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¿Cómo dejar de aplazar tareas importantes en favor de actividades más placenteras?

¿Cómo dejar de aplazar tareas importantes en favor de actividades más placenteras?

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Ese hábito se llama procrastinación. Si esta práctica se vuelve habitual y no la manejas con eficacia, puede convertirse en un verdadero obstáculo para alcanzar tus objetivos.

Posponer para mañana lo que puedes hacer hoy es una conducta que puede repetirse una y otra vez en tu vida. Si este hábito se ha convertido en un obstáculo que afecta tu productividad y bienestar, de seguro te interesa saber cómo puedes dejar de procrastinar.

¿Por qué es tan difícil dejar de procrastinar?

Quien procrastina elige aplazar una tarea, a pesar de darse cuenta que estará peor o que esto le proporcionará malestar en el futuro. Se considera un fenómeno complejo que puede ser difícil de superar debido a la intervención de diversos factores psicológicos, ambientales y emocionales.

Los sentimientos negativos suelen ser los principales disparadores de esta conducta: tener miedo al fracaso o a las críticas, ser muy perfeccionista o sentirse estresado, indeciso, sobrepasado o incluso aburrido, son motivos para procrastinar. También puede relacionarse con la búsqueda de gratificación inmediata en lugar de trabajar hacia metas a largo plazo.

El entorno digital en el que vivimos, con sus numerosas distracciones como las redes sociales y los mensajes instantáneos, contribuye a este hábito. Que las actividades placenteras estén disponibles con tanta facilidad dificulta, aún más, la capacidad para concentrarse y completar las responsabilidades.

Este complejo conjunto de factores pueden combinarse y ser obstáculo para alcanzar tus metas. Pero existen técnicas y estrategias que ayudan a superar esta tendencia:

1- Evalúa tu procrastinación:

El primer paso para combatir la procrastinación es evaluar tus hábitos de posponer tareas. Entender qué evades, cómo te distraes y en qué pierdes tiempo será clave para dejar de procrastinar.

Identifica, analiza y reflexiona sobre las siguientes situaciones:

· ¿Por qué aplazas las cosas?

· ¿Dónde y cuándo procrastinas?

· ¿En qué demoras de manera innecesaria?

· ¿Qué es lo que pospones y cómo lo haces?

Conocerte a ti mismo te permitirá cambiar tus hábitos hacia una menor procrastinación y una mayor productividad. Además, te ayudará a aceptar tus limitaciones, así como aprovechar y potenciar tus fortalezas.

2. Comienza con pasos pequeños y manejables

Cuando te enfrentas a una tarea abrumadora, es común sentirte dudoso o sobrepasado. Esto puede llevarte a postergar lo que hay que hacer en favor de otras actividades más agradables o que te resulten más fáciles de iniciar y completar.

En este caso, la mejor estrategia es descomponer tu trabajo en tareas pequeñas y sencillas de abordar. No mires todo lo que tienes que lograr. Concéntrate en una pequeña actividad que puedes hacer hoy mismo: ese es tu primer paso.

Cada parte del trabajo se convierte en una tarea simple que puedes realizar. Una vez completada, te proporciona una sensación de logro y te motivará a ir por más.

3. Establece metas concretas

Definir metas específicas y prioritarias es fundamental para dejar de procrastinar. Cuando tus objetivos son poco realistas o no están bien definidos, es más probable que caigas en la tentación de postergar tus tareas.

La motivación es una fuerza poderosa que te impulsa a esforzarte para alcanzar lo que deseas. Conocer los propósitos detrás de tu esfuerzo te ayudará a posponer recompensas inmediatas en favor de logros mayores a largo plazo.

Al definir tus metas, es importante que sean lo más específicas posible. Si son muy generales o amplias tienden a ser menos motivadoras y pueden generar malestar al percibirlas como lejanas o difíciles de alcanzar.

4. Organiza tu día

Uno de los principales desencadenantes de la procrastinación es la indecisión sobre qué hacer, en qué momento o cuál es la siguiente acción a realizar. Aprender a estructurar tu tiempo puede ayudarte a mantener una perspectiva más responsable incluso cuando la voluntad flaquea.

Tener planificadas tus actividades diarias te permite saber qué hacer en cada momento. Esto reduce la incertidumbre y te ayuda a mantener el enfoque en tus metas.

Organiza tu agenda durante la semana o el día anterior para comenzar cada mañana sabiendo a qué te enfrentas y en qué orden realizar cada tarea.

5. Prioriza

A la hora de planificar tu día, es importante que tengas claro qué es lo más relevante que debes hacer. Asignar a tus tareas niveles de prioridad te ayudará a enfocarte en lo que merece mayor atención y gestionar mejor tu tiempo.

