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«Producciones del Sur del Sur»: Casi 15 años creando a pulmón contenido audiovisual

«Producciones del Sur del Sur»: Casi 15 años creando a pulmón contenido audiovisual

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«Producciones del Sur del Sur» es un colectivo audiovisual independiente, una productora que surgió entre tres amigos docentes, quienes registraron muchas historias que consideraron importante que formen parte de un registro, y llegó a ser premiada internacionalmente. Dialogamos con Sebastián Pittavino y Juan Menoni, dos de sus primeros integrantes.

«Producciones del Sur del Sur, se denomina así porque los que arrancamos integrando esto somos de la zona sur de Concordia, también por estar también en el sur del continente», explicó Pittavino.

«Somos una productora independiente, experimental y autogestionada, así nos definimos. Ya han pasado muchos años que arrancamos este camino donde pensamos que los recursos audiovisuales son excelentes recursos pedagógicos, políticos y de difusión, sobre todo para expresar. Hacemos un contenido variado, las cosas las hacemos desde una convicción férrea, desde el posicionamiento que elijamos para mostrar lo que pensamos. La mayoría de las cosas las hacemos desde la libertad que nos ofrece el tipo de contenido independiente y el equipo que formamos», detalló Sebastián.

Los comienzos del colectivo audiovisual

Juan Menoni por su parte nos comentó como surgió esta productora, una opción muy interesante para emprender entre amigos.

«Producciones del Sur del Sur surgió allá por el 2009 y tuvo que ver con nuestras inquietudes, en mi caso, en el de Sebastián Pittavino y en el caso de Mario «Manteca» Martínez que fuimos quienes lo iniciamos, y más que formalmente una productora nos consideramos un colectivo audiovisual. Todo empezó con nuestro interés como docentes del área de ciencias sociales, de apropiarnos de lo audiovisual como una herramienta comunicacional, como una posibilidad de aprovechar un lenguaje muy potente y valioso para la docencia como para decir aquellas cosas que pensamos, como una forma de militancia, pero no política partidaria».

«En aquellos momentos se nos cruzó la historia potente de un desaparecido de nuestra ciudad, desapareció antes de la última dictadura militar en el gobierno de Isabel Perón y en definitiva desde aquello que se conoce como la versión entrerriana de la Triple A. Esta historia imaginamos que iba a tener mucha repercusión por la historia misma, no por como la contamos nosotros. Ese documental creímos que no debíamos hacerlo como solo nosotros sabíamos, sino conformar un colectivo que de alguna manera se haga cargo de ese trabajo».

«Luego ese mismo año se produjo una inundación muy grande en Concordia, en diciembre de 2009 y nos pareció importante también dejar registro de eso, porque los medios hablan del río cuando está en su pico, pero después vienen otras noticias y los hechos van quedando atrás. Donde plasmamos finalmente como se encontraban las familias que volvían a sus casas, nos pareció de lo más triste. Ese documental se llamó -Operación Olvido-. A nosotros nos pareció muy valioso lo que estábamos haciendo y desde ahí no paramos más».

«Explorar este ámbito de largo o corto metraje, videoclips, informes, micros, dirección, fotografía fija, series, es lo que hacemos. Mario Martínez se fue a vivir a Paraná y formó su propio colectivo audiovisual, con Pittavino acá empezamos a sumar a otros compañeros de Concordia y fue creciendo este colectivo».

-¿Cómo se adaptaron a la pandemia?

«Fue una bisagra, porque primero acostumbrabamos a presentar nuestro material en una sala con gente, compartíamos y debatíamos cara a cara, luego lo subíamos a YouTube para dejarlo con acceso libre y gratuito. Sebastián había viajado a Chile a cubrir el levantamiento popular que se produjo allí, estábamos editando un documental que se llama -No era paz, era silencio- y lo terminamos de editar justo en la semana que se decreta la cuarentena. Como estábamos con toda la incertidumbre de cuánto iba a durar ese fenómeno que se produjo, como había que estar aislados nos comunicabamos por las redes sociales y se nos ocurrió estrenarlo online. Luego de ser bien recibido con las visualizaciones, fuimos presentado varios trabajos de esa manera».

«Comenzamos a ver el fenómeno de las transmisiones en vivo, veíamos a nuestros colegas docentes donde los zooms o meets se entrecortaban, desde el punto de vista estéticos no estaban buenos por las cámaras de los teléfonos o de las computadoras, y empezamos con el desafío de hacer vivos, pero con formato y calidad televisiva dentro de nuestras posibilidades. Así transmitimos también los últimos carnavales populares».

-La productora independiente, ¿es sin fines de lucro?

