El Merendero Los Naranjitos tuvo ayer un día distinto, porque recibieron la visita de la gente del Movimiento Popular Los Pibes, de Buenos Aires y quienes cuentan con un espacio en FM Riachuelo, una emisora muy volcada a lo social y que permanentemente está del lado de los trabajadores en las distintas luchas entabladas en todo el país.
Muchos chicos se congregaron en la sede de “Los Naranjitos”, de la mano de Gladis González, quien obviamente que atendió tanto a los locales como a los visitantes de la mejor manera con pizzas, tortas fritas y demás, abriendo el corazón de todos como siempre sucede.
En la oportunidad, conversamos con Alejandro Lucero quien junto a otros dos compañeros recién llegaban a la ciudad para trabajar junto a los chicos.
Alejandro, bienvenido. Una oportunidad de interactuar con los chicos de Concordia.
En principio, nuestra tarea dentro del Movimiento Popular Los Pibes tiene que ver con acompañar los desarrollos que se hacen en cada territorio y aportar lo que tengamos que aportar para que esos desarrollos se destraben, o crezcan, en los territorios donde cada compañero decida que deba suceder. Nuestro movimiento tiene 25 años de existencia, y surgió en la noche negra del neoliberalismo y en la actualidad estamos en un momento donde hay que fortalecer cada uno de los territorios y construir desde allí las respuestas para nuestro pueblo. Convencidos de que venimos luchando, y luchamos para que se vaya la “peste amarilla” que gobernó cuatro años este país. Pero no alcanza con un cambio de gobierno porque el poder, últimamente, está siempre en los medios económicos que son los que realmente deciden. Entonces tenemos que construir otra geometría de poder para pelearles ese poder económico, una pelea que las instituciones no logran hacer por las presiones a las que está sometidas. Y en ese sentido, nuestra presencia aquí en Concordia, como lo hicimos en La Paz y Feliciano hoy, tiene que ver con eso, con aprender de la experiencia de los compañeros para replicarlas. Nosotros también somos parte de un programa de radio, en la FM Riachuelo y que se llama “Al Gran Pueblo Salud”, y entonces necesitamos mostrar y generar expectativas en otros pueblos, en otros lugares donde no hay construcciones territoriales, mostrando lo que se puede hacer cuando el pueblo se une y lucha.
Y seguramente dejan aquí, y en todos lados, una linda tarea para los chicos, para que trabajen.
Ya estuvieron aquí los compañeros de la Beltrán, tratando de promover esta idea de recuperar la tecnología para el lado del pueblo (reciclado de computadoras y demás) y no ser solo el receptor de las migajas. Una tecnología que tiene una estrategia, digamos, que es lograr el acceso a los servicios de salud, lograr el acceso a la educación en tiempos de pandemia, pero también generar que la posibilidad de los desarrollos y la inteligencia colectiva de nuestro pueblo pueda acceder a otros techos que todavía no los conocemos. Y nosotros, en particular, en el equipo sanitario, podemos decir que se ha conformado en cada ciudad, producto de una necesidad, la idea de asistir desde un recurso de primeros auxilios hasta en algunos casos construir alguna red de salud para favorecer la atención de las compañeras y los compañeros. No sin lucha, porque las instituciones están desbordadas, los médicos están entre agotados y mal pagados, y la verdad que lo que vemos en la provincia de Entre Ríos es mucha desidia permanente respecto de la atención pública de la salud, que coincide con el resto del país. Nosotros venimos de la ciudad de Buenos Aires, la ciudad más rica del país, y el servicio de salud ha colapsado porque básicamente está mal pago, reducido en sus prestaciones y con la excusa del covid, el acceso a la salud en general se ha restringido fenomenalmente. Estamos en una crisis sanitaria por el covid, pero más allá de ello también.
Y seguramente que en el interior del país, como aquí, se charla mucho sobre prevención de salud ante este panorama.
