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Detrás de las etiquetas: Una visión profesional sobre la inocuidad en los alimentos y la Ley del Etiquetado Frontal

Detrás de las etiquetas: Una visión profesional sobre la inocuidad en los alimentos y la Ley del Etiquetado Frontal

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La seguridad alimentaria es una preocupación creciente para los consumidores, así que desde Despertar Entrerriano, nos comunicamos con una Ingeniera en Alimentos de la UNER (Universidad Nacional de Entre Ríos) y exploramos la importancia de garantizar la seguridad y calidad de los alimentos, y el papel clave de la ley del etiquetado frontal en las decisiones informadas de los consumidores.

– ¿Qué es la inocuidad en los alimentos?¿Cuál es su importancia?

“La inocuidad, digamos, tiene como objetivo asegurar que el alimento que llega a los consumidores sea seguro, es decir, que no vaya a causar un daño perjudicial a la salud. Osea, un alimento inofensivo, es aquel que no va a causar justamente daño a la salud de los consumidores, y básicamente la inocuidad de los alimentos busca asegurar durante toda la cadena, la calidad en todos los puntos, desde la materia prima hasta el producto final, mediante capacitaciones del personal. Todas las empresas también tienen un manejo interno para garantizar esto en el producto final”.

– ¿Cuáles son los principales desafíos a los que se enfrenta la industria de alimentos en términos de garantizar la inocuidad de los productos?

“Para garantizar y no comprometer los productos, es necesaria la capacitación del personal; por ejemplo, en la industria, generalmente contamos con mucha mano de obra en áreas como el empaque; aquí en Concordia por ejemplo, tenemos mucho trabajo personal en la selección de materia prima y descartes, esto también se aplica al producto final. Si no capacitamos a nuestro personal, ¿cómo aseguramos que el producto cumpla con los estándares de higiene? Personalmente, considero que la capacitación del personal es crucial, porque todos conocemos qué es la inocuidad y los cuidados que deben tener, ya que estamos elaborando un producto que llegará a manos del consumidor. Si no se siguen buenas prácticas de manufactura, no solo en el proceso de fabricación, sino también en el almacenamiento, como mantener los alimentos a la temperatura adecuada, todo esto impacta en el producto final y en quien lo consumirá. En mi opinión, la capacitación del personal es fundamental”.

– Nos podes comentar un poco ¿Qué medidas y controles se deben implementar durante el proceso de producción de alimentos para asegurar su inocuidad?

“En todo proceso, existen cuidados higiénicos del personal, por ejemplo, es necesario asegurarse de que todas las personas que estén en contacto con los alimentos usen cofia y barbijo, ya que al manipular los alimentos, nuestras manos pueden contener bacterias, si no mantenemos la higiene adecuada estas bacterias pueden pasar al alimento. Además, en cuanto a las diferentes etapas del proceso, se debe realizar un control de variables como la temperatura y la presión; también es importante asegurarse de que los envases sean asépticos. En resumen, estos son aspectos clave, por lo general, las empresas llevan un control de todos estos parámetros”.

– ¿Nos podrías contar de algunos avances tecnológicos que se hayan implementado en los últimos años para mejorar la seguridad alimentaria?

“No se si tecnológico, porque todo avance se centra más en la capacitación, porque la inocuidad se basa en eso, es decir, se busca asegurar en todos los puntos de la cadena que no haya contaminación, es decir, que los alimentos no contengan sustancias por encima de ciertos niveles, y todo eso se logra a través de las personas. Lo que si se realizan ensayos, tanto en análisis biológicos como en análisis de metales pesados; las empresas por ejemplo, realizan ensayos para asegurarse, según el Código Alimentario de Argentina; en este reglamento se establecen ciertos límites para microorganismos y otros aspectos. Por lo tanto, toda empresa que se dedica a la elaboración de alimentos debe asegurarse de que sus productos cumplen con lo que establece el Código Alimentario, pero esto ha sido así desde siempre, no es algo nuevo. En mi opinión personal, la inocuidad es algo que se logra en conjunto con los trabajadores, tanto el personal que está manipulando los alimentos como los jefes de producción, es un esfuerzo conjunto; para asegurar que se cumpla, se realizan diferentes ensayos que garanticen o demuestren que se está cumpliendo con los requisitos.

– ¿Cuál es el impacto de los aditivos alimentarios en la inocuidad de los alimentos y cómo se regulan?

“Desde el momento en que un alimento es elaborado hasta que se consume, pasa un tiempo, por eso, cuando se ven los paquetes en el estante, tienen una fecha de vencimiento; un alimento sin aditivos tiene una fecha de vencimiento más corta, es decir, su tiempo de consumo es menor. Si bien se agregan aditivos para mejorar ciertos atributos y la conservación, no se mejora la calidad del alimento en sí. Hay una tendencia que se da en todo el mundo, de que las personas están buscando alimentos más naturales, esto también está relacionado con el tema del etiquetado frontal”.

– ¿Qué es el etiquetado frontal?