«Nosotros vivimos de nuestros trabajos como docentes, el 99% de las cosas que salen de Del Sur del Sur, no recibimos un peso. Lo hacemos de manera gratuita y el producto circula en redes sociales, y las veces que hemos percibido un dinero lo invertimos en equipos y lo que quede se divide cooperativamente entre quienes participaron de esa actividad, en partes exactamente iguales, pero el 99% de los casos es a pulmón y lo hacemos con todo el profesionalismo posible, invertimos de nuestros sueldos en cómodas cuotas para trípodes, micrófonos, etc. Y nos armamos un equipo que hoy mínimamente nos permite trabajar con cierta calidad».

«Si, nos cansamos pero lo disfrutamos, nos da mucho placer hacer lo que nos gusta. Además, hemos ido incorporando gente muy talentosa. Laburamos un montón y eso nos reconforta como colectivo. Aprendemos mucho también unos de otros. Nosotros no tenemos jefes, aunque a otros les parezca raro a nosotros nos funciona. Al momento de trabajar si, distribuimos los roles coordinando entre todos».

-¿Cómo es el proceso de contar una historia en formato documental?

«Muchas veces la historia se cuenta sola. En mi caso me gusta mucho la parte de edición que lleva mucho tiempo, daña las cervicales y la vista, pero es muy placentero. Porque es como ponerse a escribir o dibujar. Otras veces de manera colectiva escribimos un guión o construimos con los protagonistas, vamos diseñando juntos. No tenemos una sola fórmula. También solemos empezar con algunas expectativas y el propio rodaje te lleva por otro camino. Cada vez tenemos más material y menos tiempo y contar una historia sin empobrecerla por contarla en menos tiempo también es un desafío vertiginoso y es una responsabilidad que asumimos».

-Háblenos sobre los festivales en que han participado con su material.

«En el caso de «No era paz, era silencio», el documental sobre Chile, por el suceso que se estaba registrando el cual tuvo un alcance internacional, lo presentamos en distintos festivales del mundo. Inclusive fue premiado. Un cortometraje que se llama -En el aire- relata la vida de una mujer que vive sola todo el proceso de la cuarentena.Este material documentado nos dio una satisfacción inesperada, fue premiado y finalista de un festival en Moldavia. Una cosa rarísima, que nos hacía preguntarnos qué hará la gente tan lejos viendo esto, ¿qué entenderán?, ¿qué les generará?», se pregunta Juan Menoni.

«En este material con mucho humor podemos ver escenas de una señora lavándose las manos mientras canta el feliz cumpleaños, algo que hicimos reiteradas veces en la pandemia para prevenir contagiarnos del COVID-19. Escuchamos los pensamientos de Lili, antes de salir de compras, al higienizarse, charlas con su vecina, no es difícil empatizar con esta producción audiovisual, todos pasamos por esa paranoia con tanta desinformación y al mismo tiempo el bombardeo constante en la TV del personal esencial de medios de comunicación».

-¿Qué dejan en cada proyecto?

«Nosotros creemos que los premios y esas cosas son muy efímeras, pero que esa competencia permitió que hayamos sido vistos del otro lado del mundo. Eso sí, es importante. Es algo que la pandemia también permitió. Lo que hacemos es muy humilde, nos alcanza con saber que las cosas trascienden».

-Antes de comenzar con la productora, ¿tenían la habitualidad de tomar fotos todo el tiempo, de grabar momentos para dejar registro?

«Yo empecé con esto en el 94 cuando a las escuelas llegaban las primeras cámaras de video y yo como docente veía que no se usaban (cuando era con VHS y videocasetera), empecé a interesarme, a armar y desarmar equipos, creamos unos talleres audiovisuales. A partir de ahí siempre estuvimos registrando momentos por gusto personal, Pittavino es fotógrafo de toda su vida, yo lo conocí con su cámara en mano, siempre registrando desde la fotografía. Nosotros somos profesores de historia, entonces como registro histórico pensamos no ser una fuente escrita como en la historia tradicional, sino que los audios, fotografías y videos sean una herramienta valiosísima. Siempre estuvimos registrando cosas, lo formalizamos a partir del 2009 en esta experiencia colectiva, el resto del equipo también. Lo que logramos entre todos es dejar testimonio, compartir esos registros y justamente hacerlos colectivos. El trabajo de un fotógrafo es muy individual y nosotros logramos transformarlo, es algo que siempre tuvimos».

«Yo soy profesor en ciencias sociales, pero pude hacer una diplomatura en imágenes y medios que me permitió tener un punto de encuentro entre mis dos tareas como realizador audiovisual – fotógrafo y docente-. Así mismo en la educación sistémica, porque compartíamos lo que hacíamos por fuera de la escuela».

-Todas sus propuestas audiovisuales, ¿dónde las encontramos?

«En el canal de Youtube: https://www.youtube.com/channel/UC3ozYl5E215mEfJxFxiMetw

Otra plataforma: https://juanrmenoni.wixsite.com/pelisdelsur

Facebook: https://www.facebook.com/delsur.d.delsur

«Instagram no nos permite compartir un video completo de YouTube, pero por Facebook lo podemos hacer», concluyó Juan.

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