“Metamorfosis continua”: diez años de arte, búsqueda y reconstrucción después de perderlo todo
La artista visual y escritora Olga Noya presenta en Fundación Magma una muestra que reúne obras realizadas durante la última década. En diálogo con Despertar Entrerriano, reflexionó sobre los procesos de transformación que atravesaron su vida y su producción artística, el valor de la creatividad en tiempos de virtualidad y el papel del espectador en la construcción de sentido.
Detrás de cada obra que integra Metamorfosis continua hay una historia marcada por cambios, pérdidas, búsquedas y reconstrucciones. La muestra individual de la artista entrerriana Olga Noya, que se exhibe en Fundación Magma, reúne trabajos realizados durante los últimos diez años y propone un recorrido por distintos procesos creativos atravesados por la memoria, la naturaleza y la experiencia humana.
En diálogo con Despertar Entrerriano, Noya explicó que la exposición nació a partir de una invitación de la fundación y de una coincidencia temporal muy significativa. Hace exactamente una década, un incendio destruyó por completo su producción artística anterior y gran parte de su vida personal: “Hace diez años atravesé un episodio muy fuerte. Perdí absolutamente todo, incluso mis mascotas. Las obras que había realizado hasta ese momento ya no existen. Entonces me pareció una hermosa oportunidad reunir lo producido durante esta última década y mostrar ese recorrido de búsquedas, desplazamientos y transformaciones”, contó.
La palabra metamorfosis no fue elegida al azar. Para la artista, representa una manera de entender tanto el arte como la vida: “La obra está en continuo movimiento. No es algo estático, sino que permanece transformándose constantemente. Está viva”, expresó.
La búsqueda de no perder el asombro
Al analizar su recorrido artístico, Noya señaló que más que hablar de transformaciones prefiere pensar en una búsqueda permanente: “Es una búsqueda continua por no perder el asombro. Creo que ahí radica la creatividad. Si dejo de transformarme en algo que me permita ser mejor persona, siento que también dejo de crecer como ser humano”, reflexionó.
En sus obras aparecen de manera recurrente elementos vinculados con la naturaleza, el territorio, la memoria y la condición humana. Sin embargo, asegura que no son temas que selecciona de forma racional: “No siento que yo los elija. Más bien siento que ellos me eligen a mí. Son cosas que me habitan. Desde ahí surge lo que hago”, explicó.
Crear desde lo profundo
Al describir su proceso creativo, Noya reconoce que muchas veces trabaja sin una idea previa y que las obras aparecen a partir de sensaciones difíciles de explicar: “Cuando escribo o pinto siento que estoy en otro lugar. Como si habitara un espacio diferente al cotidiano. Es una manera de bucear hacia lo profundo de uno mismo y abrazar tanto la luz como la oscuridad que encuentra ahí”, sostuvo.
Gran parte de su producción actual está vinculada a la no figuración. Esa decisión responde a una intención concreta: que cada persona encuentre su propia lectura frente a la obra: “Yo no pretendo imponer un significado. La obra se completa cuando alguien se detiene frente a ella. El espectador es quien realmente la termina porque encuentra algo que lo moviliza desde su propia experiencia”, señaló.

El desafío de seguir siendo humanos
Más allá de la muestra actual, la artista ya trabaja en nuevos proyectos vinculados a la idea de transformación. Sin embargo, reconoce que una de sus mayores preocupaciones está relacionada con el avance de la virtualidad y el impacto que genera en los vínculos humanos: “Me preocupa cómo la virtualidad está afectando nuestras relaciones, nuestras familias y nuestra manera de conectarnos. Por eso estoy trabajando mucho sobre lo manual, sobre los oficios, sobre aquello que pasa por el cuerpo”, explicó.

En ese sentido, considera que uno de los grandes desafíos de los próximos años será preservar los espacios donde la experiencia humana siga ocupando un lugar central: “Creo que debemos seguir valorando el color, la textura, los aromas, el sonido, el contacto con los otros. Mi trabajo necesita pasar por las manos y por el cuerpo antes de llegar a una obra. Mi gran desafío es seguir defendiendo esa experiencia humana”, afirmó.
Finalmente, Noya agradeció el acompañamiento de Fundación Magma y extendió una invitación abierta a toda la comunidad: “Quienes quieran acercarse a conocer un poquito de mi universo están invitados. Será una alegría compartir este recorrido con el público”, concluyó.
Fuente: Despertar Entrerriano.









