Árbitros bajo presión | EN NUESTRO FÚTBOL SE PIDE TODO
Pasó la fecha 5 del Torneo Oficial y sin duda que siempre deja cosas. Por lo pronto, mucho trabajo para el Tribunal de Disciplina porque, por caso, en la cancha de Libertad hubo 9 expulsados que tendrán que ir a declarar al citado ente y luego esperar la sanción sobre la cantidad de fechas que les corresponden cumplir. Ya no hay marcha atrás sobre si fueron justas esas expulsiones, como tampoco se puede hablar más sobre supuestos, con los casos donde correspondía expulsión y no la hubo.
Lo cierto, también, es que más allá de la actuación de los árbitros hay que ver la conducta de jugadores, cuerpos técnicos y allegados. Porque en todo el fútbol en general hoy se protesta TODO, hasta si fue o no un lateral, y en la gran mayoría de los casos se trata mal a los árbitros, o jueces de línea.
Lo único que se observó fue mucho respeto para los reclamos con Jennifer Dorsch, quien fue asistente uno en el partido entre Colegiales y Wanderer´s. Pero después, los árbitros ligaron todo tipo de insultos. Además, hay que decir que la gente allegada a los clubes no luce, en su mayoría, la investidura como tal porque se la pasan reclamando y diciéndole barbaridades al árbitro de turno. Mora se llevó una catarata de insultos, como para guardar por dos años, más o menos, y más allá de los errores que pudo haber cometido se trata de un partido de fútbol y no un campo de batalla.
De todas maneras, ahora ya volverá la gente a las canchas y los insultos se reproducirán por “miles”, porque es una constante de nuestro fútbol el ir a “descargarse” a una cancha de fútbol. Y lamentablemente se lo tomó como una normalidad. Tanto que cuando uno quiere seguir la carrera de árbitro de fútbol te dicen “y tenés que tener temple para aguantarte las puteadas de la gente, las barbaridades que te dicen”.
Entonces, con este comentario queremos significar que todo tiene que ver con todo, y los árbitros sienten toda esa presión y por ello tienen derecho a equivocarse. Pero se equivocan en un partido de fútbol, y no apuntando con un fusil al “enemigo” equivocado. Hoy es muy difícil para un árbitro estar dentro de una cancha, porque siempre estuvieron en el “ojo de la tormenta”, y nunca se los felicita por haber sido bien imparciales o haber tenido un arbitraje impecable. Pero, insistimos, también hay que ver el comportamiento de los jugadores, que tratan de inventar faltas, que protestan todo y muchas veces se extralimitan insultando al árbitro, que en algunos casos deja pasar los mismos y en otros son totalmente severos expulsándolos de la cancha. Los entrenadores también, en algunos casos, están más afuera que dentro de la cancha, porque son expulsados muy a menudo por sus reacciones.
Es cierto que viven el partido intensamente, y nos parece muy bien porque quiere decir que corre sangre por sus venas, pero otra cosa es ya minimizar el trabajo del árbitro, y otra insultarlo.
Así, con lo expuesto, el Tribunal de Disciplina tendrá trabajo para rato, y casi interminablemente, porque incluso si actuara de oficio en los partidos, la lista de declarantes que tendría por semana sería también interminable, y alcanzaría cifras increíbles. Porque en nuestro fútbol se protesta todo, se pide todo y el árbitro es el blanco perfecto del desahogo, del insulto, sin pensar la presión que tiene, incluso hasta cobrando bien una falta, porque también los insultantes consideran que está “pago” por el rival de turno. De exageraciones vive el fútbol, y así estamos, lamentablemente.
Para terminar, sí, entendemos que el arbitraje en todo el país está realmente bajo, porque no se encuentra un sobresaliente o alguien que pueda “pilotear” un partido correctamente, pero no por ello lo podemos hacer el único culpable de todos. En la mayoría de las veces el equipo tal o cual no gana porque no mete la pelota en el arco, que es el abecé del fútbol, obviamente.








