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Escoliosis en niños: a qué señales deben estar atentos los padres para detectarla de manera temprana

Escoliosis en niños: a qué señales deben estar atentos los padres para detectarla de manera temprana

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Se trata de una deformación de la columna de origen genético que afecta al 4% de los chicos y puede empeorar durante el crecimiento. Especialistas explicaron qué cambios en la postura deben alertar y por qué un diagnóstico temprano puede evitar tratamientos más complejos.

Cada 25 de junio se conmemora el Día Mundial de la Concientización sobre la Escoliosis. Se trata de una enfermedad de origen genético que consiste en una deformación de la columna y afecta al 4% de los chicos.

La escoliosis idiopática es una deformidad tridimensional en la estructura de la columna producida por una alteración genética. Es una problemática frecuente en el desarrollo: se estima que el 4% de los niños y niñas presenta escoliosis y puede empeorar con el tiempo si no se toman medidas. De acuerdo con el médico traumatólogo especialista en patología de la columna del Hospital de Clínicas de la UBA Andrés Ferrero (MN 118.271), “el diagnóstico temprano es clave para evitar llegar a escenarios donde el tratamiento es mucho más complejo o inclusive hay que operar para evitar problemas respiratorios o cardíacos”.

Qué es la escoliosis en niños y por qué puede pasar desapercibida

Según la Mayo Clinic, la escoliosis es una curvatura lateral de la columna vertebral que suele diagnosticarse en niños mayores de 10 años y adolescentes. En la mayoría de los casos, la causa es desconocida, aunque puede estar asociada a factores genéticos o afecciones neuromusculares. Al inicio, los cambios pueden ser sutiles y pasar inadvertidos.

Una publicación de la Universidad de Stanford describió que, cuando se mira la espalda desde atrás, una columna normal aparece recta. En la escoliosis, en cambio, puede observarse una curvatura lateral que luce como una “S” o “C” y una rotación de las vértebras, lo que da la apariencia de que la persona está inclinada hacia un lado. Stanford define escoliosis como una curvatura de 10° o más y aclara que no debe confundirse con mala postura.

Señales físicas: qué mirar en la postura y la espalda para detectarla temprano

La escoliosis es detectable a través de la observación como primera herramienta y la realización de una radiografía (espinograma: radiografía de la columna completa), según explicó Ferrero. Algunos indicios pueden verse a simple vista en el cuerpo de los niños y adolescentes.

Entre las señales más frecuentes, el especialista enumeró: un hombro más alto que el otro, pelvis desalineada, pliegues asimétricos en la piel de la espalda y/o una alteración en el balance de la columna.

En la misma línea, la Mayo Clinic y Stanford mencionan asimetrías en hombros, omóplatos y caderas. También puede notarse que, al estar de pie, los brazos no cuelgan de la misma manera a ambos lados del cuerpo. Otro signo útil es observar la espalda cuando el niño se inclina hacia adelante: puede apreciarse que los lados de la espalda tienen distinta altura.

Especialistas del NIH (Instituto Nacional de Artritis y Enfermedades Músculoesqueléticas y Cutáneas) coinciden en que muchas formas leves no generan dolor y que el primer indicio suele ser un cambio en la postura: hombros desiguales, un omóplato que sobresale más, una cadera más alta que la otra o una caja torácica que sobresale más al inclinarse hacia adelante.

Cuándo consultar y cómo se confirma: controles médicos y estudios

Ante la sospecha de escoliosis, la recomendación es consultar a un profesional de la salud. La confirmación del diagnóstico se apoya en el examen físico y en estudios por imágenes.

Stanford señala que los rayos X son la herramienta de diagnóstico primario y que, al establecer un diagnóstico, el especialista medirá el grado de curvatura en las radiografías. En algunos casos pueden indicarse otros estudios, como resonancia magnética o tomografía computarizada, especialmente en curvaturas no idiopáticas, patrones atípicos o escoliosis congénita.

La detección temprana es central porque permite decidir el seguimiento y el tratamiento en función del crecimiento. En ese sentido, Stanford remarca que pediatras, proveedores de atención médica familiar y algunos programas escolares buscan de forma rutinaria señales de escoliosis.

También advierte un punto clave para las familias: el dolor de espalda o de piernas y los cambios en los hábitos de evacuación intestinal y de vejiga no se asocian comúnmente con escoliosis idiopática. Un niño que experimenta este tipo de síntomas, señalan desde la universidad, debe ser revisado inmediatamente por un médico traumatólogo.

Tratamientos posibles según la gravedad: observación, corsé o cirugía

El enfoque puede variar según la edad, la causa, el alcance de la curvatura y el crecimiento esquelético. El objetivo es detener la progresión de la curva y evitar la deformidad.

Ferrero explicó que, cuando la deformidad es leve, se debe continuar con controles en la etapa de crecimiento. Si avanza y se vuelve moderada, puede ser necesario el uso de corsé hasta completar esa etapa. Si la escoliosis es severa, “se somete a cirugía para alinear la columna y evitar a futuro problemas cardiorrespiratorios en muchos casos”, indicó.

Stanford aporta criterios de referencia por grados de curvatura: la observación con exámenes repetidos puede usarse cuando la curva es de menos de 25° y la persona todavía está creciendo. Los soportes pueden indicarse cuando la curva mide más de 25° a 40° en una radiografía y permanece el crecimiento del esqueleto. La cirugía puede recomendarse cuando la curva mide 45° o más y el soporte no es exitoso para enlentecer la progresión en una persona que aún está creciendo.

El NIH señala que, con tratamiento, observación y seguimiento médico, la mayoría de los niños y adolescentes con escoliosis tiene una vida normal y activa.

Hábitos y actividad física: qué recomiendan los especialistas para cuidar la columna

Además del control médico, Ferrero destacó el valor de incorporar actividad física desde la infancia y sostenerla a lo largo de la vida. “La actividad física tiene que hacerse toda la vida, independientemente de cual sea, porque previene alteraciones posturales, rigidez y contracturas, mejora la flexibilidad, permite ganar masa muscular, mantenerse en forma y evitar el sobrepeso, entre otros beneficios”, señaló. En los niños y adolescentes, recomendó el ejercicio tanto en el colegio como por fuera, y en los adultos, yoga.

El especialista también se refirió al uso frecuente de tecnología y a sus consecuencias posturales. “Las posturas viciosas que genera la inclinación del cuello hacia adelante al usar celular o tablets pueden traer como consecuencia tensiones musculares. Por eso reafirmamos la importancia de hacer deporte y tratar de usar estas pantallas siempre mirando hacia adelante, a la altura de los ojos”, agregó.

Jornada del Hospital de Clínicas: controles y actividades para concientizar

En el marco del Día Mundial de la Concientización sobre la Escoliosis, el Hospital de Clínicas de la UBA (Av. Córdoba 2351, planta baja) ofrecerá una jornada que incluirá controles, charlas y talleres abiertos a todo público.

Será hoy jueves 25 de junio, de 8 a 12 horas, y se ofrecerán chequeos con inscripción previa. Se sugiere concurrir con últimos estudios realizados, si se tienen, como espinogramas, resonancias magnéticas y radiografías de columna.

Desde las 10 se ofrecerán conferencias y talleres con especialistas sobre detección temprana de la escoliosis, aspectos emocionales y familiares, ejercicio terapéutico específico y abordaje kinésico, entre otros temas.

Fuente: Infobae

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