“Desde que me levanto hasta que me acuesto estoy en plena disciplina, soy adicto a mejorar día a día” – Francisco Pepa busca consolidarse en el profesionalismo de las artes marciales mixtas
En la edición número veintidós de Despertando el Deporte te presentamos a Francisco Pepa, peleador de artes marciales mixtas que en 2025 dio el salto al profesionalismo y que lleva más de una década formándose dentro de la disciplina, con un camino marcado por la superación personal y el crecimiento constante.
Sus inicios en las MMA estuvieron atravesados por un momento clave en su vida: “Mi camino a las MMA comenzó en el 2015/16. Salí de una depresión típica de esa edad, tuve la voluntad de salir solo y buscar algo que me pueda sacar del lugar en el cual estaba”, recuerda. A partir de ahí, el entrenamiento se transformó en un pilar fundamental. “Empecé a ir seguido, me gustó”, cuenta, en un proceso que fue creciendo con el tiempo. Antes de eso, ya había tenido un vínculo fuerte con el deporte: “Siempre fui un híbrido. Desde muy chico me inculcaron hacer ejercicio… siempre fue el fútbol, pero pasé por varios deportes como básquet, handball, vóley, canotaje y judo”.
Hoy, su vida gira completamente en torno a la disciplina: “Desde que me levanto hasta que me acuesto estoy en plena disciplina, soy adicto a mejorar día a día”, afirma. Su rutina es exigente y está cuidadosamente planificada: “Divido mis entrenamientos en cinco partes: preparación física, boxeo, jiu jitsu, judo y MMA. Lo reparto de lunes a sábado, y solo el domingo descanso”. Ese compromiso no solo es físico, sino también mental, entendiendo que cada detalle cuenta en un deporte de alto rendimiento.

A la hora de competir, describe un mundo interno intenso: “Es infinito los pensamientos antes de entrar al octágono”, explica. Con la experiencia, esos nervios se van transformando: “La experiencia te va apaciguando los nervios, miedos y ansiedad, cada vez entro mucho mejor”. Sin embargo, reconoce que el desafío mental sigue presente incluso durante la pelea: “Adentro pasan pensamientos malos, pero si uno tiene la cabeza fuerte sigue adelante con el plan de pelea”. Para él, ese control es parte del trabajo previo, que incluye entrenamientos, respiración y preparación psicológica.
Uno de los momentos más importantes de su carrera fue su participación en el Mundial GAMMA en Brasil, una experiencia que marcó un antes y un después: “Me sirvió mucho para saber cómo estamos en nivel. Fue una experiencia inolvidable en lo competitivo y también en lo cultural”, señala. Allí no solo compitió, sino que también compartió con luchadores de distintas partes del mundo: “Me hice compañeros de gente de Estados Unidos, Kazajistán, Colombia, Ecuador, Perú, Lituania”, recuerda, valorando ese intercambio que amplía la mirada dentro del deporte.
De cara al 2026, su enfoque está claro: consolidarse en el profesionalismo. “La idea es enfocarse en lo profesional”, asegura, aunque también aparece la posibilidad de representar al país: “Estamos evaluando ir a los Panamericanos de MMA en Uruguay con la Selección Argentina”.
En su formación, el gimnasio Kaeshi ocupa un lugar central. Más que un espacio de entrenamiento, lo define como una escuela de vida: “Me enseñaron el valor, la disciplina, la constancia, el sacrificio, el compañerismo y a no rendirme”, destaca, además de remarcar la importancia del entorno: “Rodéate de gente con buena energía, de gente que te haga superarte”.
Por último, deja un mensaje para quienes dudan en dar el primer paso dentro de las artes marciales: “A esa gente le diría que vaya a probar. No es necesario saber, es una disciplina que te enseña a superarte día a día y el Kaeshi tiene una buena escuela de iniciantes”, sostiene. También busca derribar prejuicios: “Recomiendo que lleven a su hijos e hijas. Que se fortalezcan física y mentalmente. No piensen que van a pelear apenas llegan, es recreativo y está en uno querer competir”. Y cierra con una reflexión que resume su filosofía: “No importa la edad, hagan lo que les gusta, no se van a arrepentir. La vida es una sola, hay que vivirla al máximo. No se dan una idea lo que pueden lograr si se lo proponen solo hay que convencer a la mente y, para eso, se trabaja poco a poco.”.
Fuente: Despertar Entrerriano.






