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Andreina Cartajena: “La danza es mi vida, me enseñó a conocer mi cuerpo, me dio disciplina y seguridad”

Andreina Cartajena: “La danza es mi vida, me enseñó a conocer mi cuerpo, me dio disciplina y seguridad”

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En esta edición de Entrevistados de Despertar Entrerriano, nos encontramos con Andreina Cartajena, fundadora, directora, docente y bailarina en la Academia de Danzas Pavlovha, ya que el 29 de abril fue el Día Internacional de la Danza, disciplina de arte universal y diversa.

-¿Podría contarnos cómo surgió su amor por la danza?

«Cuenta mi mamá que tenía 3-4 años, pero desde la panza lo cuenta como anecdótico: mis patadas, mis movimientos, y después cuando empecé a caminar y cuenta que música que había yo bailaba por toda la casa, en mi época de niñez el colegio comenzaba tradicionalmente en preescolar que eran los 5 años, así que la primer institución que visité para socializar y a nivel disciplinario fue una academia de danzas».

-¿Ha visto algún cambio en la danza desde que empezó hasta ahora?

«Hay una evolución para mí maravillosa, en cuanto a la salud del cuerpo y a cómo desde cuidar nuestro cuerpo y desde descubrir nuestra anatomía poder lograr una danza saludable y bien lograda».

-¿Qué es lo que le ha dado la danza?

«La danza es mi vida y si me tuviera que poner otro nombre aparte del que me dieron mis padres, es que soy danza, me dio disciplina, aprender a cuidar mi cuerpo, aprender a cuidar mí salud, socializar, de pequeña era muy tímida, siempre cuenta una anécdota uno de mis primos, «habla» dijo una vez, porque en casa hablaba un montón pero cuando iba afuera era muy callada y eso la danza hoy me lo dio, por ejemplo, estar acá frente de una cámara, me dio seguridad, conocer mi cuerpo, aprender a gestionar mis emociones, expresarme, podría mencionar infinitas cosas, además de brindarme grandes maestros y amigos».

-¿Se puede vivir de la danza? ¿Qué es lo más difícil?

«Para mí si tuviera que definirlo como un trabajo, no lo defino como un trabajo, porque está mi pasión de por medio, yo siento que se alinean mi trabajo con mi pasión y eso hace que sea el lugar donde tenga que estar en esta vida, en este plano; y económicamente creo que hay un montón de cosas que sí se pueden hacer y qué es apelar a la creatividad de cada uno y hoy es un ingreso en mi familia y es lo que nos permite crecer».

-¿Nos puede contar los inicios de la Academia de Danzas Pavlovha? ¿Y el origen del nombre?

«En realidad hace referencia a Anna Pavlova que es una bailarina rusa; dentro de mí carrera hay materias que tienen que ver con estudiar bailarines que tuvieron mayor influencia en este arte, para mí fue mi favorita y el tema de la «H» es porque está patentada en perfumes, en cosméticas, incluso en repostería y por eso la «H» que en realidad no la lleva. Cuando egresé comencé trabajando para mi profesora en ese momento y sentí la necesidad de tener mi propia identidad y ahí surge «Pavlovha» en el 2007″.

-¿Cómo es enseñar a las diferentes edades?

«Desde el año pasado empezamos con los dos añitos, porque con el tema de pandemia las niñas no iban al jardín, entonces éramos el primer lugar que ellas visitaban para vincularse y socializar; este año trabajar desde los 3 años, y el proceso de verlas entrar en marzo angustiadas con la separación de mamá, a verlas hoy saludar a la madre, es mágico porque vemos ese proceso de autonomía, de confianza, de progreso de cada niña, y esas niñas que tuvieron 2 o 3 años, hoy verlas adolescentes, estar invitada a sus fiestas de 15 y estar compartiendo en la mesa con las familias, creo que es un regalo de la vida».

-Si bien todas son danzas, hay diferentes y variadas, ¿nos puede comentar las principales diferencias de bailar clásico, jazz, ritmos latinos, contemporáneos y urbanos?

«Clásico yo digo que es la madre de las danzas, se puede discutir eso o no, pero tengo mis argumentos para pensarlo así, tiene mucha disciplina, tiene mucha conciencia corporal, es más bien una estructura, por ahí enseño un paso y es así, no da lugar a corregirlo, porque trabaja mucho la postura, la elegancia, la sutileza, las líneas, etc; las posiciones en clásico decimos que son rotadas, son todas hacia afuera, tanto en la posición de sus pies, sus rodillas y caderas; pero el jazz trabaja más en paralelas, son posiciones cerradas, se utiliza la rotación, pero no es lo máximo que se ve en la clase, el jazz trabaja mucho los contratiempos, los pulsos en las canciones, el clásico son todas canciones en saxo, piano o violín, no vas a escuchar que están cantadas, el jazz por el contrario sí; urbano tiene todo lo que es la soltura, contracciones, utilizamos diferentes partes del cuerpo, se trabaja también mucho con lo que dice la letra; contemporáneo tiene su base en danza clásica, sin embargo se utiliza mucho el piso, mucho trabajo en el piso; y ritmos latinos tiene otros tiempos musicales, tiene otro movimiento en cuanto a la cadera, se utilizan otras partes del cuerpo a diferencia de las otras».

