¿Qué significa tener y mantener una piel sana?
Una piel sana es estéticamente agradable a la vista y al tacto. Es suave y a la vez firme; tiene un tono uniforme, luce humectada, tonificada y definida; se encuentra libre de grasas y de imperfecciones.
Pero no solo eso, también proporciona un sinnúmero de beneficios. Nos protege, pues constituye una barrera natural contra agentes patógenos. Ayuda a mantener la temperatura corporal y nos permite percibir los estímulos táctiles para relacionarnos con el mundo.
Por ende, debemos hacer todo lo posible por mantener la piel sana con una alimentación adecuada, usando productos para cuidarla y humectarla, evitando el contacto con los agentes y sustancias que pueden dañarla, como el sol, el tabaco, los detergentes y los cosméticos fuertes.
Funciones de la piel
La piel está compuesta por 3 capas: la epidermis, la dermis y la hipodermis. A su vez, es uno de los órganos más importantes del cuerpo y el más grande. En un adulto de estatura media puede llegar a medir más de 2 metros cuadrados y pesar hasta 5 kilogramos.
La piel lleva a cabo diversas funciones:
Es la intermediaria en la relación con el mundo que nos rodea.
Es la primera línea de defensa, constituyéndose en una barrera que nos brinda protección ante agentes físicos, químicos o biológicos.
También nos ayuda a regular la temperatura, manteniéndonos frescos o abrigados.
Ayuda a conservar la humedad interior, a la vez que aísla del exterior.
Es un medio para la eliminación de residuos del cuerpo, a través de la sudoración.
Contribuye con la producción de vitamina D.
Es el órgano del sentido del tacto, gracias a lo que percibimos formas, presión, temperatura y hasta dolor.
A través de la piel también damos afecto. No olvidemos la gran importancia de las caricias en nuestras relaciones afectivas, ya sea con la pareja, los hijos y hasta con las mascotas.
Características de una piel sana
Hay distintos tipos de piel (normal, seca, grasa, mixta, sensible) y cada uno requiere de cuidados específicos. Sin embargo, existen ciertos rasgos comunes a todas las pieles sanas.
Tono uniforme
No estamos hablando del color, ya que una persona puede ser blanca, morena, cobriza. Nos referimos al hecho de cuando la piel está saludable, el tono es uniforme, sin decoloraciones, manchas ni despigmentaciones.
Sin embargo, el envejecimiento natural, así como el efecto combinado de agentes externos e internos (sol, alimentación, enfermedades), pueden incidir en la alteración de la actividad de los melanocitos, lo que se traduciría en una melanina irregular.
Piel suave
La piel sana tiene una cualidad inconfundible: es suave y lisa al tacto, sin áreas que resulten ásperas, resecas, escamosas o irregulares, ni siquiera en zonas como el codo u otras expuestas a mayor desgaste.
No obstante, a medida que envejecemos, tenderá a aumentar la acumulación de queratina epidérmica y se hará más lenta la renovación de las células basales. Esto se observará en una piel más gruesa, reseca, rugosa y con poco brillo.
Firmeza al tacto
Por sobre todas las cosas, una piel sana se siente al tocarla. En este sentido, su textura es compacta, lisa y suave, pero a la vez sólida; no cede, ni se arruga ni se distiende.
Al contrario, por enfermedades o mala alimentación, las proteínas dérmicas (colágeno y elastina) pierden estructura, afectando la firmeza y haciendo que luzca flácida. Esto también pasa al envejecer, aunque es posible atenuarlo.
Exceso de grasa
Las glándulas sebáceas producen aceites naturales para brindar protección. Sin embargo, una piel sana no puede ser excesivamente seca ni excesivamente grasosa.
La alta producción de sebo (grasa) puede acarrear diversos problemas, comenzando por el acné. Además, contribuye con la acumulación de bacterias y células muertas, lo que crea un ambiente favorable a infecciones.
Hidratación
Si la piel luce reseca o con una apariencia y textura escamosas, significa que no está sana y que falta humedad. Es importante mantener la hidratación para evitar ese aspecto de resquebrajamiento.
Ahora bien, tener la piel seca no es propiamente un problema de salud. Sin embargo, si permanece áspera, hay comezón u otros síntomas, es posible que exista alguna patología de base.






