“El saber hacer también ayuda a los demás”: alumnos de la escuela Técnica 1 reparan sillas de ruedas para devolverles movilidad a quienes más necesitan
En uno de los talleres de la Escuela De Educación Técnica N°1 «Brig. Gral. Pascual Echagüe, entre herramientas, hierros, ruedas y alumnos trabajando, comenzó a tomar forma un proyecto que hoy mezcla aprendizaje, solidaridad y compromiso social. Lo que empezó como una propuesta para reparar algunas sillas de ruedas en desuso terminó convirtiéndose en una iniciativa que ya involucra a estudiantes, docentes e instituciones de Concordia, con un objetivo claro: recuperar elementos fundamentales para personas que los necesitan y que, por distintos motivos, habían quedado fuera de circulación.
La propuesta se desarrolla en el marco de las prácticas profesionalizantes de la escuela y está coordinada por el rector José Canet y el profesor Martín Rivero, junto a estudiantes que participan activamente de las reparaciones. En diálogo con Despertar Entrerriano, contaron cómo nació esta idea y por qué consideran que este tipo de proyectos también enseñan algo mucho más importante que lo técnico.
Una necesidad concreta que encontró respuesta dentro de la escuela
Todo comenzó cuando desde organismos y sectores vinculados a la comunidad se acercaron a la institución con una preocupación puntual: había una importante cantidad de sillas de ruedas guardadas, sin uso y sin posibilidades de reparación inmediata: “Primeramente se ponen en contacto con nosotros personas del municipio y gente de PAMI, nos comentan que había una situación en cuanto a la cantidad de sillas que tenían en depósito y que no las podían reparar”, explicó José Canet, rector de la escuela.
Frente a esa realidad, la institución decidió involucrarse y buscar una solución desde el propio taller escolar. “Hicimos una especie de convenio para trabajar conjuntamente y poder brindar algún tipo de solución, es decir, reparar estas sillas y volverlas al circuito para aquellas personas que las puedan necesitar”, detalló. El proyecto rápidamente empezó a tomar fuerza puertas adentro de la escuela. Entre soldaduras, arreglos mecánicos y tareas de reacondicionamiento, los estudiantes comenzaron a trabajar sobre cada silla no solo como una práctica técnica, sino también entendiendo el impacto social que puede tener cada reparación.
Canet destacó especialmente el compromiso de los chicos y del docente a cargo. “Agradezco muchísimo a los estudiantes que trabajan y al profesor que lleva adelante el proyecto porque evidentemente ha tenido mucha repercusión”, expresó. De hecho, explicó que la iniciativa comenzó a expandirse más allá del planteo inicial. “Ahora no solamente es del PAMI, sino que hay otras instituciones que se están acercando y están pidiendo este tipo de ayuda”, señaló.
En ese sentido, remarcó el rol histórico de la escuela dentro de Concordia y la importancia de seguir vinculando la educación con las necesidades reales de la comunidad. “La escuela forma parte de esta comunidad hace prácticamente un siglo, así que siempre está más que dispuesta a tratar de ayudar”, afirmó.
“El saber hacer también ayuda a los demás y no es solamente para beneficio propio””: cuando el taller se transforma en aprendizaje social
Para Martín Rivero, profesor de prácticas profesionalizantes, el valor del proyecto no pasa únicamente por la reparación de las sillas, sino también por el mensaje que deja en los estudiantes: “Cuando José propuso traer este proyecto de reparación de sillas de ruedas no lo dudamos en ningún momento”, recordó. Según explicó, desde el inicio entendieron que la propuesta también podía convertirse en una enseñanza humana para los chicos. “Queremos transmitirles esto de ser solidarios con la sociedad, con un sector que está necesitando de nuestros saberes y de nuestro saber hacer”, expresó.
En cada arreglo, ajuste o reparación, los alumnos ponen en práctica contenidos técnicos aprendidos dentro del aula, pero también incorporan otra mirada sobre el oficio y la profesión. “El saber hacer también ayuda a los demás y no es solamente para beneficio propio”, sostuvo Rivero.
Uno de los estudiantes que forma parte de las tareas es Luciano Rossi, quien contó que el proyecto les permite aplicar de manera concreta todo lo aprendido en la escuela. ““A nosotros nos gusta el proyecto porque aplicamos los conocimientos que dimos en la escuela para, más que nada, poder ayudar a la gente y a un sector de la sociedad. Es también el lema del taller de prácticas profesionalizantes: poder ayudar a los demás”, expresó.
Además, destacó que este tipo de iniciativas también motivan a otros estudiantes a involucrarse y animarse a participar. “Invitamos al resto de los chicos a que se animen también y ayuden a la gente”, comentó.
Fuente: Despertar Entrerriano.