Nosotros tenemos una tarea difícil, porque desde las organizaciones populares hemos construido educación popular, hemos construido vivienda, nos hemos ocupado de construir, con compañeros y compañeras, el tema de la alimentación. Pero lo que siempre se mostró como alejado fue el tema de la salud, porque fueron muchos años de dominación, en la cual se le arrancó el conocimiento a la comunidad respecto a los saberes comunitarios en la salud, los saberes ancestrales. Y todo quedó concentrado, lentamente, en la industria farmacológica, y en los medios hegemónicos. Entonces es muy difícil revertir eso, pero lo estamos haciendo lentamente, no dejando de lado la indiscutible obligación que tiene el estado de ocuparse de la sanidad y la salud de nuestro pueblo. Pero eso no significa que tengan el monopolio de la salud. Nuestro pueblo organizado también tiene derecho y sabe cómo ocuparse de la salud de cada uno de nosotros. Solamente hay que destrabar eso, que fue un ejercicio de represión y colonización cultural de muchísimos años, y que nos termina haciendo dependientes de los hospitales. En vez de considerar que los hospitales es el lugar donde hay que arribar cuando no queda otra solución. En ese sentido, lo que vos mencionas respecto a la prevención, es central la prevención. Pero la prevención incluye también, como decía Carrillo, salir de la miseria. No hay peor virus o bacteria que la miseria, decía Carrillo. Ahí es donde nuestra función como equipo sanitario no es solamente medicamentos, atención clínica y demás sino que tiene también que ver con la vivienda, educación, el agua potable, cloacas y con todo lo que hace una construcción de una vida digna. Y el trabajo, desde ya.
Y caemos también en el tema del “negocio” de la medicina, como se dice, porque los de bajos recursos no tienen acceso a medicamentos que son realmente caros, aún para los que más tienen.
El mejor ejemplo es el tema alimentario. Yo tengo 57 años y mis abuelos, aún viviendo en la provincia de Buenos Aires tenían un tablón de lechuga, de acelga, tenían un gallinero y nunca faltaba la comida. De repente, la industria alimentaria en los 90 generó una idea de dependencia en el consumo de alimentos y le proponía a nuestro pueblo decirle: “no trabajes más en la tierra, vos ocúpate de lo que más querés, total con lo que vos ganás podés comprar en el supermercado”. Esa propuesta, de supuesto liberalismo, de acceso a los bienes, significó alejarse de la posibilidad, autónomamente, de alimentarse. Y culturalmente, con el paso de las generaciones, eso se fue perdiendo. Entonces, ya en muchos lados cuesta recuperar la posibilidad de alimentarse con lo que uno tiene, y se termina siendo dependiente del supermercado, que aumenta cada vez más los precios y uno tiene cada vez menos trabajo. Con la salud pasa exactamente lo mismo, ya que nos han hecho dependientes en forma totalmente exagerada de la medicina. Entonces, en distintos lugares, donde no hay atención, le ofrecen al paciente un analgésico. Me duele la muela, un analgésico; me duele la espalda, analgésico; me duele el estómago, un analgésico; porque la cura de eso no aparece y entonces lo que hay es medicamentos. Luego, vos querés ir a comprar ese medicamente, y lógicamente es más caro. Pero esa no es la solución. No digo que no son necesarios los analgésicos, obvio. Pero hay una sobre indicación en el consumo de antibióticos y medicamentos que genera la misma trampa que los alimentos, o sea que nos hace dependientes de ese sistema y después, como no podemos ingresar a ese sistema porque no es para nosotros, lo padecemos doblemente. Y una propuesta que traemos desde allí es, como bien señalaste, es la prevención, que tiene que ver básicamente con una condición de vida más digna. Estamos muy preocupados en cortar el hambre y eso no siempre va de la mano de alimentar, y ello también trae consecuencias sobre la salud. Si nosotros podemos trabajar eso, que es lo que hacen los compañeros y compañeras en los territorios, seguramente la pelea sobre el sistema de salud y las medicinas y demás, sería otra, desde otra posición seguramente.