“El etiquetado frontal busca proporcionar información clara y precisa a los consumidores sobre lo que están consumiendo. Antes, una persona agarraba un paquete y la información que contenía no era clara, es decir, una persona común (alguien que no está en el tema de los alimentos) no la entendía; entonces, la idea del etiquetado frontal es brindar información clara y sencilla sobre lo que se está consumiendo: qué exceso de azúcar tiene, por ejemplo. En cuanto a estos aditivos, aunque aún se siguen usando, porque, bueno, vivimos en un mundo donde cada vez hay menos tiempo para preparar nuestra comida y la gente tiende a comprar productos, estos productos deben tener una vida útil prolongada, porque no comprarías un alimento que caduca en dos días. Entonces, el uso de aditivos es para mejorar ciertos atributos de los alimentos y extender su vida útil, pero hay una tendencia creciente a consumir productos más saludables y naturales, en ese sentido, hay personas que han optado, por ejemplo, por consumir alimentos etiquetados como «light».

– ¿Cuál es tu opinión sobre el conflicto del etiquetado frontal y cómo afecta a los consumidores? (con esto nos referimos a que por ejemplo se da que en el envase de un producto vendido como light contiene la misma cantidad y calidad de advertencias de excesos que su versión normal).

«Los productos que dicen que son light, y tienen octógonos es porque cuando un producto dice que es ligero o reducido en, siempre hace referencia a un alimento similar, por ejemplo, la misma empresa tiene una galletita o un queso cremoso, o cualquier alimento, y después sale una versión mejorada, entre comillas, que te dice light, porque está reducida en grasa. Ahora, con el etiquetado frontal, lo que se hace son cálculos que están basados ​​en un modelo de perfil de nutrientes, de la Organización Panamericana de la Salud, donde establece umbrales, o sea, establece valores máximos de nutrientes críticos. Los nutrientes críticos son azúcares, grasas totales, sodio, etc, y el consumo excesivo de estos nutrientes van a causar un efecto en la salud. En los alimentos light, si bien hay una reducción del contenido de grasa con respecto al producto original, igual las tiene, y las tiene en exceso, basándonos siempre en este modelo. Entonces, está el producto y el producto light, si bien, si tiene menos cantidades que el normal, igualmente las tiene y por eso lleva el octógono. Siempre teniendo en cuenta que también este es el modelo utilizado acá y es bastante exigente en cuanto a determinados parámetros; hay otros, por ejemplo, en Uruguay me parece que no son tan drásticos, son un poco más permisivos que el nuestro, el nuestro es más riguroso”.

– Personalmente ¿Cuál crees que es el propósito del etiquetado frontal y por qué es importante para los consumidores tomar decisiones informadas sobre su alimentación?

“Yo creo que es una buena medida el informar a las personas qué es lo que están consumiendo, me parece fantástico, porque detrás de todo esto, lo que busca el etiquetado frontal es concientizar a las personas, y además, contribuir, promover a una buena alimentación, todo esto radica en que cada vez son más los casos de obesidad en la juventud, creo ya a nivel mundial. Entonces, una persona como familia, que compra galletitas normales, les da a sus hijos, y no tiene por qué saber qué es lo que están consumiendo, ahora bien, al leer estos octógonos negros que llamen la atención, la persona se da cuenta que lo que esta comprando tiene exceso de grasa, entonces, de cierta forma, se está concientizando en qué es lo que le está dando de consumir a su hijo. Y después, tenés el otro grupo, las personas que sí están conscientes y que quieren mejorar su alimentación, y el otro grupo de personas que, por gusto y demás, va a seguir consumiendo ciertos productos, por ejemplo, la Coca-Cola, por más que tenga octógonos en negro, las personas que les gusta la Coca-Cola la van a seguir tomando».

– En tu opinión personal ¿Cómo se podría educar a los consumidores para que comprendan mejor el etiquetado frontal y sean conscientes de los excesos en los productos que consumen?

“En mi opinión, sería fantástico que desde la primaria, cuando los niños están expuestos a esta información, se les capacite sobre qué es un alimento saludable y qué significa ser saludable, de esta manera, desde temprana edad se adquiriría conciencia sobre el tema. Por supuesto, la educación comienza en el hogar, pero también es importante reconocer que los adultos ya tienen sus propias costumbres en cuanto a la preparación y elección de ciertos alimentos, es por eso que considero que es fundamental comenzar desde las escuelas, ofreciendo capacitaciones y talleres sobre alimentación saludable de manera obligatoria, además, sería beneficioso convocar a los padres para que participen en estas charlas. Esta iniciativa no solo busca combatir enfermedades crónicas no transmisibles como la diabetes y las enfermedades cardiovasculares, sino más que nada el problema de la obesidad y el sobrepeso en la infancia; por lo tanto, implementar estas cuestiones podría contribuir con esta problemática. También se podría promocionar estas actividades a través de medios de comunicación como la radio y la televisión, deberíamos comenzar con los niños más pequeños, ya que tienen una gran capacidad de aprendizaje, estoy convencida de que esto sentaría las bases para que las futuras generaciones tengan hábitos alimenticios saludables”.

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