Alta Plaga: “Soy el lado B de los influencers”
Walter, conocido como “Alta Plaga”, es un fenómeno en las redes sociales de la ciudad, donde se ha ganado el cariño de más de 100 mil seguidores. A sus 53 años, con una vida común y una personalidad carismática, ha logrado destacarse en un mundo dominado por influencers más jóvenes y estilos de vida aspiracionales. Lo que diferencia a Alta Plaga es su cercanía con la gente, su autenticidad y su enfoque en lo cotidiano.
“Soy el lado B de los influencers”, comenta Walter, explicando que su éxito no se debe a una planificación sofisticada o producciones organizadas. Al contrario, sus videos son espontáneos, reflejando la vida diaria de una persona que trabaja como colectivero y que además está terminando sus estudios secundarios. Su jornada comienza a las 4 de la mañana y transcurre entre su trabajo, la escuela y sus momentos en familia.
El contenido de Alta Plaga no se limita a los típicos temas de la farándula digital. En sus videos, interactúa con vecinos, comerciantes y personas de todos los estratos sociales, incluyendo aquellos que muchas veces son invisibilizados. “Me gusta darle un lugar a todo, porque la vida no es solo mansiones y autos caros”, señala. Walter utiliza sus redes para visibilizar realidades que muchos evitan, como la de personas que buscan en la basura para sobrevivir, a quienes aborda con respeto y humor.
Su enfoque también lo ha llevado a conectarse con instituciones y eventos importantes en la ciudad. Un ejemplo de ello es su visita a un equipo de deportistas con discapacidad que participaba en las Olimpiadas Especiales a nivel internacional, un encuentro que lo marcó profundamente. “Estos son los verdaderos héroes”, comenta sobre la experiencia.
Pese a su creciente popularidad, Alta Plaga no se toma en serio el título de “influencer”. Asegura que su mayor motivación es seguir siendo el mismo y no dejar de estar en contacto directo con sus seguidores. “Soy un influencer tocable”, bromea, destacando que la gente lo encuentra en la calle y le habla como si fuera un viejo amigo. Aunque reciba ofertas para monetizar su presencia en redes, Walter apunta a no perder el toque humano que lo distingue.
La historia de Alta Plaga es la de un hombre que, sin perder su esencia, ha encontrado en las redes sociales una plataforma para conectar con su comunidad. Con su humor, autenticidad y la capacidad de mostrar tanto lo bello como lo feo de la vida, se ha convertido en una figura querida y respetada en Concordia.
Fuente: Despertar Entrerriano






