“Somos 47 familias y estamos haciendo lo imposible para sostener esto sin dejar a nadie afuera”: la Línea 1 reduce su frecuencia por falta de pagos nacionales
La cooperativa que gestiona la Línea 1 atraviesa una situación crítica: hace semanas que no perciben ingresos y decidieron reducir la cantidad de unidades en circulación para poder sostener el servicio. Desde la entidad aseguran que no se trata de subsidios, sino de fondos adeudados por Nación. Despertar Entrerriano dialogó con José López, síndico titular, para conocer en detalle el conflicto que impacta tanto en trabajadores como en usuarios.
Una situación límite que obliga a cambiar el servicio
La Línea 1, una de las más utilizadas en Concordia, comenzó a funcionar con menor frecuencia en los últimos días. La decisión no fue improvisada: responde a un contexto económico que, según explican desde la cooperativa, ya no se puede sostener: “Estamos pasando un momento límite, tanto a nivel económico como social. Esto afecta el pago a proveedores, la compra de gasoil y, lo más importante, el pago a los socios”, explicó José López.
La gravedad del escenario queda en evidencia en un dato clave: los trabajadores no están cobrando. “Hace un mes y medio que venimos pagando irregularmente y hace 20 o 25 días directamente no podemos pagar. Estamos sin sueldo, estamos trabajando gratis”, sostuvo.
Ante este panorama, en asamblea se definió reducir la cantidad de unidades en circulación. “Este recorrido lo hacemos con 12 coches y ahora lo vamos a hacer con 6. Eso implica pasar de una frecuencia de 9 minutos a una de 18”, detalló. Aun así, desde la cooperativa buscan llevar tranquilidad a los usuarios. “Queremos que la ciudad quede tranquila: el servicio no se va a cortar. La Línea 1 va a seguir funcionando, aunque con más tiempo de espera, hasta que se regularice la situación”, afirmó.
47 familias afectadas y un reclamo que apunta a Nación
Detrás del servicio hay una estructura de trabajo que hoy también está en riesgo. La cooperativa está integrada por 47 socios, es decir, 47 familias que dependen directamente de esta actividad: “Somos 47 familias y estamos haciendo lo imposible para sostener esto sin dejar a nadie afuera. Hemos pasado momentos difíciles como la pandemia y nunca achicamos el personal”, remarcó López.
Para reorganizar el funcionamiento, debieron redistribuir tareas. “Los seis coches que no salen están cumpliendo funciones dentro del galpón, y los inspectores coordinan los horarios para cubrir los momentos clave del día”, explicó.
El problema, según aclaró, no tiene que ver con subsidios actuales, sino con pagos adeudados por el sistema de compensación tarifaria. “No son subsidios. Es la diferencia entre el valor del pasaje y lo que pagan las tarjetas sociales, como madres o jubilados. Eso lo cubre Nación y es lo que no se está pagando”, señaló. El atraso es significativo. “El último pago fue el de diciembre y lo cobramos en marzo. Todo el primer trimestre todavía no está pago, y es una suma muy importante”, agregó.
En este contexto, valoró el acompañamiento local, aunque reconoció que la solución depende de instancias superiores. “Hemos tenido buena respuesta del municipio, nos han escuchado y acompañado. Pero esto es un trámite nacional y muchas veces allá se cierran las puertas”, indicó.
Impacto en los usuarios y una medida para evitar el paro total
La Línea 1 es una de las más utilizadas de la ciudad, especialmente en horarios escolares y laborales. Por eso, la reducción de unidades genera preocupación en los usuarios, sobre todo en horas pico: “Sabemos que es una línea muy concurrida, que la usa mucha gente para ir a trabajar o estudiar. Por eso tratamos de cubrir los horarios principales, como la entrada y salida de las escuelas y el movimiento comercial”, explicó.
Aun así, reconocen que habrá complicaciones. “Seguramente se van a llenar más los colectivos y puede haber molestias, pero esto es una forma de protestar sin cortar el servicio”, sostuvo. En lugar de un paro total, optaron por esta medida intermedia para no perjudicar completamente a la comunidad. “Si hacíamos un paro, tenía que ser indefinido y eso afectaba mucho más a la gente. Así al menos garantizamos que el servicio siga”, señaló.
Pese a las dificultades, López destacó la reacción de muchos usuarios. “La gente en general entiende la situación. Algunos se enojan, es lógico, pero muchos son comprensivos”, expresó. Finalmente, dejó en claro que el objetivo es sostener el servicio y visibilizar el reclamo. “Necesitamos que esto se conozca. Estamos abiertos al diálogo y queremos seguir trabajando, pero así es muy difícil”, concluyó.
Fuente: Despertar Entrerriano.






