Consejos para cuidar la piel de tu bebé en esta época del año
La mejor manera de cuidar la piel de tu bebé durante el invierno es adoptando unas rutinas básicas para evitar que aparezca la resequedad y la irritación. Recuerda que la piel del bebé es muy delicada y es mejor prevenir que curar.
Cuidar la piel de tu bebé en invierno es fundamental, ya que esta época del año tiene efectos agresivos sobre el cutis. La combinación entre el frío y la calefacción puede llegar a provocar resequedad e irritaciones con gran facilidad.
Si se hace especial énfasis en cuidar la piel de tu bebé es porque esta es mucho más delicada de la de un adulto. Por lo mismo, exige medidas más detalladas. A esto puede sumarse el hecho de que algunos niños son más propensos a desarrollar sequedad cutánea.
La solución está en cuidar la piel de tu bebé con esmero durante esta época del año en especial. ¿Cómo hacerlo? Basta con aplicar algunas medidas sencillas; también, tener en cuenta que es necesario evitar algunas prácticas.
Efectos del frío sobre la piel del bebé
Hay que tomar en cuenta que la piel de un bebé es cinco veces más fina que la de un adulto. Esto es, entre un 40 y un 60 % más delgada. Además, tiene poca grasa subcutánea. Esto lleva a que pierdan calor corporal con mayor facilidad.
Por otra parte, la piel es especialmente sensible a los agentes externos, tales como el frío, el viento y el calor. Asimismo, la piel del bebé tiene un pH neutro y esto lleva a que sea más propensa a las irritaciones y a las infecciones.
Tanto el frío como los cambios bruscos de temperatura pueden provocar alteraciones en la barrera cutánea del bebé. La consecuencia de esto es el enrojecimiento y la descamación de la piel, acompañado por picor, tirantez y escozor.
Las zonas que suelen salir más afectadas son las mejillas, los labios y el dorso de las manos. La zona alrededor de los ojos también puede ser castigada por las bajas temperaturas y el viento frío.
Consejos para cuidar la piel de tu bebé
La mejor manera de cuidar la piel de tu bebé en invierno es adoptando medidas preventivas. No es nada del otro mundo, sino un conjunto de prácticas sencillas que no debes pasar por alto, si no quieres dificultades. Las principales son las siguientes.
Evitar los cambios bruscos de temperatura
Los cambios bruscos de temperatura no solo afectan a la piel del bebé, sino que también pueden provocar varios problemas de salud. Por lo tanto, es muy importante no tener la calefacción muy alta en la casa y tampoco abrigarlo demasiado.
Cuidado al salir del coche. Si se expone a cambios bruscos, el resultado podría ser la resequedad en la piel. Es muy recomendable tener un humidificador en la habitación en la que duerme, ya que esto ayuda a regular la temperatura corporal.
Hidratación, un aspecto fundamental
La hidratación es fundamental para cuidar la piel de tu bebé en invierno. Es un tema sobre el que se debe trabajar las 24 horas del día. Lo más conveniente es utilizar una loción adecuada para su piel. Por lo general, hay que reaplicarla cada tres o cuatro horas. Es conveniente hidratar sus labios con vaselina.
En este punto, también es importante el humidificador. La calefacción y el aire seco del invierno restan mucha humedad al ambiente y, por eso, es necesario ese dispositivo. De otro lado, no olvides darle leche y líquidos de forma regular, ya que la hidratación también debe ser interna.
Baños moderados
No lo bañes con agua muy caliente, ya que esto también fomenta la resequedad. De hecho, lo más recomendable es que no lo bañes todos los días sino dos o tres veces por semana. El baño en invierno debería durar entre 5 y 10 minutos.
Es importante secarle muy bien la piel después del baño. Dale suaves toques con la toalla, en lugar de frotarla. Es muy aconsejable aplicar una crema o un aceite después, ya que esto forma una película protectora que le vendrá muy bien.
Usar protector solar siempre
El sol de invierno también emite los temibles rayos UV. Además, la nieve refleja esos rayos y, por eso, llega incluso a provocar quemaduras. Así que una medida importante para cuidar la piel de tu bebé durante esta época es aplicarle protector solar siempre que salgas de la casa, si el bebé tiene más de 6 meses.
Hacer masajes diarios
Los masajes activan la circulación sanguínea y logran que la piel se vuelva más elástica y suave. Lo más aconsejable es hacerle un masaje de 10 minutos cada día. Hay aceites naturales que hacen más agradable ese masaje, pero también pueden atraer suciedad a su piel. Por lo tanto, no se debe descuidar el baño periódico.
Cuidado con el eczema
Si en algún momento el bebé presenta eczema, lo indicado es bañarlo con frecuencia con un limpiador que no contenga jabón. Incluso es bueno lavar la zona dos veces al día y secarla con suavidad. Si el aspecto de la piel no mejora, lo más conveniente es consultar con el pediatra sobre las medidas a aplicar.
Cuidar de la caspa
Es común que los bebés presenten una caspa láctea en su cabecita. Así que no debe sorprenderte si ves algunas escamas de piel al quitarle el gorro. Esto es fruto de las glándulas sebáceas del cuero cabelludo y suele desaparecer por sí solo. Aplicarle un aceite suave ayuda a disminuir esa caspa.
Ropa y abrigo adecuados
La ropa que está en contacto directo con la piel del bebé debe ser de un material suave, transpirable y, si es posible, de fibras naturales como el algodón. Lo mejor es vestirlo por capas, de modo que se puedan quitar y poner prendas sin que sea tan aparatoso. Ten en cuenta que algunos bebés pueden ser alérgicos a la lana.
Productos a evitar
El mercado está lleno de productos para los bebés y tanta variedad e información cruzada puede ser abrumadora. Hay algunos artículos con los que hay que tener una precaución especial, ya que pueden ser dañinos. Entre ellos están los siguientes.






