Rusia anunció este martes la segunda fase de su guerra en Ucrania, centrada en la «liberación completa» del Donbass prorruso, una operación que incluye el asalto final a la planta siderúrgica de Azovstal en Mariupol, último reducto de una resistencia ucraniana que Moscú califica de «batallones nacionalistas» y «mercenarios extranjeros».
El canciller ruso Serguei Lavrov aseguró que, en esta etapa de la invasión, su país considera la opción de utilizar solamente armas convencionales y agregó que el Kremlin no tiene la intención de reemplazar a las autoridades ucranianas. El Ejército ruso realizó decenas de bombardeos en el este de Ucrania, en una «nueva fase» de una guerra que ha dejado miles de muertos y que le valieron al presidente Vladimir Putin la amenaza de nuevas sanciones occidentales.






