Europa cambia las reglas del juego: USB-C será obligatorio en los cargadores desde 2028
La reglamentación aprobada por la Comisión Europea abarca una amplia categoría de productos denominados “Fuentes de alimentación externas”
La Unión Europea ha dado un paso más en su estrategia de estandarización tecnológica al extender la obligación del puerto USB-C a los propios cargadores. Tras establecer este tipo de conexión como requisito en smartphones y ordenadores portátiles, la nueva reglamentación 2025/2052 cierra un vacío normativo que permitía a los fabricantes seguir comercializando cargadores con puertos USB-A, evitando así los costes de adaptación.
A partir de 2028, todos los cargadores que se vendan en Europa deberán incluir al menos un puerto USB-C.
Nueva normativa europea: qué dispositivos afecta y cuándo entra en vigor
La reglamentación aprobada por la Comisión Europea abarca una amplia categoría de productos denominados “Fuentes de alimentación externas” (EPS), que incluye adaptadores de corriente, cargadores inalámbricos, bases de carga, cargadores de baterías externas y cables USB. En conjunto, se comercializan unos 400 millones de estas unidades cada año en el mercado europeo.
La norma no prohíbe que los fabricantes incluyan otros tipos de puertos en sus cargadores, como el clásico USB-A, pero establece que al menos uno de los puertos disponibles debe ser USB-C.
De esta forma, el consumidor podrá utilizar un único cable para conectar cualquier dispositivo a cualquier cargador, independientemente de la marca o el modelo, simplificando el uso y eliminando la necesidad de adaptadores.
Los cargadores que se comercialicen durante 2026 y 2027 no estarán obligados a cumplir con estas exigencias todavía, aunque muchos fabricantes ya han comenzado a incorporar el puerto USB-C en sus nuevos modelos anticipándose al cambio. Sin embargo, los cargadores que solo incluyan conexión USB-A seguirán encontrándose en tiendas europeas hasta que la prohibición entre en vigor en 2028.

Eficiencia energética: otro cambio clave en los nuevos cargadores
La obligación del puerto USB-C no es la única novedad que introduce la reglamentación. La Comisión Europea ha aprovechado la actualización normativa para establecer requisitos mínimos de eficiencia energética que afectarán al consumo de los cargadores en distintas situaciones de uso.
Desde 2028, los cargadores de hasta 240 W deberán gastar menos energía cuando permanezcan conectados a la corriente sin estar cargando ningún equipo. Por su parte, los modelos que superen los 10 W de potencia, es decir, la mayor parte de los que se comercializan actualmente, tendrán que mejorar su rendimiento en situaciones de carga parcial, cuando la batería del dispositivo aún no ha alcanzado el 100 %.
Estas medidas buscan reducir el gasto energético asociado al uso cotidiano de los cargadores y contribuir al ahorro en la factura eléctrica de los consumidores.
USB-C: qué es y cómo funciona
El USB-C, también conocido como USB Tipo-C, ha logrado unificar la industria tecnológica bajo un único estándar de conexión. Su diseño simétrico y reversible permite conectarlo en cualquier orientación, mientras que su versatilidad lo convierte en un conector capaz de transmitir energía, datos y señal de video o audio de forma simultánea a través de un solo cable.
Esta combinación de funciones, junto con su adopción obligatoria por parte de la Unión Europea, ha llevado a fabricantes como Apple a abandonar sus conectores propietarios en favor del USB-C.
Detrás de su capacidad para cargar dispositivos tan distintos como unos auriculares o una laptop sin dañarlos, se encuentra el protocolo USB Power Delivery (PD). Este sistema establece una comunicación entre el cargador y el dispositivo para negociar la potencia exacta que se necesita en cada caso.
Con la actualización Extended Power Range (EPR), el estándar ha ampliado su capacidad máxima hasta los 240 W, permitiendo alimentar equipos de alto rendimiento como estaciones de trabajo o televisores.
La evolución de los materiales también ha transformado el diseño de los cargadores. La incorporación del Nitruro de Galio (GaN) en sustitución del silicio tradicional ha permitido crear cargadores más compactos, eficientes y con menor generación de calor. Gracias a esta tecnología, es posible encontrar cargadores del tamaño de un cubo de hielo capaces de entregar 65 W o más, con varios puertos USB-C integrados y un rendimiento muy superior al de los modelos convencionales.
Fuente: Infobae






