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“La Aduana es una institución que requiere mucha dedicación,  somos frontera, control terrestre, aéreo y marítimo; hay que estar disponibles los 365 días del año” Ángel Vera, Aduanero

“La Aduana es una institución que requiere mucha dedicación, somos frontera, control terrestre, aéreo y marítimo; hay que estar disponibles los 365 días del año” Ángel Vera, Aduanero

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En esta edición N° 173 de Entrevistados, Despertar Entrerriano conversó con Ángel Vera, trabajador de la Aduana de Concordia y delegado gremial. Con 22 años de trayectoria dentro de la institución, repasó su recorrido profesional, los cambios que transformaron el trabajo aduanero, la importancia de los controles en frontera y cómo logró construir una carrera que lo llevó a desempeñarse en distintos puntos del país.

¿Hace cuánto trabajás en la Aduana? ¿Qué fue lo que te llevó a trabajar en la Aduana?

“Pertenezco a la Aduana de Concordia,  hace 22 años que trabajo en la institución. Actualmente, además de cumplir funciones dentro de la Aduana, tengo la responsabilidad de la representación gremial, ya que soy delegado para Concordia”.

Ángel contó: “Si bien no provengo directamente de una familia de aduaneros, el abuelo de mi esposa sí lo fue y siempre escuché hablar de esta institución tan prestigiosa, que está presente desde 1584. Además, soy técnico en Comercio Exterior y cuando se abrió un concurso me presenté. Después de rendir distintos exámenes y pruebas de conocimiento, quedé seleccionado y así comenzó este camino”.

¿Qué tareas realizás actualmente dentro de la Aduana?

“Hoy me desempeño como operador de escáner. Tengo a mi cargo un camión escáner que utilizamos para realizar controles no intrusivos sobre los medios de transporte. Para explicarlo de manera sencilla, funciona de forma similar a una máquina de rayos X, pero adaptada a un camión completo”.

Recordó: “A lo largo de estos años también pasé por distintas áreas. Fui administrativo, trabajé con perros adiestrados para la detección de narcóticos, participé en controles vinculados al narcotráfico e incluso llegué a integrar una terna para ocupar el cargo de administrador de Aduana. La institución me permitió desempeñarme en muchas funciones distintas y aprender permanentemente”.

¿Qué cambios observaste desde que ingresaste hasta la actualidad?

“El cambio más importante fue tecnológico. Cuando ingresé había muchísimos papeles, libros y documentación física. Hoy la tendencia es avanzar hacia una Aduana sin papeles. Toda la información se encuentra digitalizada y almacenada en servidores centrales. Eso permite que desde cualquier punto del país podamos acceder a la misma información en tiempo real. La incorporación de tecnología transformó completamente la manera de trabajar y agilizó muchos procesos que antes demandaban mucho más tiempo”.

¿Cuál fue el mayor desafío que enfrentaste durante tu carrera?

Creo que el mayor desafío fue encontrar el equilibrio entre el trabajo y la familia. La Aduana es una institución que requiere mucha dedicación. Somos frontera, somos control terrestre, aéreo y marítimo, y hay que estar disponibles los 365 días del año. Uno termina formando parte de una gran familia aduanera, pero al mismo tiempo también necesita sostener su familia fuera del trabajo. Mantener ese equilibrio entre ambas responsabilidades es probablemente el desafío más importante para cualquier aduanero”.

¿Qué tan importante es el rol que cumple la Aduana en la sociedad?

“La función principal es controlar, pero también proteger al ciudadano. Muchas veces la gente no conoce todo el trabajo que existe detrás de los controles. Hay verificadores especializados que evalúan mercaderías, certifican condiciones y garantizan estándares de calidad. La Aduana cumple una tarea fundamental porque ayuda a preservar la seguridad y la integridad de las personas mediante estos controles permanente”.

¿Qué es lo más gratificante que te dejó esta profesión?

“Sin dudas, haber conocido distintas realidades del país. Trabajé en lugares como Clorinda, Posadas e Iguazú, entre otros destinos. Cada región tiene su propia forma de trabajar, su cultura y su manera de relacionarse. Esa experiencia me permitió ampliar muchísimo mi visión sobre la Argentina y sobre la propia institución. Haber recorrido distintos puntos del país fue algo muy enriquecedor tanto en lo profesional como en lo personal”.

Si un joven quisiera trabajar en la Aduana, ¿qué consejo le darías?

“Le diría que no descarte la posibilidad. Es una institución que te permite crecer, capacitarte y desarrollarte tanto personal como profesionalmente. Claro que exige compromiso y dedicación, porque le entregás muchas horas de tu vida, pero también es una institución que te devuelve mucho de lo que invertís en ella. Si aparece una convocatoria, hay que animarse, presentarse y rendir. Nunca se sabe dónde puede comenzar una gran carrera”.

Si pudieras volver 22 años atrás, ¿elegirías nuevamente este camino?

“Sí, sin ninguna duda. Cuando ingresé era una persona muy tímida y reservada. Incluso me preguntaba dónde me estaba metiendo. Mi formación estaba orientada al comercio exterior desde el sector privado y de repente me encontré del otro lado del mostrador. Con el paso del tiempo entendí todo lo que esta institución me dio. Por eso puedo decir que volvería una y cien veces más a elegir esta noble institución”.

Te invitamos a ver lo más destacado de la entrevista a través de los reels en redes sociales, buscános como @Despertarentrerriano.

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