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Personas Vitamina: El motor joven que transforma la rehabilitación en el Hospital Masvernat

Personas Vitamina: El motor joven que transforma la rehabilitación en el Hospital Masvernat

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A metros de la guardia, donde la urgencia suele marcar el pulso, existe un espacio donde el tiempo le da lugar a la esperanza. El servicio de kinesiología del Hospital Masvernat no solo recupera músculos y movilidad; allí, una nueva generación de profesionales está redefiniendo el concepto de salud pública a fuerza de empatía, entrega y una energía que contagia.

En los pasillos del Hospital Masvernat, la prisa de la premura suelen ser la norma. Sin embargo, al cruzar la puerta del gimnasio terapéutico del servicio de Kinesiología, el ambiente cambia. Allí, el aire se siente distinto. Se escucha aliento, se ven sonrisas y, sobre todo, se siente una fuerza invisible: la de las «Personas Vitamina».

Se trata de un grupo de jóvenes profesionales, recientemente egresados, han decidido abrazar la kinesiología no solo como una técnica, sino como una misión de vida. Su tarea diaria es titánica: recibir a cientos de personas que llegan con el cuerpo y el ánimo fragmentados tras accidentes de tránsito, ACVs o patologías complejas que les arrebataron la autonomía, la capacidad de moverse por si mismos sin la ayuda de nadie.

El desafío de volver a empezar

Rehabilitar no es solo mover una articulación; es convencer a alguien que ha perdido el movimiento de que vale la pena intentarlo una vez más. En ese gimnasio equipado a pocos metros de la guardia, estos jóvenes profesionales asumen el desafío de «reparar» historias de vida.

Allí, el paciente no es un número de una orden de atención o un turno derivado por un médico. Es una persona que se esfuerza, que siente dolor, que tiene miedo de no volver a caminar o de no recuperar el habla y hay personas que alli concurren de distintas edades desde un niño hasta un adulto mayor. Es en ese momento crítico donde el conocimiento técnico de estos kinesiólogos se fusiona con algo que no se enseña en los libros: la contención afectiva.
Energía que sana

El término «Persona Vitamina» les encaja a la perfección. Son perfiles positivos que drenan al lugar de una energía especial. Más allá de la kinesiología motora o respiratoria, estos profesionales aplican la «kinesiología del alma». Su amabilidad y su entrega diaria actúan como un catalizador; cuando el paciente siente que no puede más, ahí está el apoyo joven, la palabra justa y el gesto amable que impide que el ánimo se entregue.

Un triunfo de la salud pública

Este reconocimiento es también un aplauso a la salud pública. Cuando muchas veces reina la critica sin valorar lo que se brinda de corazón, el Hospital Masvernat demuestra que cuenta con un capital humano invaluable. Estos profesionales jóvenes son el ejemplo de que el amor por el desempeño diario es lo que realmente marca la diferencia entre una recuperación médica y una transformación de vida.

Ellos están ahí, todos los días, recordándonos que mientras haya voluntad, esfuerzo y una «persona vitamina» al lado, siempre habrá una oportunidad para volver a ponerse de pie.

En primera persona Todo lo que expresamos anteriormente lo confirma un profesional que nos deja sus experiencias que compartimos en este articulo ; Estar en un lugar como el Hospital Masvernat es enfrentarse todos los días a realidades duras: pacientes que llegan con miedo, con dolor, con la incertidumbre de no saber si van a volver a caminar, a moverse o a recuperar su independencia. Y ahí es donde nuestra profesión deja de ser solo técnica y se transforma en un acompañamiento en esa realidad muy distinta a la que uno conoce.Porque sí, sabemos de biomecánica, de rehabilitación motora, de función respiratoria. Pero lo que realmente sostiene cada proceso es algo más profundo: la capacidad de acompañar, de escuchar, de estar.

Ser kinesiólogo es insistir cuando el paciente quiere abandonar. Es encontrar una estrategia nueva cuando algo no funciona. Es celebrar pequeños logros que para otros pueden pasar desapercibidos, pero que para esa persona significan volver a vivir. Y también es hacerse cargo de algo que pocas veces se dice: trabajamos muchas veces, con alta demanda, con reconocimiento insuficiente. Pero aun así, elegimos estar. Elegimos comprometernos siempre en todas las áreas donde nos desempeñamos.Las “personas vitamina”, es porque entendemos que nuestra actitud también forma parte del tratamiento. Que una palabra a tiempo puede ser tan importante como una técnica bien aplicada, acompañar procesos humanos complejos.

Y desde ese lugar, más que un trabajo, es una responsabilidad y una vocación que se renueva todos los días.

Fuente: HDCM

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