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Una misma escuela, diferentes maneras de vivirla: del «vengo para salir de casa» al «acá crecí como persona»

Una misma escuela, diferentes maneras de vivirla: del «vengo para salir de casa» al «acá crecí como persona»

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La escuela es un espacio donde cada estudiante vive de manera diferente. Para algunos representa un lugar de aprendizaje y crecimiento, mientras que para otros es un sitio para despejarse, compartir con amigos o simplemente salir de la rutina. Desde Despertar Entrerriano consultamos a distintos estudiantes, donde recolectamos las siguientes opiniones muestran cómo cambia la percepción de la escuela según la edad y la forma de ver esta etapa de la vida.

Los estudiantes más chicos, de ciclo básico, que están recién iniciando secundaria, suelen tener una visión más despreocupada, inmadura, relajada, sobre la escuela, entre los entrevistados, nos respondieron: “La verdad, lo que más me gusta de la escuela es salir de mi casa. Con mis amigos casi siempre estamos con el celular, jugando o mirando TikTok, y no le damos mucha importancia a las clases. Como recién estamos en segundo año, siento que todavía falta mucho para pensar en el futuro, así que prefiero vivir el día a día y no preocuparme demasiado” expresó.

Los chicos de ciclo superior, se enfocan más en matar el tiempo “Para mí, la escuela es un lugar donde puedo despejarme de mi casa y pasar tiempo con mis amigos. Me gusta hablar de cualquier cosa con ellos y disfrutar el momento sin pensar tanto en el futuro. La verdad es que me distraigo bastante en las clases, pero igual siento que venir a la escuela vale la pena por las personas con las que comparto todos los días.”

Por otro lado, los más grandes, conectan más con la realidad: “Como estudiante de sexto año, creo que lo mejor de la escuela son las experiencias que vivimos con nuestros compañeros y profesores. Más allá de aprender las materias, es un lugar donde conocemos distintas opiniones, formamos amistades y crecemos como personas. Para mí, esos momentos compartidos son lo más valioso que deja esta etapa.”

Los estudiantes de distintos años tienen diferentes opiniones sobre qué aspectos mejorarían de la escuela, según sus experiencias y la etapa que están atravesando.

Retomando el ciclo básico, la despreocupación es caótica ”cambiaría principalmente los horarios, ya que siente que pasar muchas horas en la escuela se vuelve pesado. También modificaría la duración de los recreos y algunas materias que considera muy exigentes, además de pedir una menor presión por parte de los profesores”. Con el ciclo orientado su preocupación tras el gran salto “cambiaría los horarios y la exigencia escolar. Considera que los profesores y directivos deberían tener más empatía con los alumnos, especialmente durante etapas de adaptación como el paso de tercero a cuarto año, donde aparecen nuevos compañeros, materias y orientaciones.”

Por otro lado los que cursan el último año”plantean cambios más generales, como mejorar la infraestructura de las escuelas, aumentar las becas para estudiantes que necesitan apoyo económico y mejorar la alimentación dentro de la institución, ofreciendo opciones más saludables para quienes lo necesitan.” comentó

De la adaptación a la presión por el futuro: así cambia ser estudiante

Ser estudiante en la actualidad implica enfrentar distintos desafíos que pueden cambiar según la edad y la etapa escolar. Mientras los alumnos más jóvenes se enfrentan a la adaptación, las relaciones sociales y las nuevas responsabilidades, quienes están más cerca de terminar la secundaria sienten una mayor presión por el futuro y las expectativas que tienen sobre ellos.

Los del ciclo básico consideran que una de las mayores dificultades es adaptarse a las exigencias de los profesores y las familias. También destaca los problemas relacionados con los grupos sociales, los prejuicios y el bullying, ya que en esta etapa muchas veces cuesta encontrar un lugar dentro de los distintos grupos. Además, menciona el uso del celular como otro desafío, porque muchas veces genera distracción y conflictos dentro del aula.

El ciclo orientado señala que lo más difícil son los cambios que aparecen al pasar de tercero a cuarto año. La llegada de nuevos profesores, compañeros, orientaciones y materias más complejas requiere un proceso de adaptación. También menciona algunas dificultades relacionadas con las normas de vestimenta en ciertas instituciones y cómo pueden influir en la forma en que los estudiantes expresan su identidad.

Los más maduros plantean que la principal dificultad es manejar la presión y las expectativas que reciben tanto de la escuela como de sus familias. Al estar cerca de terminar la secundaria, aumenta la responsabilidad, aparecen trabajos más exigentes y comienza la preocupación por el futuro. Según su mirada, el desafío está en encontrar un equilibrio entre cumplir con las obligaciones y disfrutar esta etapa sin sentirse constantemente presionado.

En conclusión, las dificultades cambian según el año escolar: los estudiantes más jóvenes se enfocan en adaptarse y relacionarse con los demás, los de cuarto año enfrentan cambios importantes dentro de la secundaria, y los de sexto año sienten más presente la presión por el futuro. Sin embargo, todos coinciden en que ser estudiante hoy implica aprender a manejar responsabilidades, emociones y desafíos personales.

Fuente: Despertar Entrerriano.

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