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“La gente dejó de ir al río por miedo”: advierten por robos y falta de controles

“La gente dejó de ir al río por miedo”: advierten por robos y falta de controles

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Un integrante de una cooperativa de pesca y turismo de Concordia, se comunicó con Despertar Entrerriano tras la reciente destrucción de una casona ubicada en la zona del río. Señaló que los robos y la inseguridad habrían provocado que vecinos y pescadores dejen de frecuentar el sector y reclamó mayores controles para recuperar un espacio que considera de gran valor turístico.

La zona ribereña de Concordia quedó en el centro de la escena. Esta vez, a partir de la situación que atraviesa una antigua casona ubicada en inmediaciones de La Bianca y de los reclamos por seguridad que, según quienes trabajan y frecuentan el río desde hace años, se vienen acumulando en ese sector.

Un  integrante de la Cooperativa de Trabajo, Pesca y Turismo Rancho Río Alto, en diálogo con nuestro medio, aportó su mirada sobre lo que ocurre en el lugar.  Según relató, quienes trabajan habitualmente en la zona vienen observando situaciones que generan preocupación y que, a su entender, terminaron alejando a vecinos, pescadores y visitantes.

Robos y temor entre quienes frecuentan el río

Sostuvo que en los últimos años se registraron robos de motos y equipos de pesca en distintos puntos cercanos al río. Aseguró que esta situación fue generando temor entre quienes solían acercarse simplemente a tomar mates, pescar, caminar o practicar deportes: “Hace cuatro o cinco años era común ver gente quedarse por las noches a matear, pescar y disfrutar el fin de semana. Ahora no se puede hacer eso”, afirmó.

El entrevistado también señaló que su propia experiencia con el rancho de la cooperativa estuvo atravesada por hechos de vandalismo y robos. Según contó, en distintas oportunidades rompieron o sustrajeron elementos del lugar, lo que terminó dificultando la posibilidad de sostener allí actividades vinculadas al turismo y la pesca.

Para él, esta situación tiene una consecuencia directa: menos personas recorriendo el sector significa también menos ojos sobre lo que ocurre allí: “Si la gente deja de ir, es el caldo perfecto para que ellos puedan operar”, manifestó.

Señalamientos sobre presunto contrabando

Uno de los principales planteos realizados por el entrevistado está relacionado con el presunto ingreso y egreso de mercadería de manera ilegal por distintos sectores de la costa. Aseguró que esta problemática “es voz popular” entre quienes viven y trabajan en las zonas cercanas al río y afirmó que habría personas que utilizan vehículos para trasladar mercadería hacia la costa uruguaya.

También hizo referencia al estado de los caminos que conducen hacia determinados sectores ribereños. Según su observación, pese a que las lluvias suelen deteriorarlos, posteriormente vuelven a encontrarse transitables, lo que ,a su entender, permitiría el movimiento de vehículos por zonas donde el acceso debería ser más controlado.

Además, reclamó que se profundicen los controles preventivos de Policía y Prefectura y que se analicen alternativas para limitar los accesos vehiculares a determinados sectores. Más allá de las denuncias vinculadas a seguridad, el entrevistado puso el foco en otra cuestión: el potencial turístico de la zona.

Describió el paisaje de las barrancas, las piedras, las caídas de agua y sectores como Salto Chico, La Bianca y Donovan como espacios con posibilidades para desarrollar actividades recreativas y deportivas.

También mencionó que muchas personas de barrios cercanos utilizaban históricamente la zona para salir a correr, pescar, tomar mates o simplemente disfrutar del río: “Un lugar de acceso libre y gratuito, con una belleza impresionante, no puede ser que no se pueda disfrutar por unos pocos”, sostuvo.

En ese sentido, consideró que recuperar la seguridad permitiría no solamente que los vecinos vuelvan a utilizar el espacio, sino también generar movimiento económico para comerciantes y trabajadores de los barrios cercanos. Planteó que deberían analizarse medidas concretas para ordenar el ingreso a la zona, entre ellas la posibilidad de establecer determinados puntos de entrada y salida para controlar mejor la circulación de vehículos.

También mencionó la necesidad de realizar tareas de mantenimiento y saneamiento en algunos sectores, además de avanzar en una planificación que permita preservar el ambiente y, al mismo tiempo, desarrollar propuestas turísticas. A la problemática de seguridad sumó además su preocupación por la deforestación de la selva en galería, la pesca y la caza indiscriminadas, situaciones que, según afirmó, afectan el entorno natural del río.

Para el integrante de Rancho Río Alto, el desafío consiste en recuperar el vínculo entre la comunidad y el río sin dejar de lado la seguridad ni el cuidado ambiental: “Queremos proteger y cuidar el recurso y darle valor agregado al turismo”, expresó.

Mientras tanto, la reciente situación de la casona volvió a poner el foco sobre un sector que, según quienes lo conocen desde hace años, tiene un enorme potencial recreativo y turístico, pero que también enfrenta problemas de seguridad, deterioro ambiental y falta de infraestructura. 

Fuente: Despertar Entrerriano

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