6. Haz lo más difícil o lo más fácil primero

A la hora de abordar tus tareas, tienes dos enfoques posibles:

· Comenzar con lo más fácil: puede ser útil para aumentar tu confianza y poner tu mente en modo de trabajo. Esta estrategia te permite lograr pequeños éxitos de manera rápida, lo que puede motivarte a seguir adelante con tareas más desafiantes y establecer un impulso positivo para el resto del día.

· Empezar con lo más difícil: te permite eliminar con antelación las tareas más desafiantes mientras aún tienes energía y claridad. Al enfrentar lo más complicado primero, te liberas de la carga mental y emocional asociada con estas tareas. De esta manera, podrás disfrutar de un sentido de alivio y logro.

Ambas actitudes pueden ser beneficiosas dependiendo de tu estilo de trabajo y preferencias personales.

7. Espera antes de complacer tus impulsos

Si te sientes tentado de posponer tus actividades y prefieres realizar una tarea menos productiva, no cedas de inmediato a tus impulsos. Dejar pasar cierto tiempo es una estrategia efectiva para evitar la procrastinación.

Puedes establecer un período de espera de 20 minutos o contar hasta 10 antes de ceder a la distracción. Durante este tiempo, evita caer en la tentación y espera lo que estipulaste antes de tomar una decisión. Verás que, muchas veces, las ganas de hacer algo menos importante se irán.

8. Establece plazos

Estipular plazos para tus tareas es una estrategia efectiva para dejar de procrastinar. Es importante que las fechas límites sean apropiadas, posibles, concretas y significativas.

Determina plazos que te proporcionen el tiempo suficiente para completar la tarea sin presionarte demasiado pero que no te deje muchos momentos libres.

Los plazos deben ser flexibles y ajustables según tus necesidades y circunstancias.

Si te causan estrés o dificultan tu progreso, tendrás que modificarlos o adaptarlos para garantizar que te ayuden en lugar de obstaculizar tu productividad.

9. Haz que las tareas sean más agradables

Si tienes que hacer una tarea tediosa o que te disgusta, busca estrategias que te ayuden a transformar el momento en algo más agradable. Estos son algunos recursos que puedes implementar para que lo que tienes que hacer no te resulte tan pesado o monótono:

· Musicaliza el momento con tus canciones favoritas

· Inventa juegos o desafíos para mantenerte entretenido

· Establece recompensas para ti mismo cada vez que alcances un hito o avances en una tarea.

10. Crea rituales de inicio

Establecer rituales de inicio, como contar, aplaudir una vez, escuchar una canción energizante o seguir alguna rutina específica, puede ayudarte a entrar en un estado mental adecuado para empezar a trabajar.

11. Elimina las distracciones

Dejar de procrastinar en un entorno lleno de distracciones y tentaciones es una tarea complicada. Si deseas estar más concentrado en tu trabajo, es crucial identificar y reducir al mínimo las potenciales fuentes de interrupciones innecesarias.

El teléfono móvil, con acceso a redes sociales, internet, videos, música, correo electrónico, juegos y más, es una distracción habitual. Mantenlo en silencio y fuera de tu campo de visión durante los periodos en los que necesitas concentración.

Las interrupciones de las personas en tu entorno también pueden facilitar la procrastinación. Establece límites claros y amables, indicando cuándo estarás disponible para atenderlas.

12. Recompensa tu esfuerzo

Recompensarte al lograr un objetivo puede ser un poderoso impulso para mejorar la eficiencia y productividad. En lugar de usar lo que disfrutas como una excusa para procrastinar, puedes transformarlo en un premio por completar tu trabajo de manera satisfactoria.

Al reconocer tus logros y premiar tu desempeño, refuerzas la conexión entre hacer bien las cosas y experimentar resultados positivos.

13. Pide ayuda a otras personas

Contar con personas que te estén monitoreando o te recuerden lo que debes hacer, puede ser efectivo. Busca apoyo y retroalimentación de amigos, familiares o compañeros comprometidos con el éxito.

14. Recurre a la visualización

Este método aprovecha la capacidad natural para imaginar de manera vívida resultados futuros y el éxito al completar una tarea o alcanzar un objetivo.

El fundamento de esta práctica es que el cerebro no distingue entre experiencias reales e imaginadas. Al visualizar los beneficios, la satisfacción y la sensación de logro que conlleva completar tus metas, será más fácil mantenerte motivado y superar los obstáculos mentales que puedan surgir al enfrentarte a una tarea difícil o desagradable.

15. Cuida de ti mismo

La procrastinación a menudo puede estar relacionada con el estrés y la falta de autocuidado. Prioriza tu bienestar físico y emocional mediante:

· El descanso adecuado.

· Una alimentación saludable.

· La práctica regular de ejercicio.

· El establecimiento de límites en tu vida personal y laboral.

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