La esquina sobre la que se construyó está cargada de historia: antes del hotel, funcionaba una vivienda donde fue asesinado uno de los hijos de Justo José de Urquiza la misma noche en que el caudillo fue ultimado en el Palacio San José. Otro de sus hijos fue asesinado también esa noche en una casa de calle Entre Ríos al 400, donde más tarde funcionaría el diario El Litoral.

El último dueño del hotel fue  Domingo “Dominguito” Isthilart, quien falleció internado en un psiquiátrico de Buenos Aires antes de 1976. El hotel quedó en manos de dos mujeres que lo heredaron y estaban casadas con Fanelli y Sartori, ambos militares.  Al momento de la muerte de Dominguito, los herederos se encontraban cazando en África. También era propietario del local donde años más tarde funcionaría la confitería Richmon, del conocido empresario gastronómico Ignacio  «El pelado»  Lapiduz, en lo que hoy es una sede del Banco Galicia.

Años dorados: turismo, artistas y recuerdos imborrables

Durante las décadas del ’50, ’60 y ’70, el Hotel Colón vivió su apogeo. Era uno de los lugares preferidos por  turistas y figuras reconocidas del arte, el deporte y la política. La actriz Isabel Sarli fue una de las celebridades que se alojó allí; existen imágenes icónicas suyas posando en la escalinata principal, alfombrada en rojo, que era símbolo de distinción y elegancia. En esa misma escalinata también se fotografiaban las chicas de 15 con sus vestidos de fiesta.

También anteriormente, se hospedaron figuras muy importantes desde  Alvear hasta Juan Domingo Perón.

Federico Luppi, Traverso, el soldado Chamamé y muchos otros personajes públicos pasaron por sus habitaciones. Según ex empleados, el hotel siempre  estaba “a plaza llena”, con una dinámica constante y un clima casi cinematográfico.

Ofelia, quien trabajó durante años en el hotel, recuerda con emoción:

“Era una época hermosa. Venía gente de Buenos Aires, Uruguay hasta de Brasil. Me encantaba recibir a los huéspedes, darles la entrada y la salida. Las habitaciones eran cómodas, con teléfono, aire acondicionado… El hotel, aunque viejo, se mantenía pintado y en condiciones. Por dentro era precioso.”

Ella también menciona la confitería Genés, que funcionaba en la planta baja y estaba conectada al hotel. En ese entonces, el hotel era administrado por la familia Ibarra —los mismos de la joyería—. Luego, la gestión pasó a manos de una sociedad compuesta por Enbon, Clas y Maskin.

También se recuerda la existencia de un sótano, donde funcionó una confitería y que, según la leyenda, tenía un túnel que conectaba con la Plaza 25 de Mayo. Aunque estaba abandonado en los últimos tiempos de actividad del hotel, seguía despertando la curiosidad de trabajadores y huéspedes.

El declive: de hotel de lujo a pensión y luego abandono

Con el correr de los años, el Hotel Colón dejó de ser lo que era. El turismo decayó, el mantenimiento se volvió más difícil, y la estructura envejeció sin inversiones. Así fue como pasó de hotel de lujo a pensión. Durante un tiempo, se alquilaban habitaciones de manera mensual, y aunque seguía siendo un refugio para muchos, el brillo original se desdibujaba cada vez más.

Hoy, el edificio se encuentra virtualmente abandonado. Las ventanas rotas, cables colgando, botellas y basura en el ingreso son parte del paisaje cotidiano. Algunos sectores del hotel son utilizados como albergue improvisado por cartoneros y personas en situación de calle. La confitería cerró hace tiempo y se volvió  lo que hoy día conocemos, Cristóbal Café. Desde afuera, lo que se ve es una estructura imponente venida a menos, con signos de peligro eléctrico, humedad y un claro abandono.

Para muchos vecinos y ex empleados, el Gran Hotel Colón no es solo un edificio más. Es parte de la memoria viva de Concordia. Fue escenario de miles de historias, encuentros, charlas, y momentos inolvidables. Hoy, sin uso, sin protección patrimonial y sin planes de restauración a la vista, su destino parece incierto.

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