-En su opinión, ¿cualquiera puede bailar?

«Sí, en mi opinión personal, cualquiera puede bailar; de hecho si vemos a un niño antes de caminar, llevamos algo innato que creo que está en la esencia misma de cada uno de nosotros, cualquiera puede bailar y cuando me preguntan eso a veces en la academia o viene algún papá y dice «pero no tiene el cuerpo para tal o cual disciplina», yo le digo que eso no es así, que antes era así, y quizás cuando comencé a dar clases yo también sostenía eso, hoy puedo decir que quién no baila, quién no puede llegar a bailar, es porque el docente no está capacitado, porque hay muchas herramientas para hacer bailar a cualquier persona dentro de sus posibilidades».

– ¿Qué participaciones tiene la Academia fuera de Concordia?

«Este fin de semana viajan a Córdoba dos alumnas y dos profesoras de nuestra institución a participar de una capacitación y para audicionar para una beca para una universidad de Estados Unidos. Una experiencia que te puedo contar es que en Paraná el año pasado en octubre, cuatro de nuestras bailarinas fueron seleccionadas para participar de una capacitación en Nueva York en julio de este año, de hecho estamos preparando todo para para viajar, consiste en una concentración de dos semanas en el verano de allá, con más de 20 maestros a nivel mundial; y ahora el 8 de mayo estamos viajando a Villa Carlos Paz a una capacitación también, con 15 maestros a nivel internacional; esas son como las experiencias más desafiantes porque las esperamos durante mucho tiempo y hoy poder estar viviéndolas es fabuloso».

-¿Se sienten nervios ante una presentación?

«Les di una carta a unas alumnas una vez contándoles mi experiencia desde cuando comencé, hasta ese momento y una de las frases que ellas recuerdan hoy y ya tienen más de 20 años es: «el día que yo no sienta más ganas de hacer pis y cosquillas en la panza antes de salir al show, mi vida en la danza llegó a su fin».

-¿Cómo fue ser coach de la Comparsa Emperatriz? ¿Nos puede comentar cómo fue la experiencia?

«La propuesta llega a mí por la baja de una de las coaches, con el tiempo contado en el 2018, no sabía con lo que me iba a encontrar porque es una danza de la cual no tengo muchas formaciones, en lo que es el zamba; la creatividad de coreografiar, los impactos del show, todas esas cosas, era un desafío: 20 personas amateur, algunos pocos bailarines, conocerlos, porque siempre digo que para mí el frente comparsa es como la casa de Gran Hermano, de repente empezás a convivir todos los días hasta el amanecer con 20 personas que jamás las viste antes de conocerlas, con todo lo que conlleva, y a su vez prepararnos para una competencia, lo vivo con mucha pasión, era una pasión que no conocía, que la empecé a conocer, y me pasa esto también cuando empieza la cuenta regresiva, ahí en la manga, es una adrenalina y hasta el final es felicidad absoluta».

-¿Qué le gusta más, ser bailarina o ser profesora? ¿Por qué?

«Cada uno tiene lo suyo y de hecho vengo de confirmar unas clases que quiero tomar con una maestra, porque me gusta estar entrenada, me gusta primero pasarlo como alumna al entrenamiento para decir: «bueno, pasó por mí cuerpo y ahora lo puedo dar, porque no puedo dar algo que no tengo, que no viví, que no experimenté, así que van muy arraigadas, pero son diferentes las sensaciones, me encanta ser alumna, curiosa, y eso hace que al momento de estar desde la docencia tenga mayor seguridad».

-Para finalizar, ¿un consejo que le quiera dejar a los bailarines y otro a los que recién están empezando en este camino de la danza?

«No sé si consejo, pero sí dejarles como un disparador que sean curiosos, que no se queden con un solo maestro, que busquen, que sean esponjas; que los bailarines no somos ni de uno ni de otro maestro, que no les pertenecemos, por ahí el recelo que se vive en ciudades chicas como Concordia, es decir «es mi alumna», yo considero que a lo mejor como docente yo te puedo dar herramientas, porque tengo muchas herramientas para enseñar, giros por ejemplo, pero a lo mejor no soy buena docente para enseñarte saltos, y a la vuelta de la esquina esa maestra sí es buena, y creo que eso, el ser generoso, el compartir, que se permitan curiosear, que se permitan ir a diferentes lugares a tomar clases y que sin dudas de todo van a absorber un poquito».

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